Virginia Woolf, una escritora de vanguardia
Virginia Woolf, una escritora de vanguardia

Virginia Woolf, una escritora de vanguardia

Letras
A 138 años del nacimiento de la gran novelista británica, repasamos su vida, su creación literaria, su vínculo con Victoria Ocampo, y su aporte al feminismo internacional y al modernismo literario del siglo XX.
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Virginia Woolf nació en Londres el 25 de enero de 1882 y falleció en la ciudad de Lewes, condado de East Sussex, Inglaterra, el 28 de marzo de 1941, a los 59 años. De nacimiento Adeline Virginia Stephen, Woolf fue una escritora británica, considerada una de las más destacadas figuras del vanguardismo y modernismo anglosajón del siglo XX y del feminismo internacional. Nacida en el seno de un ambiente culto y liberal fue la tercera de cuatro hermanos.

Durante el período de entreguerras fue una figura significativa en la sociedad literaria de Londres y miembro del Círculo de Bloomsbury, un conjunto de intelectuales británicos que durante el primer tercio del siglo XX destacaron en el terreno literario, artístico y social.

Depresión y magia

Pese al éxito de sus obras, a una posición económica cómoda y a una vida social demandante, Woolf atravesó depresiones profundas que la atormentaron y ahogaron en oscuros tormentos. El estallido de la Segunda Guerra Mundial, la destrucción de su casa en Londres y el pobre reconocimiento de su última obra la hicieron presa de una infinita melancolía. También de joven la agobió la tristeza. A los 15 sufrió su primer colapso nervioso tras la muerte de su madre y de su media hermana. A los 22, la muerte de su padre la golpeó de tal manera que debió pasar un tiempo en un hospital psiquiátrico.

Una gran cantidad de colegas y lectores suyos, en el mundo entero, sostienen que la vida de Virginia Woolf se puede resumir en Fin de viaje. Publicada en 1915, la novela refleja las preocupaciones de la reconocida autora británica, sus pasiones y sus pesadumbres. El contenido y el tono del texto se asemejan a los de su vida, atravesada por situaciones y dolores que desembocaron en su trágica decisión final.

Virginia, mujer sensible y nostálgica, se suicidó el 28 de marzo de 1941, sumergiéndose en el río Ouse. Según el blog biográfico (virginiawoolfblog.com), la novelista dejó en su casa una nota para su esposo, el escritor Leonard Woolf, y una carta para su hermana, Vanessa Bell. En su sitio, la misma fuente publica el conmovedor mensaje de despedida que la autora dejara a su compañero:

“Querido, estoy segura de que estoy enloqueciendo otra vez. Siento que no podemos volver a atravesar aquellos tiempos terribles otra vez. Y no me recuperaré esta vez. Empiezo a oír voces y no me puedo concentrar. Así que estoy haciendo lo que pareciera ser lo mejor que puedo hacer. Me has dado la mayor felicidad posible. Has estado en todos los sentidos todo cuanto se pudiera.No creo que dos personas hubieran podido estar más felices hasta que llegó esta terrible enfermedad. No puedo pelear más.Sé que estoy arruinando tu vida, que sin mí podrías trabajar. Y sé que lo harás. Ya ves que ni siquiera puedo escribir esto correctamente. No puedo leer. Lo que quiero decir es que te debo toda la felicidad de mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno.Si alguien me hubiera salvado habrías sido tú. Ya no puedo seguir arruinando tu vida. No creo que dos personas hubieran podido ser más felices de lo que hemos sido nosotros. V”.

Pionera del feminismo

Virginia Woolf fue revolucionaria en su narrativa y precursora en sus ideas, que la ubican como una pionera del feminismo y una crítica acérrima del patriarcado. Se autodefinía como la “hija de un hombre educado”. La expresión quedó plasmada en su obra Tres Guineas, y esconde un mensaje anti patriarcal con el que la novelista atacaba la situación de la mujer en la vieja sociedad victoriana.

Dueña de una narrativa y una poética exquisitas dejó un legado valioso en la literatura universal de todos los tiempos. Sus obras más famosas incluyen las novelas La señora Dalloway (1925), Al faro (1927), Orlando: una biografía (1928), Las olas (1931), y su breve ensayo Una habitación propia (1929), con su famosa máxima “Una mujer debe tener dinero y una habitación propia si va a escribir ficción”. Con los años, este ensayo pasó a ser uno de los textos más citados y consultados del movimiento feminista.

Su primer trabajo en el campo de la literatura fue con una obra de teatro titulada Melymbrosia, en 1908, que fuera luego la base para Fin de Viaje, su primera novela. En 1919 llegó Noche y día, una novela romántica de estilo realista y que se desarrolla a través de cuatro personajes que componen un cuarteto amoroso muy particular, con relaciones cruzadas. En el texto Woolf aborda los cambios sociales experimentados en esos años en Inglaterra, especialmente los que tienen que ver con la situación de la mujer y con los conflictos entre la modernidad y la tradición.

En 1922 publica El cuarto de Jacob, la primera gran novela de su editorial HogarthPress. Allí empezó a experimentar un estilo lleno de metáforas y simbolismos, y en el que los personajes adquieren protagonismo a través de sus monólogos interiores.

Su última novela publicada en vida fue Los años, en 1937, sobre la historia de una familia a lo largo de una generación. El año siguiente fue el turno de Tres Guineas, un ensayo en el que continuó con los temas feministas de Una habitación propia y donde también dirigió su mirada al fascismo y la guerra.

Entreactos, publicado de manera póstuma en 1941, fue la última novela que terminó, pero que no pudo corregir. Como Fin de Viaje, se trata de un escrito penoso, una narración amarga, que pone de manifiesto la inestabilidad y lo difícil de la vida.

Con ocho novelas escritas y más de treinta libros de otros géneros, Virginia Woolf continúa siendo una de las escritoras más influyentes de la literatura mundial y la autora que más revolucionó la narrativa en el siglo XX.

 Virginia Woolf y Victoria Ocampo, un vínculo de reconocimiento mutuo

El contacto de Victoria Ocampo con Virginia Woolf se inicia en 1929, cuando en París llega a sus manos Un cuarto propio, un texto que sería clave en la redefinición de su proyecto literario en los años '30.

El descubrimiento del ensayo fue revelador: en él, Victoria encontró una explicación para los padecimientos experimentados por muchas mujeres con inquietudes intelectuales en el marco de una cultura moderna y patriarcal. Según Doris Meyer, biógrafa de Ocampo, el texto se convirtió en un tesoro precioso y su autora en una de las heroínas de la escritora argentina.

"Es tan difícil escribir sobre un amigo muerto ¡Tan difícil! ¡Siente uno tanto miedo de desagradarle, de traicionar sus deseos más íntimos! Por eso, yo hubiera querido ahora poder limitarme a escribir: A Virginia Woolf... Porque yo también, buscando una frase, no hallé ninguna que pudiera ponerse junto a su nombre” (Ocampo, 1941).

Se comprende entonces la “Carta a Virginia Woolf”, que inaugura la primera serie de Testimonios que Ocampo publica en 1935, poco después del primer encuentro personal entre ellas. Las escritoras se guardaron un mutuo respeto como mujeres, autoras y feministas. En Argentina, Ocampo acompañó diversas agrupaciones feministas, y difundió la obra y promovió la lectura de escritoras feministas como Woolf, Simone de Beauvoir y Susan Sontag.

Los Testimonios publicados por Victoria Ocampo entre 1935 y 1977 muestran la intención de la escritora de reseñar sus vivencias y dar cuenta de una visión del mundo desde su enfoque de mujer. Por otra parte, sus páginas relatan momentos que compartió con Virginia Woolf y su fascinación por ella como narradora y ensayista feminista.

Los recuerdos autobiográficos de Victoria Ocampo y las cartas y diarios de Virginia Woolf evidencian un vínculo fructífero y elemental para que en Argentina se conociera la obra de la escritora inglesa. Sin lugar a dudas, Ocampo encontró en su colega una referente central en términos literarios y feministas.

En la región, la autora influyó notablemente en autores latinoamericanos como el argentino Jorge Luis Borges o el dramaturgo uruguayo Antonio 'Taco' Larreta, según el libro Virginia Woolf en América Latina. Reflexiones desde Montevideo. El texto sostiene, asimismo, que esta parte del mundo la inspiró para escribir The Coyage Out, una obra cuya acción transcurre en una población sudamericana.

En octubre de 1936, en la Revista Hogar, el autor de La biblioteca de Babel (1941) y El Aleph (1945) publicó un artículo divulgativo sobre Woolf. Para él, “lo indiscutible es que se trata de una de las inteligencias e imaginaciones más delicadas que ahora ensayan felices experimentos con la novela inglesa”. Por esas fechas Borges ya habría terminado su traducción de Orlando: A Biography, que se publicaría en marzo de 1937, nueve años después de la primera edición en Inglaterra.

Virginia Woolf en diez frases

  1. “Cada secreto del alma de un escritor, cada experiencia de su vida, cada atributo de su mente, se hallan ampliamente escritos en sus obra”.
  2. “No hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente”.
  3. “La vida es sueño; el despertar es lo que nos mata”.
  4. “El amor es una ilusión, una historia que una construye en su mente, consciente todo el tiempo de que no es verdad, y por eso pone cuidado en no destruir la ilusión”.
  5. “Las mujeres han vivido todos estos siglos como esposas, con el poder mágico y delicioso de reflejar la figura del hombre, el doble de su tamaño natural”. (Una habitación).
  6. “El humor es el primero de los regalos en perecer en una lengua extranjera”.
  7. “Para disfrutar la libertad, tenemos que controlarnos a nosotros mismos”.
  8. “Inevitablemente consideramos a la sociedad, tan amable con usted, tan dura con nosotros, como una forma inadecuada que distorsiona la verdad; deforma la mente; encadena la voluntad”.
  9. “Nada ha sucedido realmente hasta que se recuerda”.
  10. “El amor es una ilusión, una historia que una construye en su mente, consciente todo el tiempo de que no es verdad, y por eso pone cuidado en no destruir la ilusión”.