"Leonardo Favio entendió como nadie el ADN del público"
"Leonardo Favio entendió como nadie el ADN del público"

"Leonardo Favio entendió como nadie el ADN del público"

Cine
Fuad Jorge Jury, conocido artísticamente como Leonardo Favio, nació un 28 de mayo de 1938 en la provincia de Mendoza. Axel Kuschevatzky recuerda su obra y el legado que dejó en el cine argentino
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Autor, director, actor, compositor e intérprete, todas esas cualidades (y otras) describen a Fuad Jorge Jury, más conocido popularmente como Leonardo Favio. A seis años de su partida (murió el 5 de noviembre de 2012, a los 74 años), el periodista especializado en cine, guionista y productor cinematográfico, Axel Kuschevatzky, se suma al homenaje del cineasta recordando su legado cinematográfico.

 -¿Qué cinco películas de Leonardo Favio no podría dejar de mencionar?

-Mis cinco películas favoritas de Leonardo Favio, de menor a mayor: Soñar, soñar; El dependiente; Crónica de un niño solo; El romance del Aniceto y la Francisca; y termino este top five con Nazareno Cruz y el lobo. Estas son las películas que más disfruto, las que más me emocionan, me divierten y me sorprenden. Todas ellas tienen una poética gigante e infinita. Al mismo tiempo, son películas que solamente Favio podría haber hecho. No hay películas así, tienen voz propia, lo que pone a Leonardo en ese lugar único, incomparable y tan hermoso.

-¿Cuál es la importancia de Favio en la cultura argentina?

-Favio como artista -porque excede al director, al actor, al cantante o al compositor-, tiene algo que para mí es mágico: esencialmente es una figura profundamente masiva, que podía tocar teclas muy diferentes en el público. Al mismo tiempo, como director, tiene una obra que no parece apuntar de base a la masividad. Sus películas fueron masivas porque se conectaba como individuo con la audiencia. Hay que pensar que Juan Moreira o Nazareno siguen siendo algunas de las películas más taquilleras de toda la historia del cine argentino, 40 años después de su estreno. Ese no desdén de lo masivo lo pone en un lugar que no tiene mucho equivalente.

-¿Cuál es su principal legado?

-Cuando lo ponemos en contexto, Leonardo Favio en tanto actor, creció bajo la sombra de Leopoldo Torre Nilsson, dentro de lo que se llamó la Generación del '60, uno de los tantos nuevos cines argentinos que hubo en la historia de este país. Un cine que venía a romper con el cine industrial previo, y que estaba mucho más cerca del cine europeo de la época. Aún haciendo un cine que entraba dentro de esos cánones de lo que estaba pasando afuera, Favio logró meter a todo momento elementos de género: hacer películas que jugaban al melodrama, a lo romántico, a la comedia, hacer películas que jugaban incluso al cine fantástico, como es el caso de Nazareno Cruz y el lobo. Creo que esto fue lo más interesante y lo más rupturista que tuvo Favio. Y al mismo tiempo reelaboraba el folclore local, desde lo popular en adelante. Hay que pensar que Nazareno Cruz y el lobo, por ejemplo, es una adaptación de un radioteatro. Favio entendió como nadie el ADN del público; eso lo hizo trascender todo.

-¿Qué película es, desde tu óptica, un Favio por excelencia?

-Creo que un Favio por excelencia es, probablemente, una de sus películas más negadas: Soñar, soñar. Se trata de la última película que hace antes del golpe de Estado; se estrena a principios de 1976 y es un sonoro fracaso. Es una película sobre personajes que no pertenecen y que tratan de armar algo parecido a una familia. La idea de la construcción de una familia postiza, creada, entre individuos es algo que se ve bastante en sus trabajos.

-¿Qué palabras eligirías para describir su obra?

-Las palabras que a mi entender son definitorias de la obra de Leonardo Favio son mística, poética, sentimiento, pasión. Creo que todo eso está en cada una de sus películas y es lo que las hace tan auténticas al día de hoy y que logran trascender el contexto. Son películas -y esto también es interesante-, que muchas veces cuentan cosas que el resto de los realizadores de su época no contaban; películas muy a contrapelo de lo que se rodaba y de lo que se hacía en la Argentina en cada uno de los períodos en los cuales él estaba filmando.