Xul Solar, en el Bellas Artes
Xul Solar, en el Bellas Artes

Xul Solar, en el Bellas Artes

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El Museo abre su temporada 2017 con una exposición del gran vanguardista argentino
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A 130 años del nacimiento del artista argentino Xul Solar, el Museo Nacional de Bellas Artes inauguró una muestra que recorre la obra de Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari (1887-1963): Xul Solar. Panactivista. La exposición recorre las múltiples facetas de este protagonista de la vanguardia argentina del siglo XX, como la pintura, música, astrología, invención de idiomas y juegos, que lo llevaron a ocupar un lugar destacado en el mundo del arte nacional y del extranjero.

A través de seis núcleos temáticos –“Arte y literatura: Xul y sus amigos”, “Músico visual”, “El mundo de las lenguas”, “Espacios habitables”, “Lo místico, lo esotérico y lo oculto” y “Grafías plastiútiles. Una escritura plástica”–, la muestra reúne más de 160 obras, entre acuarelas, témperas, objetos, máscaras, manuscritos, ilustraciones y documentos personales, que pertenecen al Museo Nacional de Bellas Artes, la Fundación Pan Klub-Museo Xul Solar y distintas colecciones particulares.  

Las mil caras de Xul

Pintor, músico, astrólogo, inventor, “escribidor” –como se definía él mismo–, Xul Solar ha dejado una gran colección de piezas, donde lo utópico y esotérico conviven con la intención de recrear lo ya conocido. Borges, de quien era amigo, exaltaba esa característica del artista: la creación constante para modificar y, sobre todo, mejorar la realidad.

“Es un universo complejo y amplísimo que se puede abordar de muchas maneras. Creo que la línea ineludible es la esotérica o astrológica que atraviesa todas sus creaciones. Pensando en todos sus sistemas de ampliar los conocimientos, hay una instancia utópica de utilizar el lenguaje, la escritura, la música, nuevas formas plásticas, etc. Por eso la propuesta de su obra es leer todas sus recreaciones y no solo su producción pictórica”, explica Cecilia Rabossi, curadora de la muestra.

Uno de los conceptos que conecta toda la obra de Xul es el de fraternidad entre los hombres y los pueblos: tal vez, la faceta más altruista del pintor. A propósito, Rabossi dice: “Con ese espíritu de hermandad, me pareció muy interesante trabajar situaciones a través de los vínculos y amistades de Xul. En Europa, por ejemplo, con Emilio Pettoruti. Y en su regreso a Buenos Aires, en el contexto de las publicaciones de Martín Fierro en 1924, con Jorge Luis Borges”. En la muestra se puede observar un retrato de Xul por Pettoruti, y textos de Borges en El idioma de los argentinos, ilustrados por el artista, entre otras piezas que dan manifiesto de aquella relación.

María Kodama, invitada para la presentación, compartió su agradecimiento, recordando la amistad de Borges y Xul Solar: “Tuve la suerte de conocer al pintor y, por todas las cosas que me había contado Borges, pude corroborar esa maravillosa relación y, al mismo tiempo, esa fantasía e imaginación desbordantes que tenía Xul”.

Las obras

Al ingresar a la exposición, una carta astral realizada por el propio Xul es la que da la bienvenida a los visitantes. Se trata de un punto de encuentro que inicia el recorrido para ingresar al universo del artista y que, por supuesto, no es azaroso: de alguna manera, aporta una gran clave para adentrarse en sus obras.

Sus pinturas, de pequeño formato, poseen un contenido muy narrativo donde la yuxtaposición de colores y formas dan lugar a espacios, seres y mundos que parecen no terminar en el cuadro. “Marechal, en uno de sus textos, decía que ‘cuando Xul lanza estas nuevas criaturas al mundo, es un acto de amor para los hombres'. Por eso, para mí Xul es un artista total, un artista humanista que lleva una gran búsqueda para el acercamiento de las personas”. Quizá, una de las obras que mejor ilustrar esa idea es, tal vez, la acuarela Drago (1927), donde la unión de las diversas banderas latinoamericanas y europeas izan el sentimiento de fraternidad.

También se exhiben objetos menos conocidos de su obra, como máscaras y títeres; y otros íconos de su rol de inventor, como el panajedrez, donde cada pieza y casillero es un mundo propio que convierte al juego corriente en un infinito azar. Además, y para hacer honor a su profesión de músico –como bien refirió en su libreta militar–, se exponen pentagramas que Xul Solar modificó para reinterpretar notaciones musicales, como en Hexagrama; Hoja manuscrita con progresiones de acordes sobre hexagramas, y Transcripciones de Estudio Opus 25 de Federico Chopin, siempre con la necesidad de ampliar el aprendizaje; pero, a la vez, de hacerlo en menos tiempo y de un modo viable. Para los que más entienden de música, será un interesante desafío plástico-sonoro.

“Entre sus obras, hay una fusión del campo plástico y el sonoro. Por eso quise trabajar con la documentación para observar las modificaciones de los pentagramas y también de los teclados de los instrumentos. Y, en el campo pictórico, abordé para este núcleo sus primeras obras de la década del 20, cuando Xul incorpora iconográficamente la música, pero también a partir del ritmo y el movimiento en sus piezas más abstractas”, explica la curadora.

Continuando con la línea de los sonidos, una de las propuestas es oír la propia voz del artista, donde se expresa la necesidad de creación de nuevas lenguas, como el neocriollo –mezcla entre el español y el portugués, entre otros elementos– y la panlengua –un idioma sin gramática con la intención de concretar un lenguaje universal y combinable para todos los hablantes–. Por ejemplo, al acercarse a uno de los muros, se puede escuchar la conferencia que Xul Solar dictó en 1962 para plantear lo que él consideraba inconvenientes y dificultades de la lengua española.

“Su espíritu de recreación de las palabras y las cosas hizo que difuminara los límites entre las disciplinas. Sus piezas, de factura indudablemente personal, y sus proyectos, que le hablan al universo, son ejemplos del humor, la candidez y la frescura con la que actuó en la escena artística nacional”, resumió el director del Museo Nacional de Bellas Artes, Andrés Duprat, sobre esta primera exposición de la temporada.

Las palabras que acompañan

El catálogo sobre la muestra incluye una selección de escritos del artista en los que reflexiona sobre sus invenciones y teorías, y los textos “Ciudadano del Universo. Xul panactivista”, de Cecilia Rabossi; “El encuentro entre el Mago y el Pintor: Aleister Crowley y Alejandro Xul Solar”, de Patricia Artundo, y “Mis recuerdos sobre Xul Solar, pintor argentino de lo desconocido”, transcripción de una conferencia ofrecida por Borges.

Hasta el 17 de junio, podrá recorrerse la exhibición en el Pabellón de exposiciones temporarias del Museo, de martes a viernes de 11 a 20, y sábado y domingo de 10 a 20, con entrada libre y gratuita. Desde el 14 de marzo habrá visitas guiadas, de martes a domingo a las 16, y viernes y domingo a las 18. Además, los sábados a las 18, se realizará un recorrido por la exposición acompañado de una propuesta plástica para jóvenes y adultos.