¿Quién es  y qué fúndó Salomón Lerner?
¿Quién es y qué fúndó Salomón Lerner?

¿Quién es y qué fúndó Salomón Lerner?

Es argentino, fue dueño de fábricas de papel, una imprenta y se dedicó al negocio editorial en Europa; el dato: fundó la librería más reconocida en Bogotá
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Moisés Ville es un pueblo ubicado al norte de la provincia de Santa Fe, construido por inmigrantes judíos en 1889. Allí nació Salomón Lerner Mutzmajer, en 1929, el fundador de la emblemática Librería Lerner de Bogotá, en Colombia.

Su familia llegó a la Argentina desde Rusia a finales del siglo XIX. Su padre, Samuel, vendía mercancía puerta a puerta, mientras su madre, Berta, era ama de casa. De niño vendió espirales para matar mosquitos y en su juventud fue fotógrafo, periodista y vendedor de libros. El 26 de marzo de 1955 llegó a Colombia, donde además de inaugurar la librería más famosa de Bogotá, crío una familia con Rosa Grimberg Possin, su esposa y madre de sus 4 hijos: Diana, Samuel, Rubén y Eduardo.

Solo tres años después, el 20 de mayo de 1958, inauguró el primer local ubicado en la calle 14, en el centro de Bogotá; diez años más tarde se mudaron al edificio de la Avenida Jiménez 4-35, un local de mil metros cuadrados de estantes con más de 160 mil libros.


Foto: Guillermo Torres

Quien le enseñó el oficio fue un famoso librero: Rafael Vega Bustamante. Y si bien su carrera comenzó como mensajero y cargando cajas, quién lo conoció recuerda sus virtudes y su buena memoria. “Un librero no necesariamente era un gran lector. Pero Salomón tenía una gran intuición para conectar con los clientes de la librería, con sus intereses, porque conocía todo el catálogo de memoria. Leía solo lo que le interesaba, pero conocía la historia de todos los escritores, sabía dónde estaba cada libro”, explicó el escritor Miguel Ángel Manrique.

Lerner fue pensada como una librería para académicos: médicos, historiadores, abogados y políticos. Desde el principio se especializó en libros que sirvieran a la formación. Sin embargo, con el tiempo pasó a ser “la librería generalista de Colombia” -dice Manrique- y agrega que: “uno encontraba curiosidades que en otros países no se encontraban. Una vez, un médico de Israel estaba buscando un libro que no encontraba por ningún lado y en la Lerner estaba. Tenía y tiene una diversidad bibliográfica muy grande”.

Salomón Lerner llegó a Bogotá en la época correcta y fue testigo de las transformaciones culturales más importantes: cuando Botero empezó a ser reconocido internacionalmente, al igual que García Márquez. Él vivía en esa atmósfera, sabía medirle el pulso cultural al país. Invirtió en Fernando Botero cuando era un completo desconocido. Fue amigo de médicos, historiadores, artistas, escritores, editores, políticos y abogados, y con su ayuda publicó libros y revistas que contribuyeron a la formación de profesionales en diferentes campos: medicina, derecho, historia y arte. Editó, además, Tribuna Médica, la primera revista colombiana de divulgación científica que se globalizó; la Iconografía del Libertador, una serie de retratos de Simón Bolívar realizados por diferentes artistas nacionales, y los treinta primeros tomos de la Historia extensa de Colombia, una contribución enciclopédica al conocimiento del pasado de ese país.


Foto: Guillermo Torres

El autor de su biografía, “Salomón Lerner, empezar de nuevo”, Manrique, afirma que “es una librera con una visión muy realista sobre lo que significa el negocio, y eso es importante para que haberse sostenido en el tiempo”.

El argentino, quien siempre dijo que su historia era un libro -porque se dedicó a venderlos-, también fue parte de la revolución de la industria gráfica colombiana a principios de los años sesenta. Creó una empresa editorial y una imprenta en Bogotá (dicen que le encantaba el olor a tinta), ubicada en el sótano de la Universidad de Rosario, que se transformarían en estacionamientos. Dominó además el negocio editorial en España -donde desembarcó en 1974 y es el país en dónde reside- durante más de una década y fue dueño de fábricas de papel y cartón corrugado. A su vez, popularizó las revistas de medicina a color, cuando aún no se usaba la policromía, y se asoció con editoriales como Abrams Books y Rizzoli para publicar libros de artistas latinoamericanos.

“Salomón Lerner es trabajador, divertido, entusiasta, sabe ser amigo de sus amigos. La amistad es el pegamento del éxito de sus proyectos, porque los relaciona con el corazón. Descubrí que es un ser humano que permitió la construcción de un país culturalmente más moderno, permitió que las industrias gráficas crecieran, que creó una librería muy importante por el catálogo y en la mente de los colombianos. Es un personaje cosmopolita”, concluye Miguel Ángel Manrique.

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