Los usos y espacios de la yerba mate, en la lista de Patrimonio Cultural del Mercosur
Los usos y espacios de la yerba mate, en la lista de Patrimonio Cultural del Mercosur

Los usos y espacios de la yerba mate, en la lista de Patrimonio Cultural del Mercosur

Un producto que, como pocos, conforman nuestra identidad nacional, ampliará el registro internacional de bienes y sitios culturales.
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Una planta, una bebida, un momento, un ritual. Amargo, dulce, frío o caliente, el mate es uno de los elementos más representativos de la cultura argentina. Por esto, y otros motivos, pasará a ocupar un merecido lugar en la lista de Patrimonio Cultural del Mercosur.

La licenciada Susana Petersen, a cargo del área de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Dirección Nacional de Bienes y Sitios Culturales, estuvo al frente del grupo de trabajo integrado por representantes de sectores de Cultura y Patrimonio de las provincia de Corrientes, Misiones y Entre Ríos, así como por miembros del Instituto Nacional de la yerba Mate, el Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano y la Universidad Autónoma de Entre Ríos, quienes participaron de la postulación para que esto sea posible.

“La lista de Patrimonio Cultural del MERCOSUR es algo que acordaron los países que lo integran dentro de su comisión de Patrimonio Cultural que se reúne todos los años –explica Petersen–. Es un espacio para el cual hay reglamentos y una serie de pasos a seguir. Lo principal es proponer elementos que sean compartidos por dos o más países de la región. Desde el momento en que se decidió la existencia de una lista se habló de la yerba mate y de cómo incluirla en ella. Después de un largo proceso, en el que se pasó por diferentes instancias, se decidió hacer una candidatura paraguas llamada “Sistema Cultural de la Yerba Mate”, a la que cada país pudo presentar un capítulo nacional, aportando sus características particulares, porque después de reunirnos muchas veces nos dimos cuenta de que había algunos que eran productores, otros que eran más consumidores, entonces lo más adecuado era que cada quien presentara lo que considerara más representativo, más importante”.

“En el caso argentino –agrega– se decidió hacer una propuesta que tuviera que ver con las características materiales e inmateriales de este patrimonio cultural, por eso se habla de usos y de espacios. También se tomó la decisión de hacer un recorte geográfico del elemento cultural, porque hablar de toda la Argentina es demasiado tomando en consideración que el patrimonio cultural inmaterial debe hacer referencia a comunidades concretas. Entonces, entre las provincias y organismos que participamos de la confección de la propuesta, decidimos tomar la zona del litoral porque es la que concentra la mayor producción de yerba mate y a un número representativo de personas que tienen la práctica cotidiana de beber infusiones a base de yerba mate”.

Petersen destaca que la importancia de esta iniciativa se vincula con señalar que el mate no solo es un producto arquetípico de nuestro país y de la región, sino que también fortalece los lazos familiares, de amistad, laborales. Allí, explica, están comprendidos los “usos” de esta bebida:
“El mate amargo o dulce, el tereré, que en la zona del litoral se consume mucho cuando hay altas temperaturas, son parte de nuestra idiosincrasia, de nuestras costumbres, y nos pareció importante que eso quedara destacado, y no solo la parte material, el sistema productivo de la yerba mate como planta, si no también todas estas prácticas relacionadas que hacen a nuestra identidad cultural”.

“La idea de la elaboración de la propuesta tenía que ver con poder caracterizar de una manera más o menos sintética un elemento altamente complejo que involucra a muchas comunidades y grupos relacionados o vinculados tanto a la producción como al consumo de la yerba mate desde un lado más emotivo o cotidiano pero también en cuanto a trabajar la tierra, la cosecha, y todo el largo proceso que lleva a que los consumidores tengamos en las góndolas nuestra yerba elaborada”.

Entre los elementos que rodean la cultura del mate, la licenciada destacó la importancia de los artesanos que fabrican los complementos que utilizan los que consumen esta infusión y el rol de los organizadores de fiestas, ferias y espacios que aportan al fortalecimiento y la difusión de la práctica.

“Otro componente interesante de la candidatura tiene que ver con la ronda, que es una particularidad que tiene el mate frente a otro tipo de bebidas estimulantes como el café o el té. En la ronda de mate todos los participantes comparten un mismo recipiente, implica reglas y códigos, y todo eso es parte de la propuesta”.

Para concluir, la coordinadora del grupo que elaboró la iniciativa explicó que el objetivo es que esto sea un punto de partida para fortalecer los lazos culturales e identitarios con los países vecinos de la región. “Y que sirva también para poder trazar planes de gestión del patrimonio cultural. Habrá que, en cada provincia, implementar distintas medidas para el reconocimiento”.

La inclusión de los usos y espacios de la yerba mate en la lista de Patrimonio Cultural de la región será anunciada el próximo viernes 16 de noviembre durante la reunión de Ministros de Cultura del Mercosur.