Rayo a.k.a Big Buda: "El rap es universal, une a todas las personas y rompe las barreras sociales"
Rayo a.k.a Big Buda: "El rap es universal, une a todas las personas y rompe las barreras sociales"

Rayo a.k.a Big Buda: "El rap es universal, une a todas las personas y rompe las barreras sociales"

Entrevistas
Desde Villa Fiorito, el rapero Martín Spagnolo destella como uno de los referentes más importantes del nuevo hip hop argentino.
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Un encuentro con su ídolo durante su infancia marcó su vida. No fue con Diego Maradona sino con Daddy Yankee. Martín Spagnolo tenía once años, era un little Buda aunque todavía no lo sabía. Después de aquel octubre de 2009, en que observó al puertoriqueño tirándose unos freestyles para sus fans en un lujoso hotel de Capital, lo supo: iba a dedicar su vida al rap.

“Rapeaba con mis amigos en mi casa sin saber lo que estábamos haciendo, pasábamos horas reproduciendo las rimas de otros raperos, imitando las líricas de Daddy Yankee. Una de esas tardes me sale una metralleta que no le salía a nadie y cuando termino, se escucha un super trueno y cae un rayo… ‘Buenaaa raayoo', me dijeron mis amigos, Y ahí quedó”.

Martin Spagnolo representa a una nueva generación del rap argentino. Habla reproduciendo diálogos tal como sucedieron en ese momento. Con sus 24 años, un disco recién estrenado, dos hijos y una carrera que cada día le trae más satisfacciones, vive en un presente continuo donde cada segundo es una nueva vivencia que, seguro, será canción.

“Cuando era más chico me sentaba, pensaba, buscaba la vuelta de rosca, la rima más inteligente, esa que hace doler el estómago por su crudeza, pero con el tiempo y las cosas que te van pasando, vas incorporando y salen naturalmente. Yo ando rapeando todo el tiempo y en todos lados, en la fila para el cajero, en la esquina, en mi casa. El freestyle te queda para siempre y llegás a cosas reales de verdad, a contar cosas de real valor, porque no es lo mismo decir 'me tomé un ferné' que decir 'en esta vida yo me crié'… Es buscar la melodía y cuando la tenés, le ponés la letra, y a medida que tenés más vivencias, más escribís lo que sentís”.

Vi&Gi es su ultimo disco, independiente y autogestivo. Si bien vio la luz en pleno aislamiento social, preventivo y obligatorio, es producto de estos últimos años de trabajo y amor. Una síntesis perfecta de sus recorridos por el género y por la vida. Vi&Gi son las iniciales de los nombres de sus hijos: Vittorio y Gina, que las lleva, además, tatuadas es sus manos.

En la era virtual, el disco es un disco: redondo, negro, con arte de tapa y diez canciones de rap argentino que, con fuerza y furia, nos cuenta la realidad de la calle, denuncia la violencia policial, el hartazgo del encierro, rinde homenaje a la vieja escuela del hip hop argentino y se abre a sonidos que van quemando un sello propio. Rayo, amante de los CDs y cassettes, siempre quiso hacer un disco "porque tiene una nostalgia única que es como un libro y que cada tema es un capítulo”, le contaba a sus amigos de Oktubre FM.

"Vi&Gi es un disco pensando como un aporte al hip hop argentino, no es un disco pensando para uno mismo. Tiene un mensaje 100% hip hop y es lo que más destaco de todo el sonido que tiene. Pude armar como un dream team de músicos de otro palo que me ayudaron y compusieron con mucho amor sobre el hip hop como Tweety González, Michelle Bliman, Fernando Samalea, Fernando Kabusacki, Lola Membrillo, Matías Mango. Además de contar con MPDhela -reconocido beatmaker de 'La coneccion real', mítica banda del hip hop local-, y haber hecho ese disco en el Roble Estudio, junto con Emiliano Martínez y Nicolá Calabria, fue un momento en que pude desembarcar mis sabidurías y mis habilidades y creo que el resultado de los diez temas es impecable. Un trabajo hecho a puro corazón”.

-Los guiños a tus maestros y a tus influencias están muy presentes en el disco. ¿Esos reconocimientos son un sello en el rap?

-El hip hop siempre reconoce la sabiduría, eso se reconoce y se valora. Y eso es lo que hace que el hip hop se mantenga con ese mensaje de reconocer a quien lo hace bien y nombrarlo, si no te guardas la data y ¿de qué sirve guardarse la data? Somos una fraternidad.

-Que el hip hop se haya popularizado tanto en los últimos años, ¿modifica a la cultura hip hop que nació en las barriadas?

-El rap puede aparecer desde cualquier lado. El rap es universal, une a todas las personas y rompe las barreras sociales. El hip hop es desclasado, no tiene clases sociales. Vos podes estar en la calle sin nada, solo con tu habla y rapear, y estas haciendo hip hop. Si vos tenés todo, estudio acondicionado, pistas, micrófonos y te pones a rapear, también lo podes hacer. El hip hop lo abarca todo, pero siempre se caracterizó por ser la expresión propia de los barrios bajos. Con el tiempo, con la masividad, la facilidad para producir, mucha gente lo incorporo a su yeite musical.

Pero siempre va a estar quien vive la cultura hip hop y quien hace rap, ese que hace solo arma las barras, vive una vida común y corriente, compone, hace música.

Samurai made in Fiorito

Tanto Rayo como varios raperos comparten una jerga común y otras referencias vinculadas la cultura oriental que las usan como motivación, como alabanzas. Algunos, como Rayo, también conocido como Also Known As) Big Buda, llevan también tatuada una estrella shuriken típica del Japón medieval.

En el Triangulo Estudio -espacio vital en su vida de rapero- además de rimas, barras, flows y líricas, está lleno de imágenes de Buda. Cuando Rayo entró a grabar por primera vez, pesaba más de 100 kilos. Núcleo a.k.a TintaSucia, el rapero y productor a cargo del estudio, lo condecoró: 'vos tenes que ser el Big Buda, loco", le dijo y quedó.

“Muchos de los pibes que hacemos rap tenemos un respeto gigante por la cultura oriental. Cuando Núcleo me pone Big Buda me empecé a interesar más en el budismo, en los pasos al nirvana, las deidades, pero no le di mucha relevancia, me fui por el camino de mantener firme el apodo, llevarlo con orgullo y con respeto. Y además, ¡es el nombre que puso un amigo! Y a mi me encanta y a los pibes también. Un orgullo”.

Los raperos respetan a sus maestros, ponen en juego las estrategias ninjas aprendidas y la sabiduría samurai en cada batalla y desafío.

Núcleo fue un gran pilar para tener la carrera que tengo hoy, es un gran guía y maestro. Creo que muchas de las habilidades y formas de manejarme que tengo hoy en la calle y en la vida las aprendí en el Triangulo Estudio. Aprendí cómo manejarme en el escenario y cómo ser buena persona. Hip hop y Humanidad”.

El Triangulo Estudio -así, sin acento- está ubicado en Temperley, en el corazón de un barrio homónimo encerrado por tres líneas de ferrocarriles. Hasta ahí llego Rayo, a sus 15 años, con una pila de temas para grabar que se materializaron en el disco ¿Por qué tan serio?

Rayo cuenta que sus inicios no fueron sencillos: “Cuando vos entrás al juego, lo haces mediante dos caminos. O la batalla, o la música. Y en ese momento no era muy accesible para un pibe como yo, de Villa Fiorito, hacer música, porque no teníamos estudio cerca, no teníamos conocimiento de eso, entonces fuimos a lo que teníamos más al alcance, que era la competencia. En las competencias te vas cruzando ciertos rivales buenos, malos, neutros, te vas cruzando con muchos freestylers que te van guiando en cómo proponer vos tu perfil de pelea. Después de la primera paliza que me dieron entendí que tenía que ir directo al grano, directo al hueso y así empecé a ganar competencias. El hip hop me nutrió de conocimientos, siempre tenés que estar actualizado porque en esto de las batallas, tenés que saber lo que está pasando en el mundo para poder hacerlo chocar contra tu rival”.

-¿Qué nuevas características tiene hoy del hip hop argentino y cuáles, de las viejas, no debería perder?

-El hip hop argentino está a punto de entrar a una era dorada, parecido a lo que paso con USA en los ’90. Conozco gente que ha vivido esa época y, sin chamullo y sin chanchullo, me cuentan que tiene un aspecto muy parecido a lo que pasó en ese momento. Muchos raperos solistas, muchos grupos saliendo a las redes y haciendo la diferencia. Yo creo que el hip hop está a punto de llegar a su climax y de poder mostrarle al público que no conoce lo que es el hip hop, lo que es la sabiduría y este movimiento. Las chicas también están dando un salto impresionante. Referentes mujeres que están haciendo historia solas, sin la necesidad de estar avaladas ni apadrinadas por nadie, sino llegando a los lugares donde tienen que llegar.

El hip hop argentino es uno de los pilares de lo que es el hip hop latinoamericano. Exponentes muy buenos viajando a diferentes países donde son reconocidos por su trabajo. El rap en Argentina está sorprendiendo al mundo, nos están mirando y muchos vienen a hacer su carrera acá, con pandemia y todo.

El hip hop además, salva vidas. Hace que un pibe se enrosque en su casa tratando de sacar la mejor rima, el mejor flow, haciendo la mejor instrumental. Te informa mucho, mantiene a la gente siempre actualizada.

Rayo cuenta que, cuando empezó, recorría los pasillos de Fiorito preguntando si alguien conocía a algún rapero, a algún productor de hip hop. En su momento, no tuvo suerte. Hoy, como en un impulso kármico, siempre anda buscando conocer jóvenes de su barrio apasionados como él. Hace poco conoció a un pibe de 16 años que le recuerda sus primeros pasos.

"Yo a este pibe le dije 'loco, me gustaría hablar con tus viejos para decirle que vos podés trabajar de esto, sin dejar el colegio, vos podés hacer música y vivir del rap'. Antes era imposible, cómo le hacías entender a un pibe de mi generación 'che, papucho, mirá que estando frente a la computadora podés hacer lo que te gusta y hacer guita para vivir'. Nosotros no entendíamos nada hasta que después nos actualizamos y entendimos que en las redes podías pagar, que había gente que tenía sellos independientes como para poder acercar tu música. Ahora es más accesible y cuantos más artistas de hip hop haya, más rápido se hace el camino a la era doradora".

-Se podría decir que todo el mundo conoce Villa Fiorito por Maradona. ¿Cómo es hoy ese barrio y cómo influye en tus composiciones?

-Fiorito está viviendo un trance. Los vecinos que siempre estuvieron en guerra ahora se ayudan y organizan movidas, altas copas de leche para que nadie se quede sin comer. Siempre hay desubicados, que hacen perder lo lindo del barrio, pero pasa en todos lados.

Cuando yo me hice rapero tuve que salir a la calle, como lo hace el cartonero o cualquier trabajador, y ahí ves todo. El rapero está caracterizado por no mentir. El rapero cuenta todo lo que vive, por algo la gente le cree. Al no tener, la gran mayoría de nosotros, ese yeite de cantar, tenemos que ir por la verdad, contarte una buena historia, que te duela la panza cada vez que escuches una rima nuestra. O que digas '¡wouu! qué bueno ese juego de palabras!'. La composición del rap está basada en el día a día que vive el rapero. En el rap siempre acostumbra a escribir la realidad, como la ves, vivís, sentís. Siempre hay algún que otro personaje que está adentro del ambiente y es 'simpático', pero la mayoría nos caracterizamos por decir la verdad y hablar de lo que vivimos.

-Imagino que la cumbia está presente en cada casa de Fiorito, ¿podrías haber sido cumbiero?

-Nunca es tarde (ríe). La cumbia es el sonido de la calle, es el sonido de la calle argentina. La cumbia es algo que en el barrio, mecha corta, se pica, se prende fuego. Y tiene muchos puntos en común con el hip hop porque también cuenta historias de barrio, muchas realidades, muchas verdades. Nosotros cuando éramos chicos escuchábamos las melodías y las bailábamos y ahora, que somos más grande, decimos “ooouuu que crudo, que jodido”. Pasó mucho con el grupo Trinidad, que tiene cada temón, y parece que Leo Matioli te está contando ahí lo que vos estás viviendo, es muy loco. Así que 100% cumbiero.