Mirta Rosenberg: la poeta imperdible que perdimos
Mirta Rosenberg: la poeta imperdible que perdimos

Mirta Rosenberg: la poeta imperdible que perdimos

Letras
Mujeres en la cultura
Poeta y traductora rosarina, dedicó su carrera para difundir autores fundamentales de la literatura universal. Dirigió la publicación Diario de Poesía y fundó la editorial Bajo la luna. Falleció el pasado 28 de junio a los 67 años
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Mirta Rosenberg nació en la ciudad de Rosario, Santa Fe, el 7 de octubre de 1951. Estudió Letras en la Universidad Nacional del Litoral, inglés y francés en el Instituto Superior Nacional y la Alianza Francesa, y fue una artista generosa, además de sus poesías y sus traducciones, fue una impulsora de voces tanto argentinas como anglosajonas. Mediante su labor de traducción, logró difundir en nuestro país la obra de William Blake, Walt Whitman, Emily Dickinson, Marianne Moore, James Laughlin, Seamus Heaney, Elizabeth Bishop, Katherine Mansfield, D. H. Lawrence, Louise Glück, Anne Carson, Robert Hass, Anne Sexton y muchos otros. Obtuvo el Premio Konex por su trayectoria en traducción en 2004.


(Foto: Diario Clarín).

Poeta de lo femenino

Su obra está compuesta por los poemarios “Pasajes” (1984), “Madam” (1988), “Teoría sentimental” (1994), “El arte de perder” (1998) y “El paisaje interior” (2012). Su trabajo es una búsqueda que versa sobre la enunciación del sujeto femenino y su intimidad mediante una exploración del lenguaje, sin dejar de lado la cuestión de género.

Su poesía se mimetiza con su labor de traducción, concebida como una misma tarea, analizando de manera rigurosa cada palabra y expresión. Dejar pasar por un tamiz lo autobiográfico para dar lugar a la riqueza del lenguaje. "Yo veo al buen traductor de poesía como un autor. Lo que he traducido forma parte de mi obra". 


(Foto: Archivo Diario La Nación).

Rosenberg fue ferviente defensora de la función política en la poesía, considerando al poeta un ser reflexivo y analítico de su tiempo. Sostenía que leer poesía era ingresar a otros mundos y demandaba el desafío de pensar en nuevas categorías.

"Creo que tiene que haber necesariamente un vínculo entre la poesía y la verdad. Le tenés que infundir al lector la idea de confianza, de que leyendo esto va a aprender algo nuevo o va a pensar algo nuevo. Y creo que hay mucho más de eso en la poesía que en cualquier otro género".

Gestora cultural

La escritora formó parte del Consejo de Dirección del reconocido “Diario de poesía” (1986- 2017), publicación cuatrimestral que fue un faro del neobarroco, objetivismo y las vanguardias latinoamericanas, que dio voz a escritores (Néstor Perlongher, Arturo Carrera, Juan L. Ortiz, Leónidas Lamborghini y Aldo Oliva), así como a artistas visuales (Luis Felipe Noé, León Ferrari, Guillermo Kuitca).


(Foto: Diario Clarín).

En 1991, Rosenberg fundó en su Rosario natal la Editorial de poesía Bajo la Luna, con el espíritu de publicar a jóvenes creadores. En su catálogo figuran, entre otros, Beatriz Vignoli, Estela Figueroa, Anne Carson, Florencia Codagnone, Daniel Lipara o José Watanabe. De 2001 a 2004, Rosenberg fue asesora de la Casa de la Poesía “Evaristo Carriego”, del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y coordinó el ciclo “Los Traidores”, clínica sobre traducción poética.

En “Cuaderno de oficio”, publicado en 2016, su propuesta fue la de “traducir en el medio, ni literal ni libérrimo, no perder el hilo del sentido: usarlo más bien para domar el narcisismo para dar”. Ese mismo año nace “Revista Extra/1 Lecturas para poetas”, publicación semestral en formato libro dirigida por Rosenberg, abocada a difundir poetas de diversos países mediante traducciones colectivas, fruto del trabajo en su taller literario.

En 2017, Rosenberg coescribió junto con su alumno y colega traductor Ezequiel Zaidenwerg, “Bichos. Sonetos & comentarios”, un diálogo en prosa, con dibujos de Valentina Rebasa y Miguel Balaguer, actuales directores de la editorial Bajo la luna.

La consecuencia

Esto es un árbol. La raíz dice raíz,
rama cada rama, y en la copa
está la sala de recibo
de un mirlo que habla.

La mesa donde escribo 
—una fiesta de solteras—
está hecha de madera de ese árbol 
convertida por el uso y por el tiempo
en la palabra mesa.

Es porque da frutos que caen
y por el gremio perenne de sus hojas
que se renueva el árbol
y que existe la palabra árbol:

aunque a veces el bosque
lo oculte a la vista, lo contiene
el árbol en la palabra árbol.

Y no es que este sea un poema abstracto.
Es que las palabras  se repiten entre sí 
por el sentido: son solteras y sociables
y de sus raíces crece un árbol.

 

El legado

La obra de Mirta ha sido incluida en numerosas antologías, traducida al inglés, al francés, al portugués, al alemán y al neerlandés. Su obra reunida “El árbol de palabras” fue su último libro publicado, en 2006, por la editorial que ella misma fundó, Bajo la Luna y que desde 1998 dirigen sus hijos después de toda una vida dedicada a la difusión de las Artes Literarias. El pasado 28 de junio de 2019, con 11 libros en su haber y 67 años, Rosenberg falleció en Buenos Aires.