La poesía de Marosa Di Giorgio en su esplendor en el CCK

03 de octubre de 2015

El espectáculo ofreció una suerte de ceremonia teatral que puso en cuerpo y movimiento las palabras y metáforas de la poeta uruguaya.

La sala 307 del Centro Cultural Kirchner fue el espacio en el que se desarrolló el viernes 2 de octubre la puesta de Rosa brillando, trabajo audiovisual sobre la obra poética de Marosa Di Giorgio, importante poetisa latinoamericana.

A través de la interpretación excluyente de la artista Vanesa Maja, se vio en el escenario un cruce de lenguajes entre la poesía, la música, el teatro y las artes visuales.

Con la puesta de Juan Parodi y la música original ejecutada en vivo por Gonzalo Gamallo, el espectáculo ofreció una suerte de ceremonia teatral que se entrelazó con relatos, canciones, imágenes y una puesta lumínica singular.

La obra puso en cuerpo y movimiento las peculiares palabras y metáforas de la poeta uruguaya Di Giorgio, fallecida en 2004.

Los textos insertaron al oyente en un universo atemporal, sensitivo y no despojado de erotismo. A medida que transcurrió la función, el público se fue haciendo partícipe de los estímulos que llegaban desde la escena.

Rosa brillando se cerró con un poema muy intenso dedicado a la luna, que se acompañó con un gran despliegue visual, tras lo cual se abrieron las ventanas de la sala, lo que permitió que el cielo nocturno participara de ese clima final.

Maja dio sus impresiones al término de su performance: “Realmente fue una función muy linda, muy cálida, en la que la gente estuvo muy entregada a lo que sucedía en escena. Se trata de un obra muy sensorial, en la que se involucran distintos sentidos, en la que el público y yo, llegamos a una especie de comunión. Fue una gran experiencia para nosotros hacerlo en el CCK, en el que todo funcionó maravillosamente, la gente que trabaja se encarga de apoyarte en todo lo que necesitás para que las cosas salgan muy bien. Hay muchos elementos que participan de la puesta, como las imágenes que se proyectan en mi cuerpo a través de un retroproyector que refuerzan la palabra, y el espíritu pictórico”.

“La música y otros elementos a veces sorprenden y buscan que afloren sensaciones en el espectador. Buscamos un lenguaje para compartir poesía que se aleje de lo solemne y lo formal. Tratando de traducir lo que a uno realmente le pasa cuando lee, que eso se perciba en un escenario y se transforme en un hecho poético-teatral”, añadió.

La obra se estrenó en el 2010 en la Casa del Bicentenario y luego se ofreció en otras salas. Ahora se pondrá en escena en Montevideo por primera vez.