La obra feminista de María Elena Walsh
La obra feminista de María Elena Walsh

La obra feminista de María Elena Walsh

Música
Mujeres en la cultura
Letras
Poeta, compositora, cantante, dramaturga, guionista, narradora o “cupletista”, como le gustaba definirse a ella, Walsh es reconocida por su obra infantil; sin embargo, en esta nota te contamos su faceta más desconocida, militante feminista
Otros artículos que te pueden interesar
María Elena Walsh, a 8 años de su partida
Salimos a la calle a preguntarle a la gente cómo la recordaban, ¡y mirá lo que nos respondieron!

María Elena Walsh nació en la localidad bonaerense de Ramos Mejía en 1930. Fue la hija menor de un matrimonio inmigrante integrado por un ferroviario con raíces inglesas e irlandesas y una madre argentina hija de andaluces. Su infancia se desarrolló con mucha libertad, decidió irse a estudiar a la Capital Federal, en la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano, y al poco tiempo se dio cuenta que se le daba mejor escribir. Fue por ese camino y publicó sus primeros poemas en diferentes medios de comunicación. El primero en la Revista El hogar, a sus 15 años.

Al fallecer su padre, en 1947, publicó con sus ahorros “Otoño imperdonable”, celebrado por Juan Ramón Jiménez, Jorge Luis Borges y Pablo Neruda. De a poco empezó a formar parte de un selecto círculo literario, que significó un choque para su familia, que era trabajadora y de bajo perfil. Jiménez la invitó a hospedarse una temporada en Maryland, Estados Unidos, a modo de beca para mejorar su escritura, aunque una década después, en un artículo de la Revista Sur, se animó a describir al autor de "Platero y yo" como una persona distante:

"Siempre me he sentido borrada a su lado, como si sus ojos me estuvieran corrigiendo, culpable de no ser ángel de la perfección poética o demonio de la belleza total. Él ansía diálogo, pero lo imposibilita. Cada día tenía que inventarme coraje para enfrentarlo, repasar mi insignificancia, cubrirme de una desdicha que hoy me rebela".


(Foto: Eterna Cadencia).

Viaje a París

Esta abrumadora experiencia en su adolescencia marcó un antes y un después. Walsh decidió alejarse de la elite literaria y empezó a explorar otras manifestaciones artísticas como el universo musical. En pleno gobierno de Perón, partió a probar suerte en Europa, concretamente en París, donde en el Hôtel du Grand Balcon conoció a una gran cantidad de artistas. Con Leda Valladares formó el dúo Leda y María, interpretando folklore, tuvieron mucho éxito durante unos años pero por diferencias artísticas se separaron. María Elena, ya de vuelta en Buenos Aires, comenzó a experimentar con la canción infantil, publicando los álbumes "Canciones para mirar"  (1962) y "Doña Disparate y Bambuco"(1963), ambos espectáculos estrenados con mucho éxito en el Teatro San Martín. 

Paralelamente sostuvo un compromiso por la educación infantil. Junto a la especialista en el tema Eva Giberti (psicoanalista), Florencio Escardó (pediatra) y Arnaldo Rascovsky (pediatra y psicoanalista), estudiaron la pedagogía del psicoanálisis sobre cómo era la infancia de 1963 en nuestro país y qué necesidades había en ese área.


(Foto: María Elena Walsh fotografiada por Grete Stern, en 1952. Fuente: Museo Nacional de Bellas Artes. Colección donada por Sara Facio).

En un Congreso de la Organización Mundial de Educación Preescolar (OMEP), Walsh dio una charla sobre la poesía en la primera infancia, donde se debe jugar e interactuar de manera libre con este género literario, estimulando así la imaginación. Mencionó además la importancia de la música y las denominadas nursery rhymes, base de la poesía para niños de Lewis Carroll, autor de "Alicia en el País de las maravillas" y otras obras cumbres para lectores tanto grandes como chicos.

La voz feminista

En su juventud, Walsh leía textos de Virginia Woolf, Doris Lessing y Victoria Ocampo, que posteriormente darían lugar a una multiplicidad de artículos periodísticos, entrevistas y reflexiones en sus diferentes facetas artísticas que, si bien en ese momento no se catalogaron así, eran de corte feminista. 

Admiraba apasionadamente a Victoria Ocampo, quien años más tarde se convirtió en una gran amiga. Su intercambio epistolar entre 1960 y 1980 fue editado recientemente por Sara Facio.

“Ocampo aprende muy temprano que la verdadera revolución cultural es la emprendida por las mujeres. Es testigo de las batallas libradas en las primeras décadas del siglo por las sufragistas, a quienes tiene la osadía de elogiar y agradecer".


(Foto: En un concierto en el Luna Park. Fuente: Web Fundación MEW).

En la Argentina en 1970, nacen la Unión Feminista Argentina (UFA) y el Movimiento de Liberación Feminista (MLF), agrupaciones con activistas de clase media alta e intelectuales que trajeron libros de Estados Unidos sobre feminismo radical y los tradujeron. También hubo representación del Partido Socialista y del Partido Obrero, que crearon nuevos espacios de reflexión para las mujeres.

Había dos vertientes: feminismo puro y feminismo y política. Walsh, declarada antiperonista y pacifista, formaba parte de este segundo grupo. Junto a la escritora Angélica Gorodischer y la cineasta María Luisa Bemberg fueron las artistas representantes del movimiento más relevantes de la época.

En el artículo "Virginia Woolf y los secretos de la tribu femenina", Walsh escribió sobre el ensayo que la obsesionaba en su juventud, al igual que a Ocampo: "El cuarto propio es una metáfora de un ámbito mental, una manera de ordenarnos interiormente y escapar a la locura impuesta a las mujeres (y los pobres) por el discurso autoritario y represivo".

Hemeroteca

En "Bolivia cherchez la femme", destacó la figura de Lidia Gueiler, presidenta interina de ese país de 1979 a 1980, la segunda mujer de Latinoamérica en ocupar ese cargo después de Isabel Martínez de Perón. Fue en su época de crónicas periodísticas donde más se manifestó su opinión respecto de temas de actualidad como música, literatura, pero también política y feminismo. Walsh colaboró en la Revista El Hogar, Revista Realidad, Revista La mujer y el cine, en Revista Sur, en La Nación, Clarín y en Humor, entre muchas otras publicaciones.

"Desventuras en el País-Jardín de-Infantes" (1979) se publicó en Clarín sorteando la censura militar. Walsh utilizó metáforas sobre la situación del país y sus autoridades que trataban a la sociedad como si se tratara de niños que no podían distinguir el bien del mal. Ese mismo año, en el mismo diario, publicó su despedida a Victoria Ocampo en el artículo “Feminismo y no-violencia”. Ocampo fundó la Unión Argentina de Mujeres para luchar contra la desigualdad de género,  desmontando el estereotipo que encasillaba a las feministas en las clases trabajadoras: 

“¿Quién dijo que el feminismo no es integración humana? ¿Y quién dijo que Victoria no era feminista? Es que una dama, tan culta, tan bella, académica, para colmo, no puede, mejor dicho no debe ser feminista. (...) La palabra feminista asusta a muchas personas. Sobre todo a las que temen al ridículo. En un libro se dice que se conserva de ella la caricatura y se ve a la feminista como a una vieja agresiva, agriada por su falta de pretendientes en la juventud, mal vestida, sin encantos femeninos”.

Sepa usted por qué es machista

En la Revista Humor, en 1980, María Elena escribe un artículo titulado "Sepa usted por qué es machista", donde enumeró con elocuencia los motivos, aquí compartimos algunos:

  1. Porque le falta el principal de los sentidos: el del humor.
  2. Porque se siente Dios, aunque no sea Ministro.
  3. Porque cree todo lo que le dicen los medios (o miedos) de difusión de la Argentina actual, y ya tiene el cerebro más lavado que mate cebado por un polaco.
  4. Porque su mamá es una santa, por lo tanto las demás mujeres son unas brujas.
  5. Porque su mamá es una bruja, por lo tanto las demás mujeres también.
  6. Porque no tiene mamá y no consigue quien lo mime.
  7. Porque en realidad le gustan más los hombres, aunque no ejerza.
  8. Porque quiere hacer mérito ante los centros de poder, exclusivamente masculinos: empresariado, Fuerzas Armadas, animadores de TV, deporte, sindicatos, clero, pompas fúnebres, etcétera.
  9. Porque todo ese asunto de la gestación y el parto le da miedo y asquete, como la educación sexual al Ministro de Educación.
  10. Porque usted tiene los mismos atributos de Woody Allen pero no le dan el mismo resultado.
  11. Porque no soporta la idea de un rechazo sexual hacia usted o hacia otro, y cree que la bella siempre debe estar a disposición de la bestia.
  12. Porque usted no vive en el presente (y para eso lo ayudan mucho) sino en la prehistoria mental, y se da manija con tangos del 40.
  13. Porque usted es burro y en lugar de corregirlo con tiempo y esfuerzo lo disimula con agresividad.
  14. Porque usted es culto pero culturiza fuera de la maceta, y leyó a Julián Marías y no a Simone de Beauvoir.
  15. Porque en el fondo es antisemita, antinegro, antiobrero, antijoven, pero como eso ya no corre se desquita con la misoginia, que aquí y ahora viene con premio (pero no se descuide: por poco tiempo más).
  16. Porque usted ama el orden por sobre todo, y cada cosa en su lugar las mujeres en la cocina (o en cueros en tapas de revistas), y Pinochet, Castro y García Meza en el poder.
  17. Porque cree que la inepcia es cuestión de sexo, que es como creer en la cigueña o en elecciones inminentes.
  18. Porque teme que las mujeres hagamos rancho aparte, y no piensa que son los hombres quienes lo inventaron y perpetúan. (Ver punto 8.)
  19. Porque supone que la mujer quiere imitar al varón, y no sabe que antes muerta que imitar a semejante fabricante de desastres, desde la guerra atómica hasta el IVA.
  20. Porque le gusta que al mundo lo manejen los colectiveros.
  21. Porque tiene mucha paciencia para dejarse pisar la cabeza por cualquier matón y muy poca para comprender errores de mujeres, que al fin y al cabo son, históricamente, debutantes en la mayoría de las profesiones.
  22. Porque teme que las mujeres "pierdan la femineidad", cosa imposible de perder, salvo que usted llame así a cosméticos y pilchas.
  23. Porque usted teme que le roben algo y no sabe bien qué, a pesar de que a diario lo saqueen y basureen, y no precisamente las mujeres.
  24. Porque es sincero, y vale más machista recuperable que "feminista" patrocinante como un papito que a las pretensiones femeninas dice que sí PERO...Ahora ya sabe. Con estos 24 puntos usted ahorra años y fortunas en psicoanálisis. Usted puede ser hombre o mujer, el machismo tampoco es cuestión de genes: poca gente más machista que algunas mujeres, sólo que ellas lo son por instinto de conservación, por despiste, por imitar a los hombres, por comodidad o porque así las dejan hablar por TV. Usted también lo es por todas estas razones pero además porque se cree superiorcito: hace unos 10.000 años que le pasan el aviso y claro, usted sigue comprando un producto inexistente. Ahora puede seguir siendo machista, pero con apoyo logístico. No se trata tampoco de ejercer la represión desde estas páginas. Es posible que la perseverancia le acarree aplausos y sensación de deber cumplido, amén de las palmadas de la patota. Pero ojo que no hay premio mayor que saberse persona inteligente y civilizada. Si no opta por eso, estará contribuyendo a la contaminación mental, que es la que nos mata. Y no la humedad.
    Estará inflando la maquinaria del prejuicio y la prepotencia y al fin se va a quedar solo como un ciempiés, de luto, convertido en drácula de utilería y en hazmerreír de las criaturas primaverales.

En el artículo "Infancia y bibliofobia", publicado en Clarín en 1980, siguió militando por el feminismo a través de la ironía:

"Si a nuestra sociedad le preocupara en serio el hábito de la lectura en los chicos, procuraría no seguir fomentando la existencia de madres ignorantes. A la mujer se la disuade firmemente, por todos los medios, de cultivarse en profundidad. (...) A una nena entusiasmada con una novela se le sugerirá que "no se quede tanto tiempo sentada sin hacer nada, que ayude en las tareas domésticas".

En una entrevista con Página /12, en el año 2008, siguió reflexionando sobre la hipocresía de la sociedad argentina frente a determinados temas que atañen a la mujer:

“Decime cuántos no verían con malos ojos que una mujer se niegue a la maternidad y diga: “Me revienta ser madre y tener hijos”. La verdad, muy pocos. Y ahí es donde se nota que en nuestro país no ha habido feminismo. O que si lo ha habido, ha sido una versión tímida, blandengue, autoencerrada por miedo, por pudor, por lo que sea. En países donde existió y existe el feminismo, se habla de estos temas con mucha más franqueza. Y en la Argentina, mal que nos pese, aún estamos lejos de arriar la bandera del machismo”.

Walsh siempre escapó de los estereotipos y expectativas que se tenían sobre ella como mujer: era independiente en todos los aspectos de su vida y no dejaba que nada afectara esto. Así lo expresaba: “Nunca pensé que hiciera falta agregar moraleja al final de una canción ni decirles a los nenes que se porten bien. Nunca me interesó ponerme en el papel de madre”. Al respecto, Sara Facio recuerda que “María Elena siempre sostuvo que la mujer lo primero que tenía que hacer era tener su independencia económica. Que a partir de ahí era su libertad para hacer lo que quería de su vida”.


(Raúl Alfonsín saluda a María Elena Walsh. Foto: Archivo General de la Nación).

Carta para una compatriota

En 1973, plena dictadura de Lanusse, a pocos días de las elecciones, María Elena Walsh escribió el artículo "Carta para una compatriota", que fue publicado en la Revista Extra y de la que seleccionamos los siguientes fragmentos:

  1. "Las feministas no tenemos odio, tenemos bronca. El odio –con los fierros, sean armas o moneda– es cosa de hombres. Estamos hartas de odio, aunque venga empaquetado en sublimaciones y piropos. No hemos declarado la guerra, sino que señalamos que existe y tiene los años de nuestra civilización. Nos defendimos como pudimos, a veces con malas artes, por lo tanto es mejor que ahora parezca una guerra abierta, limpia, esta que declaramos contra todas las formas de la arrogancia machista. La guerrilla de la artimaña, el repliegue y la comodidad no hace sino reproducir series de esposas “achanchadas” y madres castradoras".

  2. "El Movimiento de Liberación Femenina es una ideología revolucionaria, no exprimida de libracos apolillados sino del cotidiano martirio de la mitad de la humanidad. Nace en las ferias y junto a las bateas, a la vera de las camillas de ginecólogos carniceros y a contrapelo de los viejitos célibes del Vaticano que vienen diagramando la conducta sexual según conviene a los intereses de los capitales y a las fluctuaciones del mercado bélico".

  3. "No es un entretenimiento destinado a distraer de la liberación de los pueblos, sino que esa liberación es mentira mientras la determinen exclusivamente los varones. Así como ya no es posible pensar en términos previos a Marx o Freud (por no decir a Galileo y a Colón), tampoco es posible seguir pensando sin erradicar de cuajo los prejuicio sexistas, base y modelo de toda opresión".


(Susana Rinaldi, Walsh y María Herminia Avellaneda en La Cigarra, 1984. Fuente: Fundación MEW).

Pañuelo verde

Eva Giberti declaró en una entrevista: "Hoy, María Elena Walsh no es una figura reconocida por las feministas y me parece injusto. La destaco porque fue una mujer independiente que se enfrentó a la dictadura. Y porque, además, le pidió al presidente Raúl Alfonsín que legislara el aborto con lo que significaba en esa época".

En 1981, Walsh y Facio visitaron a Doris Lessing para realizar una entrevista que sería publicada en Clarín, titulada "Doris Lessing, esa bruja", cuyo "Libro dorado" fue descrito como una obra pionera para el naciente movimiento feminista.

Pasada la dictadura militar, el programa "La cigarra" fue muy emblemático y ejemplificador para el futuro de la televisión en Argentina: Walsh, Avellaneda y Susana Rinaldi hicieron un programa sobre y para mujeres, pero que nada tenía que ver con el ámbito doméstico, sino que planteaba otro tipo de cuestiones, que fue criticado y en pocos meses dejó de emitirse.

Los premios

Walsh recibió, en 1973, Gran Premio de Honor SADAIC de Música Internacional, fue declarada Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires en 1985, obtuvo el Gran Premio de Letras del Fondo Nacional de las Artes en 1987, fue nombrada Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Córdoba en 1990, Highly Commended - Premio Christian Andersen, de Dinamarca en 1991 y en 1995 recibió el Premio Mundial de Literatura Infantil José Martí en Costa Rica.


(Con la escritora británica Doris Lessing. Fuente: Web Fundación MEW).

Últimas reflexiones y el adiós

“La relación entre varones y muchachas no era tan franca e igualitaria como es ahora, a una mujer le resultaba dificilísimo o imposible realizar muchas actividades cuando el novio o el marido se oponían. Esto se transformó, pero no tanto como se dice. Son ustedes quienes terminarán de modificarlo, espero. Y las injustas diferencias entre los sexos como toda forma de sometimiento entre los seres humanos les parecerán más prehistóricas que encender fuego con dos piedras”. 

En la última etapa de su vida publicó dos novelas: “Novios de antaño” (1990), en homenaje a sus padres y “Fantasmas en el parque” (2008), donde convoca con tintes autobiográficos personajes que han marcado su camino.

María Elena Walsh falleció en 2010 en Buenos Aires a los 80 años.

"Hecho a mano", su poemario más comprometido:

  1. Oda doméstica

    No sé, pero supongo que algún día

    hará frío en los libros y tendremos

    que consultar las hojas de verano

    Nos habremos cansado de aludir,

    no quedará papel ni llanto

    para desperdiciar en poesía.

    Por ahora, vamos a perpetuarnos

    en la fugacidad de la cocina,

    a padecer el cotidiano

    fallecimiento de las cucharitas.

    Una diaria estación de cacerolas

    nos ensucia pequeñamente el aire.

    Dan asco las ideas puras,

    vergüenza la botánica, pudor

    la desnudez del pensamiento.

    Mejor es ser sumisamente

    cuerpo afanado, manos eficaces

    para abrochar el delantal del mundo.

    Un día los periódicos dirán

    que el amor se ha caído a la basura,

    que los ángeles agonizan,

    pero no acudiremos, ocupadas

    en asistir obligatoriamente

    a una melancolía de botones.

    He pensado a menudo en todo esto,

    mujermente agobiada de plumeros.

    Nos amenazan hortalizas,

    nos corren copas, números, pelusa,

    nos arrebatan tiempo reservado

    para comprar una porción de sueño.

    En la suma de los pañales

    y el tintineo de los desayunos,

    en repetidas dosis de mercado

    y en la elaboración del miedo

    se nos va, se nos va el latido

    que dedicábamos a la locura.

    Y los que calzan sombra masculina,

    heredado poder, cómodo imperio,

    ordenan nuestra humana servidumbre

    mientras se ponen seriamente

    a fabricar los tajos de la guerra,

    el obstinado pan del sufrimiento

  2. Retrato de señora que hace dulces

    Hago esto en memoria tuya.

    Cuando llega el otoño pelo fruta

    y rodeada de pellejos

    vierto en heredado recipiente

    pulpas filosofales

    algún carozo que lo sabe todo

    y progreso del agua y del azúcar

    La casa o vientre se llena de aroma

    y aunque es fruta itinerante

    y no de huerta propia

    bastante bien parodia

    aquella alquimia

    cuyo secreto nunca me enseñaste,

    madre guardadora.

    Fabrico por antojo

    dulzuras que obligada cometiste,

    transmuto para no interrumpir

    el linaje de los frascos

    empezado hace tantas abuelas.

    Obro por reverencia y no deber,

    para que mueras menos

    y sientas, pobre ausente,

    que hago un reino de tu servidumbre.

    Consagro con ademanes

    de hechicera venida a menos

    el fuego, el mismo fuego

    que encendió Eva tras el Paraíso

    y que cruzando el valle

    sube hoy por astutas cañerías

    como lágrimas a los ojos.

    El almíbar me enseñó paciencia

    y sacrosanta cuchara de madera

    a ordenar olas subterráneas

    para que tomen punto

    sin prisas y con pausa

    de palabras en la poesía.

    Si no repito gestos

    de autora de alimento

    para gozo de alguna criatura,

    si no copio de manos maternales

    ritos de mis antepasadas,

    si toda magia compro hecha

    y ya no me entretengo

    en mandar de lo crudo a lo cocido,

    si no pruebo y reparto,

    pereceré.

  3. Punto Cruz

    Me desvivo en monótonos dedos

    y el ojo de la aguja es mi ventana

    por donde miro el universo

    más obvio que una borla.

     

    En eso estuve

    por siglos de siglos

    agachada la cabeza

    como momia en cántaro

    mordiendo el hilo

    de permitidos laberintos

    la boca sólo abierta

    en ceremonias de bostezo.

     

    Para qué habré unido

    tanto lienzo disperso

    en vez de remolcarlo

    en fuego.

    Por qué la lenta oveja

    y el taimado algodón

     

  4. La feminista

    Sucede que ya no aguanto

    que en la calle me grités

    a la primera de cambio:

    "¡Tenías que ser mujer!"

    Soy mujer y me equivoco

    pero vos, ¿quién te creés?

    ¿Valentina la astronauta,

    Evita, sor Juana Inés?

    Sos el león de la Metro,

    mucha porra y poco rey.

    No me vengas con rugidos

    que no hay selva por acá

    y no soy ninguna fiera

    ni la mona de Tarzán.

    Yo fallo por accidente

    y no por fatalidad.

    Cuando agarre la manija

    no sé si lo haré tan mal

    como ustedes, que arremeten

    gobernando marcha atrás.

    Conmigo te equivocaste

    de programa y de canal.

    Me tomaste por tu abuela

    que aguantó sin pestañear.

    Si tenés el monopolio

    del acierto universal

    yo te dejo vía libre

    pero vos, dejame en paz.

    Y cuando las papas quemen

    ¡arreglate sin mamá!

     

    Con tambor

    Con tambor

    y a la intemperie

    es mejor.

    De mujer

    tengo las intenciones

    y el no poder.

    Yo soy mansa,

    pero cansa.

    ¿Sabés qué?

    Te lo escribo en el suelo,

    con el pie.

    Mundo raro

    Para el pobre

    no hay reparo.

    Amor mío,

    ya no queda

    ni rocío.

    Vida ésta.

    Dura poco

    pero cuesta.

    ¿Viste?

    Con florcitas

    no es tan triste.

    No me ven.

    Así es el aire

    y yo también.

    De a poquito,

    arañando el dinero

    que necesito.

     

    Sin apuro,

    que hay pan duro.

    De mal modo

    me olvidaron

    y eso es todo.

    Cuando canto

    padecer es lo mismo

    pero no tanto.

    Ayer y hoy:

    fui cuerpo ajeno,

    mi sombra soy.

    No digo nada.

    Desde mi abuela

    que estoy callada.

    Con tambor

    y a duras penas

    es mejor.

 

Agradecemos a la Biblioteca Nacional Mariano Moreno y Sergio Pujol. Fuentes: Página 12, "Memoria iluminada" (serie documental de Virna Molina y Ernesto Ardito).