Magdalena Fleitas: “Hoy más que nunca las artes son el lenguaje para acompañar la vida y ponerle palabras a lo que sucede”
Magdalena Fleitas: “Hoy más que nunca las artes son el lenguaje para acompañar la vida y ponerle palabras a lo que sucede”

Magdalena Fleitas: “Hoy más que nunca las artes son el lenguaje para acompañar la vida y ponerle palabras a lo que sucede”

Infancias
Magdalena Fleitas es músicoterapeuta, música, creadora de Risas de la Tierra, Jardín Musical y Espacio Cultural, y asesora del Espacio Infancia del CCK.

Sus canciones suenan en casas y jardines de infantes de toda la Argentina. Desde la virtualidad Magdalena Fleitas nos presenta a Limoncita, un títere simpático y tierno que la acompaña en estos días de aislamiento social, preventivo y obligatorio.

 

Limoncita, una títere en cuarentena

"La títere llora y se enoja porque extraña a sus amigos y piensa que se va a olvidar de cómo es jugar con ellos. Y otro día la títere mira por la ventana, ve pasar a los vecinos y los saluda. También dice que está aburrida y pregunta por qué no puede ir al jardín. Y otro día está re contenta haciendo masa en la cocina y canta". Limoncita simboliza a tantas nenas y nenes que por estos días extrañan a sus amigos, extrañan la escuela, extrañan jugar con sus pares. Extrañan y se sienten extraños, tanto como Limoncita.

 

-¿Qué encarna Limoncita?

-Los títeres expresan lo que les está pasando a los chicos. Ponen la voz de los chicos en evidencia. Entonces los chicos se sienten identificados. Además de la ternura, simpatía y disparate que tienen estos muñecos. Más que nunca vemos que las artes son el lenguaje para acompañar la vida, para ponerle palabras a lo que sucede y contener las experiencias. 

 

 

-Son tiempos extraños para todos, grandes y chicos. ¿Cómo analizas este momento?

-En cada casa está apareciendo un mundo nuevo con dinámicas nuevas, rutinas nuevas, y mucho depende de la realidad de cada familia. Estamos haciendo lo que podemos. Los chicos que están en primaria están recibiendo educación virtual. Entonces hay un tiempo que se destina a eso, con lo cual hay cierta organización de la jornada. En cambio con los más chiquitos hay una situación un poco más caótica, un “tiempo fuera del tiempo”. Allí el desafío es organizar la jornada con cierto cronograma que nos permita anticipar, canalizar la energía y también administrar los recursos a lo largo del día.

 

-¿Qué recomendaciones o sugerencias podés compartir para encarar las múltiples tareas que se presentan hoy con los chicos en casa?

-Los grandes estamos siempre tironeados entre lo que queremos y lo que tenemos que hacer. Creo que el desafío es atravesar el día sintiendo que hicimos algo que estuvo bueno, que hubo lindos momentos de encuentro entre los participantes de la familia. Si podemos decir: “sí, ahora estoy presente, ahora puedo jugar, abrazarte, ahora puedo dedicarme a compartir algo lindo con vos”. Y después no puedo. Porque tengo que trabajar, porque tengo que ordenar la casa.

 

-Porque todo no se puede…

-Reconocer lo que uno puede y lo que no puede es importante. Y en el momento que uno está, dejar los celulares. En el momento de juego para estar presente, para sentirnos satisfechos con el compartir, hay que dejar las pantallas para estar al cien por ciento. Si eso está cubierto, aunque fuera una hora por día, después vamos a estar más en paz con nosotros mismos los adultos, en el sentido en el que tuvimos un momento de compartir, de calidad en el vínculo, donde ofrecimos una experiencia de crecimiento, una experiencia rica. Si uno está en paz con eso es más fácil después decir que no, decir “ahora no puedo”, “ahora tengo que trabajar”, o “te dejo que veas una linda película”.