Georg Friedrich Händel, el compositor alemán que conquistó Inglaterra con la ópera italiana
Georg Friedrich Händel, el compositor alemán que conquistó Inglaterra con la ópera italiana

Georg Friedrich Händel, el compositor alemán que conquistó Inglaterra con la ópera italiana

Música
Efemérides
Pasaron 336 años del nacimiento del músico nacido en la ciudad alemana de Halle. Sin embargo, continúa siendo uno de los favoritos del barroco europeo, junto con Bach, y de los más influyentes de la música universal. En esta nota, repasamos parte de su gran legado musical y cómo deslumbró a los ingleses con las grandes óperas de Italia.

Su padre, cirujano de la corte de Sajonia, quería que el niño fuera abogado. Sin embargo, desde muy temprano, este demostró un gran interés y predisposición por la música y la composición. Fue tal la insistencia que, finalmente, se le permitió estudiar con el organista Friedrich Wilhelm Zachow, un destacado músico y profesor del llamado Barroco alemán. A partir de ahí, el niño conoció y aprendió composición y géneros musicales, y las obras de los más grandes compositores hasta el momento; sin advertir que él mismo se convertiría también en uno de los más notables de su generación: Georg Friedrich Händel.

Retrato de Händel (c. 1736), por Thomas Hudson.

Nacido en la ciudad alemana de Halle, el 23 de febrero de 1685, Händel comenzó a componer su propia obra, cuya influencia de los maestros músicos de distintas épocas y regiones fue determinante. Por eso, según algunos biógrafos y críticos, su música religiosa en particular tomó como fuentes tanto la música alemana como la italiana. Por ejemplo, en su pieza Silete venti (c. 1724).    

Logró ser todo un experto en instrumentos de tecla, como el clavicordio y el órgano; y también aprendió a tocar el oboe y violín. A sus 17 años, ya lo habían nombrado organista de la catedral de Halle: la misma en donde su propio profesor, Zachow, ocupaba el puesto. Sin embargo, el joven músico sentía que tenía mucho más por aprender y, así, ampliar su experiencia musical. Viajó a Hamburgo y comenzó a trabajar con la orquesta de la ópera local. Pero su entrenamiento no terminó allí: admirador profundo de la ópera, en 1706 se instaló en Italia para continuar su práctica como intérprete y compositor. Rápidamente, comenzaron a compararlo con Domenico Scarlatti, uno de los grandes clavecinistas de entonces.

Video Dramma per musica.

Fue ahí, en Italia, cuando la corte de Hannover lo contrató como maestro de capilla para que desplegara todo su trabajo musical. Esto, además, le permitía viajar y exponer las óperas italianas que tanto le fascinaban. Y lo hizo en Londres, donde la música italiana estaba muy de moda. De hecho, a sus 34 años, la aristocracia inglesa inauguró un teatro dedicado a la ópera de la bella Italia. Händel, maravillado y sin perder la oportunidad, se quedó mucho más tiempo del requerido. La corte de Hannover lo despidió y él se quedó en Londres, escribiendo óperas y difundiendo las mejores piezas italianas, entre otras composiciones. Allí en Inglaterra fue más que reconocido y por eso permaneció durante 48 años, hasta el final de su vida. En 1727 obtuvo la nacionalidad británica.

Su gran pasión fue la ópera, aquellas obras dramáticas para ser representadas mediante el virtuosismo del canto lírico, con acompañamiento instrumental. No obstante, en tanto lenguaje musical, la sensibilidad y el sentido dramático de Händel lo llevaron siempre más allá. Se dio cuenta de que servir únicamente a las voces en escena no era suficiente: la música también debía llegar al público, el sonido también tenía que aportar al personaje una profundidad psicológica genuina.

Esto se puede ver en algunas de sus óperas como Julio César (1724), Orlando (1733) y Alcina (1735). Händel no quería un simple virtuosismo vocal de los intérpretes. Entonces, le aporta una mayor riqueza con efectos que intentan, sobre todo, conmover y emocionar. En Julio César, por ejemplo, colocó una segunda orquesta en el escenario, nada habitual entonces, para aportar más dramatismo al espectáculo mismo. En sus obras, de algún modo, siempre se encuentra ese toque superador.   

Video Essential Classical.

 

Música acuática, El Mesías y un himno inglés

Según el musicólogo alemán, Bernd Baselt, la producción musical de Händel abarca 612 obras, más 25 suplementos y otras piezas adjudicadas de dudosas autoría, y algunas perdidas. Entre sus composiciones, Händel escribió óperas, música de escena, oratorios, serenatas, odas y una gran cantidad de cantatas.

Una de sus obras emblemáticas es el himno que compuso para la coronación del rey inglés Jorge II. Desde ese entonces, se ha cantado en cada coronación británica, incluso en la de Isabel II. Por otra parte, Händel recibía muchísimos trabajos a pedido. Por ejemplo, ya el rey Jorge I le había encargado obras como aquella que denominó Música acuática (1717): una colección de movimientos orquestales para ser interpretada durante una fiesta en barco, a lo largo del Támesis, que realizó el monarca con su corte. 

Video Cordless Music.

En algunos textos biográficos, se dice que la estabilidad financiera de Händel —quien sufría de obesidad y otros problemas de salud— estaba sujeta al éxito o no de sus obras. Varias veces, las cosas no iban bien y hasta estuvo a punto de ir a la cárcel en distintas oportunidades. Otras, consiguió un éxito notable como cuando se estrenó El Mesías. Sin embargo, por esta obra, nunca recibió una moneda. 

Acerca de El Mesías, tal vez la obra más famosa del músico, el escritor español Jesús Callejo comentó: “Una tarde del 13 de abril de 1737 el criado de Händel, Christof Schmidt, encontró en el domicilio del compositor en Londres al corpulento músico tendido en el suelo. Le había dado una apoplejía que casi acaba con su vida. Ese año había escrito cuatro óperas, y se veía día tras día sometido a mucho estrés, grandes presiones que provenían de las divas, de la crítica, además de las deudas que debía soportar. Le recomendaron tomar baños calientes en el balneario de Aquisgrán y eso, sin duda, ayudó a su recuperación”. 

Y agregó: “Reconoció que esa etapa era como estar en el infierno del que logró salir sano y salvo, y con ánimo de componer más óperas y oratorios. Le faltaba aún por poner música a su obra maestra: El Mesías, cuyo libreto le llega en otro momento crítico de su vida. En 1740, además de la crisis económica, le atormenta la crisis creativa. Su compañía había quebrado y se movía en una incertidumbre ante el futuro. Los últimos oratorios habían sido un fracaso, pero cuando comenzó a leer el texto de la nueva obra, se dio cuenta de que tenía que hacerlo y cuanto antes: tan solo tardó tres semanas, todo un récord. Händel, una vez que la hubo terminado, levantó la partitura y le dijo a su ayudante: ‘Me pareció haber visto el rostro de Dios’".

Retrato de Händel, por Balthassar Denner (1727). Museo de Londres.

Con esta pieza, Händel llegó a su punto máximo con la ópera. Desde ese momento, no volvió a producir el género para retornar los oratorios. Este género musical dramático, a diferencia de la ópera y por lo general de tinte religioso, se lleva adelante sin escenografía, ni vestuario, ni decorados. Con ellos, una vez más, el compositor alemán demostró su destreza y espíritu cosmopolita, porque no dudó para nada en escribir en inglés sobre textos que se remontan a la larga tradición musical luterana (la tradición litúrgica de Alemania), en la que también integra la escritura moderna italiana. Es por eso que muchos especialistas sostienen que, en realidad, Händel nunca logró despegarse de la ópera en su totalidad. 

Estos oratorios tuvieron un éxito fenomenal en Inglaterra. Y fue tal el reconocimiento que la sociedad inglesa hizo de Händel su compositor nacional. Es por ello que, cada vez que en tierra británica se celebraba algún acontecimiento histórico, Händel era el indicado para componer la música de aquellos encuentros oficiales.  

El adiós de un genio y el nacimiento de una leyenda

Por problemas de cataratas, en 1752 decidió operarse con John Taylor, el mismo cirujano que ya había tratado quirúrgicamente al otro gran músico de la época, Johann Sebastian Bach. Sin embargo, Händel tuvo la peor experiencia: se quedó ciego por la mala cirugía y nunca más compuso una piezas. Siete años después, murió el 14 de abril de 1759 en su casa de Londres, a los 74 años

Con Händel (y también con Bach), dicen los expertos, concluyó un periodo que supo deslumbrar al mundo con virtuosismo, belleza y pasión, a partir de la aparición de géneros como la ópera, la sonata y el concierto. No obstante, todavía hoy, resuenan en las sucesivas representaciones de discípulos y músicos admiradores contemporáneos, aquellos acordes dorados que marcaron toda esa época de la historia de la música universal.