Perspectivas en la investigación y la gestión del patrimonio vivo

13 de agosto de 2015

Expertos de distintos países debatieron en la segunda jornada del encuentro que se realiza en el Centro Cultural Kirchner

Especialistas de Brasil, México, Bolivia, Ecuador y Argentina animaron el jueves 13 de agosto un debate sobre la investigación, el diagnóstico y la planificación asociada al patrimonio inmaterial, durante la jornada final del Primer Encuentro Nacional de Patrimonio Vivo, que organiza el Ministerio de Cultura de la Nación, por medio de la Subsecretaría de Cultura Pública y Creatividad, en el Centro Cultural Kirchner, con entrada gratuita.

El panel de discusión estuvo integrado por la investigadora brasileña Ana Gita, la mexicana Edaly Quiroz, la boliviana Lupita Meneses Peña, el ecuatoriano Fabián Bedon Samaniego, y las argentinas Ana María Gorosito Kramer y Alicia Martín, con la moderación de Héctor Goyena.

Gorosito Kramer, antropóloga social y profesora emérita de la Universidad Nacional de Misiones, citó ejemplos de investigaciones realizadas en pueblos de Misiones. "En un contexto de lucha territorial, los pueblos empezaron a pensar en su patrimonio inmaterial cuando tuvieron que mostrar al otro, en una desigual lucha de poderes, aquello que consideraban que era propio. En esta lectura del patrimonio inmaterial, se destaca el antagonismo y la lucha", aseveró.

Martín, investigadora del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano en temas vinculados a la cultura popular y el folklore, reflexionó acerca de la patrimonización de los bienes simbólicos inmateriales. En este sentido, explicó que, en los últimos años, se amplió la representación cultural del patrimonio para incluir el patrimonio vivo, llamado intangible inmaterial, y se empezó a reconocer su carácter de apropiación y de asignación de sentido.

"Hay una dimensión política del patrimonio, que está signada por una negociación entre diversos agentes: el Estado, el mercado y los movimientos sociales", sostuvo Martín citando al antropólogo Néstor García Canclini.

La expositora argentina también mencionó las aristas conflictivas que suelen plantearse cuando formas populares y subalternas de expresión son apropiadas y valorizadas por la cultura oficial. "Ambas formas de hacer cultura responden a valoraciones y principios que califican sus acciones de distinto modo y que se hallan diferenciadas y articuladas por relaciones de hegemonía", analizó.

Martín afirmó, además, que los sectores populares no suelen acumular ni exhibir su historia. "Los sectores subalternos generan menos documentación que los dominantes, y su producción es considerada desde la cultura oficial como insignificante porque se la concibe como una producción de cultura en términos de uso; carece de valor de intercambio, es una producción incompleta y desestructurada", aseveró.

Quiroz, experta en Antropologia Visual por la Universidad Nacional Autónoma de México, basó su charla en la implementación de la convención de 2003 en México para la salvaguardia del patrimonio inmaterial. Esta convención establece, entre otros puntos, la formación de un Comité Intergubernamental para preservar estos bienes patrimoniales.

A su turno, Meneses Peña repasó la normativa boliviana referida al patrimonio vivo. "El patrimonio cultural inmaterial es cosificado", arrojó al realizar consideraciones generales sobre el tema. En igual sentido, planteó que es necesario atender fundamentalmente a los saberes y los procesos que intervienen en la elaboración de este patrimonio.

La investigadora boliviana enfatizó que no toda manifestación cultural debe ser declarada patrimonio inmaterial, ni deben priorizarse las instituciones locales, sino las actividades y los saberes propios de las comunidades.

Por su parte, Samaniego, sociólogo ecuatoriano, se preguntó al comenzar su exposición cómo gestionar el patrimonio cultural inmaterial. Para responder este interrogante, se refirió a estudios realizados en Latinoamérica por la Unesco.

"Estos trabajos muestran que es necesario apostar a la educación formal y no formal, y a la transmisión de saberes tradicionales para su aplicación en la agricultura, la medicina, el cuidado del ambiente y la soberanía alimentaria", sostuvo el también investigador.

Samaniego también explicó que, sobre la base de este diagnóstico, la Unesco planteó una agenda de desarrollo para América Latina que incluye objetivos como la erradicación de la pobreza, el desarrollo de la agricultura sostenible, la garantía de la vida sana y la igualdad de géneros, la disponibilidad de agua y el acceso a energías sostenibles.

Promover el trabajo para todos, la innovación y las formas de viviendas inclusivas son otros de los objetivos planteados por la Unesco, completó el especialista ecuatoriano.

El debate tuvo un cierre artístico, a cargo de Javier Bonga Martínez y su toque de tambores.