Ricardo Rojas, literatura e identidad nacional
Ricardo Rojas, literatura e identidad nacional

Ricardo Rojas, literatura e identidad nacional

Letras
Efemérides
Se cumplen 138 años del natalicio del escritor argentino, autor de la monumental "Historia de la Literatura Argentina" y creador de la cátedra de Literatura Argentina en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Con la intención de explorar cierta condición argentina y de la región, se dedicó a rescatar el legado incaico americano. Enterate más en esta nota.

Ricardo Rojas nació en Tucumán el 16 de septiembre de 1882. Sus primeros estudios los realizó en Santiago del Estero, provincia en la que su padre fue dos veces gobernador. Cuando Ricardo tenía diez años, y al poco tiempo de la muerte de su padre, su familia se trasladó a la Buenos Aires, donde comenzó a estudiar abogacía, carrera que abandonaría para dedicarse a las letras. Si bien no egresó formalmente de ninguna Facultad, la mayoría de las universidades de América le otorgaron el reconocimiento de Doctor "honoris causa".

Apasionado por las letras y las artes, entre 1917 y 1922 escribió su monumental Historia de la Literatura Argentina. Se trata de cuatro mil páginas en ocho volúmenes que recién se terminaron de editar en 1949. Si bien, tal vez, ganó mucho reconocimiento por esa obra, Rojas también fue un escritor que, preocupado por la identidad nacional y el legado incaico, compuso una extensa lista de títulos, entre los que se destacan poemas, crónicas de viajes, ensayos y biografías. Entre estas útlimas, El santo de la espada: texto sobre la vida de San Marín que fue llevada al cine, en 1970, por Leopoldo Torre Nilsson. En total, escribió más de cuarenta libros.

En la Universidad de Buenos Aires (UBA) creó la primera cátedra de Literatura Argentina y, luego, ocupó el cargo de rector en esa misma institución, durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen. Su política estuvo basada en la extensión universitaria y "en su convicción de que es posible llevar a la masa social los conocimientos susceptibles de divulgación y contribuir a la formación de una conciencia e identidad nacional", como describen desde la Universidad.

Entre sus multidisciplinarias experiencias, fue embajador argentino en el Perú, ganó distinciones como el Premio Nacional de Ensayo en 1923, por La literatura argentina. Ensayo filosófico sobre la evolución de la cultura en el Plata; estuvo perseguido políticamente y detenido en Tierra del Fuego, tras el golpe de Estado del General Uriburu. Sus escritos se nutrieron en el diálogo de lo europeo con lo americano y, en particular, con la América indígena.

Sobre la Isla que la infamia enloda,
yo enciendo el nuevo fuego de la raza
para las gentes de la patria toda
Yo, el último indio. En mi el ayer se enlaza
al futuro de América...
(Fragmento de El Albatros, escrito durante su confinamiento en Ushuaia, en 1934).

La casa en que Ricardo Rojas y su esposa Julieta Quinteros vivieron durante 29 años (ubicada en Charcas 2837 de la Ciudad de Buenos Aires) se convirtió en Museo en 1958. Tras las muerte de Rojas, el 29 de julio de 1957 en la misma ciudad, su mujer transfirió la propiedad al Estado, cumpliendo con el deseo del autor de convertirla en museo y biblioteca.

Rojas invirtió todos sus ahorros y el dinero de múltiples premios que recibió en la construcción de su casa, que realizó junto al arquitecto y urbanista Ángel Guido, siguiendo su teoría “euríndica”, una propuesta estética que reivindica la fusión entre los valores culturales europeos con los de los indígenas americanos prehispánicos.

Este neologismo que inventó y desarrolló el autor en su obra Eurindia (1924) propone la existencia de influencias indígenas y europeas sobre la identidad argentina y el ser nacional.

La presencia de Rojas en las nuevas generaciones argentinas es indudable y fecunda. Como intelectual multifacético marcó el agotamiento del modelo cultural de su generación y postuló una profunda renovación nacional. Ello lo llevó a reivindicar la inserción de la cultura en las provincias del país como requisito de la identidad de la nación.

“En esta casa están los libros que me sirvieron para escribir la historia de la literatura argentina; está la correspondencia copiosa intercambiada durante medio siglo con muchas conciencias sabias; está mi archivo [...]. Digo hoy que todo esto ya no me pertenece: pertenece a la patria, para que encuentren aquí los elementos que les permitan saber cómo palpitaba el corazón del país”, contaba Ricardo Rojas en una entrevista al diario La Nación en 1953.

Actualmente, esta casa-museo posee una hemeroteca y una enorme biblioteca con más de 25.000 libros y publicaciones que pertenecieron a la colección privada del escritor, muchos de ellos están autografiados por sus autores. También cuenta con una colección de obras de la escuela de pintura cuzqueña, objetos personales de Ricardo Rojas y un bellísimo jardín inspirado en estilo colonial, andino y otros elementos que derivan de las culturas musulmanas, romanas y mediterráneas.

En 1982, un decreto presidencial instituyó que el 29 de julio se celebre el Día de la Cultura Nacional, en conmemoración de la muerte de Ricardo Rojas, ocurrida en 1957. En el documento, se expone:

“Ricardo Rojas representa muy singularmente, en su polifacética y honda personalidad intelectual, diversas manifestaciones culturales y encarna una preocupación argentina de preservar y difundir las características de la cultura nacional. El primer Congreso Nacional de Directores de Cultura de la Argentina, realizado en Buenos Aires en septiembre de 1957, eligió su figura de hombre del interior, defensor de la esencia nacional y promotor de las letras, las artes y las ciencias evocando su memoria como orientadora en sus deliberaciones”.