"Clemente era un alter ego de Caloi y una voz importante, sobre todo en la dictadura"
"Clemente era un alter ego de Caloi y una voz importante, sobre todo en la dictadura"

"Clemente era un alter ego de Caloi y una voz importante, sobre todo en la dictadura"

Mujeres en la cultura
A propósito de ciclo de animación que rememorará a “Caloi en su tinta”, hablamos con Maria Verónica Ramirez, directora de este mítico programa y compañera de vida del "Negro"
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María Verónica Ramirez es una célebre artista plástica, directora de cine y tv, productora y gestora cultural. Además, fue compañera en lo personal y laboral del recordado dibujante e historietista Carlos Loiseau (Caloi), de quien fue productora y programadora del recordado ciclo "Caloi en su tinta", un hito cultural en la televisión argentina que permitió conocer grandes maestros y obras del género de todo el mundo.

"El público sigue recordando el ciclo. Me encuentro permanentemente con gente que me dice que se ha formado con él, que en el interior se trasladaban del pueblo hasta un televisor para poder ver el programa con amigos y familia. Los distintos programas se han usado en universidades, en escuelas de cine”, cuenta Verónica

Este fervor popular es uno de los motivos por los cuales Verónica fue convocada por la Secretaría de Cultura de la Nación y el Museo Nacional de Bellas Artes, para realizar un ciclo con la memoria, el éspiriru y el caudal de "Caloi en su tinta".

Caloi y Verónica, en primera persona

“Al Negro Caloi lo conocí en 1988 y fue un encuentro realmente extraordinario que produjo una especie de explosión en los dos, hacia lugares nuevos. Fuimos compañeros de vida y de aventuras. Fue mi gran maestro y yo fui su primera lectora".

Soy artista plástica, toda mi vida pinté y dibujé e ilustraba para algunas publicaciones. Carlos venía de tener la página dominical en Clarín y de hacer Clemente en el diario. Además de “Caloi en su tinta”, desarrollamos muchas cosas sobre el eje de la animación. A partir del año 2010 dirigí a Clemente en televisión, en los capítulos en animación 3D.

El proceso creativo de Caloi

Caloi creaba en todo momento”, cuenta Verónica. “Estaba durmiendo, prendía la luz y anotaba una idea. En vacaciones, en viajes, en momentos de descanso, permanentemente. Disfrutaba mucho la página dominical porque era un humor muy libre y disfrutaba siempre de todo lo que le proponía libertad. Lo que más le gustaban eran sus bocetos. Muchas veces me pedía que revisara los cuadernos a ver si encontraba, recuperaba ideas que para el estaban descartadas.

"Carlos era dueño de un gran absurdo, de un dibujo extraordinario que, combinado con su poesía, lo hacía un artista exquisito”

Sus personajes: Clemente, una voz en la dictadura

Clemente nació en el año 1973 y se convirtió en un clásico de la historieta argentina. Sus comentarios y conclusiones respondían a la realidad social, política y económica del país con un tono sarcástico e irónico.

"Carlos disfrutaba las series de Clemente, donde él se podía ir un poco de la realidad, porque lo coyuntural a veces se le imponía como algo un tanto esclavizante”, destaca Verónica.

“Carlos lo vió a Quino muy agotado con Mafalda. Se propuso hacer un personaje mucho más absurdo y más libre. El Negro tenía una ideología muy fuerte, con lo cual opinaba mucho a través de Clemente. Clemente era un alter ego del Negro y era una voz importante, sobre todo en la época de la dictadura"

"El Negro interpretó el inconsciente colectivo, el alma popular y encontró un lenguaje, hasta corporal, de Clemente y esos guiños con el público crearon códigos que el público entendía perfectamente. En el año 1978, el Negro, se convierte en un fenómeno del Mundial con la famosa guerra de los papelitos con José María Muñoz y en 1982, coincidiendo con la Guerra de Malvinas, debuta en televisión con los micros y vuelve a ser un boom”, rememora Verónica.

El origen de “Caloi en su tinta”

El programa de televisión se emitió entre 1990 y 2008, dedicado fundamentalmente a la difusión del cine de animación. “Con la irrupción del ciclo, Caloi se vuelve visible y más popular, ya no es solamente Clemente”.

Yo me formé en una escuela en la que las artes y audiovisuales tenían un lugar muy importante. Nos proyectaban películas en 16 mm como El Globo Rojo, Crin Blanca y los films de Norman McLaren. Luego lo seguí mucho a Victor Iturralde. En un viaje que hicieron Carlos, Fontanarrosa y Crist, por los años ‘70, surgla idea hacer algo que tuviera más difusión que un cine club. Busqué material en las Embajadas y pedimos un espacio en la programación de canal 7. El ciclo estaba previsto para unos meses y duró casi 20 años”, resalta Verónica.

Desde un principio el ciclo persiguió mostrar lo de afuera para estimular la producción nacional y esa parte funcionó muy bien. Mucha gente se formó y definió su vocación. Creamos concursos de animación, que no existían en nuestro país, así como la competencia, la categoría, no había mecanismos de subvenciones, apoyos, estímulos, el programa tuvo mucho de todo eso. Creamos una pantalla inflable, recorrimos el país, trajimos grandísimos realizadores a hacer clases magistrales, introdujimos la sección de animación en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, nos convertimos en cooperativa y desde ahí estimulamos. Produjimos un largometraje, en el que participaron 250 artistas en la producción general. El programa fue el eje para una serie inmensa de cosas que nutrieron la animación nacional”, opina Verónoca.

Monstriña, su creación

Luego de la muerte del Negro aparece muy mágicamente en mi vida Monstriña, el personaje que publico en Clarín cada domingo, desde hace tres años. Nació en un festival de animación en Lisboa, al que había sido invitada para presentar Anima Buenos Aires, el último proyecto que hicimos con Carlos y otros artistas muy importantes argentinos.

El director ve dibujos míos, les gustan y me pide que ilustre su Festival. Monstriña termina siendo la imagen oficial del Festival. No tiene una edad definida, cuando yo quiero usa chupete, tiene el pelo más largo o el vestido más largo, no tiene palabras, con lo cual tiene un universo absolutamente absurdo. Convive con sus sombras y sus mounstruos”.

Ciclo de animación en el Bellas Artes

El próximo encuentro será el sábado 29 de junio con una doble función, en Av. Figueroa Alcorta 2280, ciudad de Buenos Aires. A las 17, para toda la familia, las joyas del Festival Annecy, filmes premiados que recorren muchas y diferentes técnicas, desde el dibujo animado tradicional hasta la libertad absoluta del digital. Posteriormente, a las 19, se proyectará una película sorpresa, para mayores de 13 años, del reconocido cineasta australiano Adam Elliot, con historias que combinan el humor irónico con la tragedia, sin dejar de lado la ternura.

Sobre el ciclo

Verónica explica que el Ciclo de animación "fue pensado para mostrar el material de esas maravillosas canteras, sumado a cosas nuevas y largometrajes que no hemos podido mostrar en el programa". Y agrega: "Con la colaboración del periodista especializado Leonardo D’Espósito, armamos esta propuesta en la que cuento muchas historias, muestro fotos, perlas, joyitas que nunca se vieron, cortos que incluso nosotros nos autocensuramos en el programa"