Entrevista a Manuel Belgrano
Entrevista a Manuel Belgrano

Entrevista a Manuel Belgrano

El chozno nieto de Manuel Belgrano, presidente del Instituto que lleva su nombre, nos cuenta detalles de su trastatarabuelo que no figuran en los manuales de historia. Educación, economía, docentes, las mujeres y los derechos humanos
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Se trata de la insignia nacional creada por Manuel Belgrano en 1812, descubierta en una capilla boliviana, en 1883, y devuelta al país en 1896

Año 2019. Nos encontramos con Manuel Belgrano a pocos metros de la Estación de Subte de Palermo y caminamos hacia el Instituto Belgraniano, sobre avenida Bullrich 481. Frente a nosotros se encuentra el histórico Regimiento de Patricios, fundado en 1806 luego de las primeras invaciones inglesas. El chozno nieto del prócer, que también es su tocayo, nos cuenta que su trastatarabuelo formó parte de aquel cuerpo miliciano como sargento mayor, y luego sería reemplazado por Juan José Viamonte.

El Manuel Belgrano contemporáneo es licenciado en Administración Agraria y presidente del Instituto que lleva su nombre. Siente orgullo por su antepasado y lo demuestra participando activamente en la difusión de la vida, obra y valores éticos del prócer. De él sabemos que creó la Bandera Nacional, en 1812, y que fue abogado, economista, periodista, político, diplomático y militar. Así figura en los manuales de historia. Sin embargo, luego de la entrevista con el chozno nieto, te contamos otros aspectos más desconocidos de su vida. 

El árbol genealógico

“Yo desciendo de Manuela Mónica, hija del General Manuel Belgrano de su relación con Dolores Helguero, en Tucumán, donde permaneció desde 1816 hasta 1819. A los 5 años, Manuela Mónica vino a Buenos Aires para criarse y educarse con la familia de su padre, y se casó con Manuel Vega Belgrano, un primo, con quien tuvo tres hijos: Manuel, Carlos y Flora Vega Belgrano, quien se casó luego con su tío, Juan Carlos Belgrano. De esa relación nacieron Manuel, Mario y Néstor Belgrano, mi abuelo. Ellos son los primeros descendientes directos del General con el apellido Belgrano. Yo soy descendiente directo de Belgrano, así como de una hermana y de un hermano del prócer”, explica desde su escritorio el actual presidente del Instituto Belgraniano. Detrás de él, un cuadro de su trastatarabuelo.

Su formación como impulsora de su obra

Belgrano fue un gran estudiante, con una formación excepcional y con un bagaje de conocimientos que le dio una gran apertura. La gran obra de Belgrano parte, en primera instancia, por su formación. Tuvo la oportunidad de ir a estudiar a Salamanca, en España, una oportunidad que no muchos tenían acceso en esa época. Al estar en Europa, vivía in situ los acontecimientos de la época. Vivió así la influencia de una revolución francesa en España, lo que eran las Juntas españolas, y tuvo mucho trato con economistas. Siempre se destacó como estudiante. Fue el primer presidente que tuvo la Universidad de Salamanca en lo que es la Academia de Derecho y Práctica Forense. Siendo un indiano, ocupar ese cargo en esa época era algo que lo distinguía”.

Belgrano: el economista de los libros prohibidos

Estando en Europa le llamó mucho la atención la economía política. Belgrano es el primer economista que viene a estas tierras, por eso el 2 de junio, día en que él asume como secretario perpetuo del Real Consulado, un órgano económico, se celebra en todo el país el Día del Graduado en Ciencias Económicas.

A los 20 años envió una carta al Papa Pío VI en la que le solicitaba leer los libros “prohibidos”, que eran libros que hablaban de una economía abierta y liberal. El Papa le concedió esa “licencia" o facultad de leer, durante toda su vida, esos libros de autores condenados y herejes, custodiando que no pasaran a manos de otros y exceptuando los pronósticos astrológicos, que contienen supersticiones y los que ex profeso tratan de asuntos obscenos.

Precursor de la educación- El rol del docente

Belgrano es el gran precursor de la educación y de la escuela pública y gratuita. Ejerciendo el cargo de Secretario del Consulado, fundó escuelas, academias de dibujo, de matemáticas, de artes y oficios, de comercio y fue precursor de la primer compañía de seguros “La Confianza”. Una muestra de la importancia que le da a la educación es esta historia:

Luego de la Revolución de Mayo, Belgrano recibe un cheque de 40.000 pesos por sus campañas de Tucumán y Salta, y los dona para hacer cuatro escuelas. Él se guarda el derecho de hacer el reglamento de esas escuelas, un reglamento revolucionario para la época, donde destaca también el rol del docente: “el maestro, en todos los actos públicos o patrios, tiene que estar al lado de la máxima autoridad y se lo debe de considerar un Padre de la Patria porque es el que enseña, es el que transmite los valores a los futuros ciudadanos que serán futuros gobernantes, empresarios, etc”.

El mismo Domingo Faustino Sarmiento, siendo presidente de la Nación, reconoció a Manuel Belgrano como el gran educador en el discurso inaugural del Monumento a Belgrano en Plaza de Mayo.

El rol social de la mujer

Belgrano decía: “la mujer es la primera que debe tener un gran rol social y derecho a la educación”. Consideraba a la mujer como “la primera persona que instruye a los chicos, que son el futuro de cualquier Nación”.

Creación de la Bandera, la verdadera historia

El 13 de febrero de 1812, Belgrano pide al Triunvirato la autorización para usar una escarapela. Se encontraba en Rosario, Santa Fe, fortificando las orillas del Paraná ante posibles enfrentamientos. El pensaba que íbamos a tener la misma insignia, la de la bandera española, de color rojo. Pero el 18 de febrero el Triunvirato lo autoriza a usar una escarapela de color blanca y celeste, la Escarapela de las Provincias Unidas del Sur.

Así pues, el 27 de febrero, al inaugurar la Batería Independencia, le comunica al Triunvirato que "teniendo la necesidad de izar bandera y no teniéndola la mandé a hacer blanca y celeste conforme a los colores de la escarapela nacional". En ese momento, el Triunvirato no autorizó su uso, porque no tenía pensado cortar los lazos con España, pero Belgrano no recibió a tiempo esa carta”.

Si leemos entre líneas y analizamos ese documento, la bandera es blanca y celeste, no azul. Y los colores no los pone él, no es por el manto de la Virgen, ni son los colores del cielo, las nubes, el Río Paraná ni los colores Borbones. Belgrano respetó los colores de la escarapela. Todos estos detalles están validados por los documentos que se encuentran en el Archivo General de la Nación.

Es importante analizar las expresiones de Belgrano en ocasión de la jura de la Bandera, en Jujuy, el 25 de mayo de 1812: “ustedes ven en manos de él (portaba la bandera el barón de Holmberg, un noble, como era el protocolo para una bandera de esa época) por primera vez la Bandera Nacional que os distinguirá de las demás naciones del globo”. Eso es como una suerte de Declaración de la Independencia unos años antes de 1816”.

Belgrano y los derechos humanos

Belgrano hizo entrega de una Bandera al pueblo de Jujuy, el 25 de mayo de 1813, al año de bendecir la Bandera Nacional y en agradecimiento a lo que fue el Exódo Jujeño y su participación en las Batallas de Tucumán y Salta. De esa bandera podemos rescatar el nombre Libertad Civil, que era lo que hoy podemos llamar el Estado de Derecho y los Derechos Humanos. Actualmente, es el paño más antiguo que se conserva y está en la Casa de Gobierno de la provincia de Jujuy.

El país que Belgrano soñó

Si Manuel Belgrano viviera en nuestros días haría un gran hincapié en términos de educación y economía, sin ninguna duda. Lo social se desprende de la economía y de la educación, que son los dos grandes valores que hay que saber manejar muy bien para construir una Nación. Con una buena economía, sana y con una muy buena educación vamos a tener una muy buena Nación. Belgrano fue un gran predicador y un hacedor de esos dos ítems y creo que hoy estaría encauzado por el mismo lado”.