"Nada mejor que la visión de una mujer para darle impacto social a la ciencia"
"Nada mejor que la visión de una mujer para darle impacto social a la ciencia"

"Nada mejor que la visión de una mujer para darle impacto social a la ciencia"

Mujeres en la cultura
En el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, conocimos a Gabriela Gutierrez, investigadora independiente, madre de tres hijos, especialista en Inmunología Reproductiva y miembro del CONICET desde 2005. Ella nos cuenta su experiencia en los laboratorios y cómo se deconstruyen los científicos
Otros artículos que te pueden interesar
"Las mesas de decisión necesitan más mujeres"
En el Día Internacional de la Mujer y la niña en la ciencia conocemos a Vanesa Gottifredi, científica del Conicet y directora del Laboratorio del Instituto Leloir. Hablamos con ella sobre cómo fomentar la igualdad, combatir los roles de género en las ciencias y estimular la curiosidad científica en la niñez.

Gabriela Gutierrez es investigadora independiente. Se recibió en la Universidad Caece, hizo un doctorado en la facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires, y un pos doctorado en la Universidad de Jena, Alemania. Es especialista en Inmunología Reproductiva, científica del CONICET desde el 2005 y mamá de Theo (15), Maia (12) y Zhoe (8). Habla de sus hijos como su mejor obra, y describe a la maternidad “como un momento hermoso pero crítico para la mujer profesional”.

Con esta frase como disparador, y un 11 de febrero, fecha en que se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, nos preguntamos ¿cómo viven las científicas? ¿qué obstáculos deben atravesar para llevar a cabo su carrera profesional y qué rasgos machistas permanecen en el ámbito de los laboratorios, los científicos y los médicos?

¿Por qué el 11 de febrero es el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia?

Con el fin de lograr el acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia para las mujeres y las niñas, y además para lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió proclamar, en 2016, mediante la resolución A/RES/70/212, el 11 de febrero como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

Gabriela tiene 50 años, pero la misma curiosidad a flor de piel que tenía a los 3, cuando ya sabía que quería ser científica mientras jugaba con su padre. Se debatió entre la biología y la medicina, pero su amor por la investigación la hizo inclinarse hacia lo primero. Entre sus inspiradores, además de sus padres y la educación que le ofrecieron, Gabriela se queda con Christiane Dosne de Pasqualini, una mujer pionera en la ciencia argentina.

-¿Cómo te acercaste a tu profesión? ¿Cómo fue el camino?

-Supe que quería estudiar ciencia desde los 3 años, es mi primer recuerdo jugando con mi padre. Luego fue tomando forma, con los años me debatía entre biología reproductiva y medicina. Fue fácil decidir porque a los médicos no les dejan tiempo para investigar. Entonces elegí biología y trabajé con médicos, y al final creamos Inmunogénesis y pudimos traducir la ciencia a la medicina (medicina traslacional) en un espacio en común donde la mesada, la investigación clínica, los médicos y las pacientes permiten que se construya el conocimiento y se pueda plasmar en más de 300 bebes nacidos hasta el momento por nuestras investigaciones.

-¿Qué estás investigando actualmente?

-Luego de crear el test TIME -que encuentra causas inflamatorias que no tienen aún impacto en la salud de la mujer, pero que afectan su salud reproductiva- comenzamos a entender que la mayoría de las causas nacen en el intestino, y que los cambios ambientales y culturales han dejado huella en los microorganismos que naturalmente habitan en la mucosa intestinal y reproductiva, generando procesos inflamatorios que causan infertilidad pero que mañana pueden progresar y transformarse en celiaquía, diabetes, entre otros síndromes autoinmunes poliglandulares. Por eso estamos llevando ese conocimiento a la prevención de estas enfermedades, mas allá de que la mujer busque embarazo o no.

-¿Cuando habla de que "los cambios ambientales y culturales han dejado huella", a qué se refiere?

-Los cambios en la medicina de los últimos 100 años se enfocaron a prevenir las muertes por enfermedades infectocontagiosas que bajaron de un 30% a un 1%. Esto contribuyó a que la población mundial aumentara exponencialmente y se precipitara la industrialización de los alimentos (harinas procesadas, antibióticos en la producción animal, conservantes y colorantes, etc.) afectando la composición microbiana que vive asociada a nuestras mucosa intestinal y que constituye entre otras funciones biológicas a prevenir enfermedades. Si a esto le sumamos el uso indiscriminado de antibióticos y que al vivir en grandes ciudades interaccionamos menos con otras especies, explicamos el aumento exponencial de enfermedades inflamatorias y de la infertilidad a nivel mundial.

-¿Quién te inspiró?

-Me inspiraron mis padres con la educación que me siguen dando. Leí la vida de muchos científicos argentinos que me ayudaron a seguir, como la de Christiane Dosne de Pasqualini, mujer pionera de la ciencia argentina. ¡Si ella pudo en esa época!


(Foto: Christiane Dosne de Pasqualini (1963-2002). Nació en Francia y emigró a la Argentina, donde adquirió la nacionalidad y se desempeñó como como investigadora del CONICET).

-¿Por qué la investigación?

-Cuando llevás la curiosidad a flor de piel y el idealismo como una marca de nacimiento, investigar es un proceso natural que ejercés inconscientemente como cuando respiramos. Luego es decidir si esa capacidad la llevás a una profesión, si vas a poder vivir de eso. Esa parte es más difícil en la Argentina. Me considero muy afortunada en ese sentido, pero también se necesitó perseverar mucho y encontrarle la vuelta para poder emprender y que el descubrimiento tenga impacto social y preste un servicio que sea rentable y que a su vez dé más puestos de trabajo y forme nuevos científicos y emprendedores. Ahora estoy en eso, en pasar esa vivencia y experiencia a los que vienen atrás, y que en lo posible les sea más fácil.

-¿Qué dificultades o diferencias nota que tienen las mujeres en el campo profesional?

-Si bien es cierto que el hombre cada vez más reparte las tareas domésticas, la maternidad es un momento hermoso pero crítico para la mujer profesional. Lo digo por la experiencia de haber tenido 3 hijos durante el desarrollo de mi carrera. Si bien el hombre puede reemplazar a la mujer en la crianza, la dependencia de la madre biológica, cultural y psicológicamente es muy grande. La culpa por robarles tiempo de juego no deja de pagarse nunca, pero cuando crecen y ves las excelentes y hermosas personas en que se transforman a pesar de todo, vale la pena.

-¿Qué forma tiene el machismo en la ciencia?

-Aún hay investigadores de otras generaciones que piensan que la mujer debe estar cuidando a sus hijos y preparando la cena para cuando el hombre realizado profesionalmente vuelva a casa. Pero cada vez son menos.


(Gabriela y sus tres hijos: Theo, Maia y Zhoe. Theo quiere estudiar biologia y Maia fisica cuantica).

-¿Hay más científicos que científicas?

-No, hay más científicas que científicos. Pienso que aún culturalmente ante la formación de una familia se decide que el que debe seguir trabajando es el hombre, por ello, él elige cargos mejor rentados que el de un científico. Pero la mujer puede ser científica y emprendedora... Y formar su propia empresa, o dos, como yo, que formé Inmunogénesis y Microgénesis.

-¿Qué tiene una científica que no tiene un científico?

-Yo creo que no hay nada mejor que la visión de una mujer para darle impacto social a la ciencia. Sobre todo por el instinto y la visión maternal. Sin ir más lejos, la presidenta del CONICET hoy es mujer, la doctora Ana María Franchi.


(Con Agustina Azpiroz y Leandro Barreiro, cofundadores de Microgénesis en el Investor Day, de GridX. Agustina fue becaria de Gabriela y ahora son socias. Leo es argentino, pero vive y representa el emprendimiento en España).

-¿Nota el machismo en otros ambientes?

-Cada vez menos. Mucho entre los médicos. Me toca dar charlas en las clínicas y desde que Inmunogénesis se abrió en España y otros países de Latinoamerica, veo que es algo global.

-¿Tienen menos marketing que los hombres?

-Si, definitivamente, pero eso también esta cambiando.

-¿Siempre quiso trabajar en el CONICET? ¿Por qué?

-Si. El rol del estado es fundamental a la hora de fomentar la parte de más riesgo de inversión en el conocimiento, pero también el estado junto al científico puede ser emprendedor y sumar producción de valor. Me gustaría agradecer a Vinculacion Tecnológica, el departamento del CONICET que vincula a los investigadores con las empresas. De verdad, sin ellos esto hubiese sido imposible.

-En tu forma de ver, ¿la Fe supera a la razón o la razón siempre prima?

-Me formé en familia y escuela católica y cuando estaba en la universidad mi querido profesor de epistemología -que ahora trabaja conmigo en Inmunogénesis- me enseñó que Dios es el punto final en una línea de explicación. Fue cuando me dí cuenta que tenía que resolver el doble mensaje. Por suerte pude hacerlo con los años: todo ser humano en definitiva aunque no lo admita conscientemente, quiere llegar a Dios. Hay muchas maneras de llegar a elevarnos a un nivel tan alto, y una de ellas es la ciencia. Cuanto más avanzamos en la explicación de las cosas, académicamente hablando, más nos acercamos a un nivel espiritual superior y podemos ser mejores personas. En ciencia debe primar siempre la razón, pero para hacerlo en nuestro país debemos tener mucha pero mucha fe.