Fernando Birri, el padre del nuevo cine latinoamericano
Fernando Birri, el padre del nuevo cine latinoamericano

Fernando Birri, el padre del nuevo cine latinoamericano

Cine
Efemérides
Un 13 de marzo de 1925 nacía este cineasta poeta, ciudadano del cosmos y perseguidor de utopías.
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"La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar", este escrito que popularizó Eduardo Galeano en su libro Memorias del Fuego se basa en una respuesta que el cineasta Fernando Birri le dio a un estudiante durante una conferencia en Colombia cuando éste el pregunto para qué servía la utopía. Birri, el padre del nuevo cine latinoamericano nunca dejó de ser poeta.

Las obra y eterna vocación docente de Fernando Birri marcó a generaciones de artistas latinoamericanos. El cineasta y ministro de Cultura, Tristán Bauer, lo recuerda de esta manera:

"Birri era un hombre excepcional, andaba siempre por el mundo con su morral cargado de utopías. Lo conocí en 1983 en su casa en un sótano del Trastevere en Roma, y a partir de allí nació una amistad hermosa y permanente y que a veces se hacia presencial en las distintas ciudades del planeta donde nos encontrábamos. Podía ser Managua, La Habana, Frankfurt, Madrid, Buenos Aires o su Santa Fe natal. Una vez en Amsterdam nos regaló a cada uno de los jóvenes cineastas que allí estábamos un bulbo de tulipán. 'Planten estas semillas y verán como surgen las flores más bellas, como florecerán las películas más hermosas si cultivan su arte', nos decía. Y nos entregaba en nuestras manos uno a uno los bulbos que traía en su bolsa. Él, siempre quedará en mi como un modelo de cineasta, de educador, de artista, de hombre"

Foto:Municipalidad de Santa Fe

Fernando Birri nació el 13 de marzo de 1925 en Santa Fe rodeado de una familia de artistas. Su padre y sus tíos incursionaban en la música, la pintura y las letras. En esa casa natal descubrió a Lorca, Neruda y Whitman y vio, junto a Fernando Birri padre, sus primeras películas sonoras en el cine Colón, mucho antes que la cinematografía se convirtiese en uno de sus tantos mundos posibles. Hubo otros mundos también por los que siguió orbitando a lo largo de sus 92 años de vida: fue pintor, poeta y titiritero.

A sus 25 años viajó a Italia para estudiar en el Centro Sperimentale de Cinematografía. Seis años duraría esa primera estadía, la primera de muchas. Por voluntad propia o escapando de las dictaduras militares siempre volvió a Roma. Su muerte, incluso, lo encontró en esa capital en diciembre de 2017.

Para el escritor veneciano Marcos Franzozo, la cinematografía neorealista italiana y la lectura de las obras de poetas renacentistas influyeron en las ideas estéticas de Birri quien comenzó a darse cuenta durante esos años de las posibilidades revolucionarias del cine; el poder de representar la realidad para cambiarla. Ese impulso viajó de Italia a Santa Fe, donde en 1956 Birri funda el Instituto de Cinematografía de la Universidad Nacional del Litoral, la primera escuela de cine documental de Argentina y en la que Birri dio sus primeros pasos como director y desarrolló su eterna vocacación docente.

La sanción, en 1957, del decreto ley N° 62 de fomento a la industria cinematográfica le permitió a personajes como Birri o Leopoldo Torre Nilson, por ejemplo, acceder a financiamientos antes reservados para la producción cinematográfica comercial. Un nuevo cine nacional que contaba historias del momento presente comenzaba a entrar en circulación.

En 1960 llegó Tire Dié, una especie de encuesta social filmada que Birri realizó junto a sus estudiantes de la Universidad del Litoral. Para él “cada película es una película-escuela” porque entendía la enseñanza debía ir vinculada a cada eslabón del proceso de hacer cine. Hoy, este cortometraje, se estudia en todas las escuelas de cine de América Latina.


El corto refleja la historia de vida de niños santafesinos y sus familias que esperan el paso del tren y piden a los pasajeros que les tiren monedas.

 

A Tire Dié le siguió Los inundados (1962) una ficción que sin abandonar el relato testimonial cuenta, de manera tragicómica, las peripecias de una familia santafecina afectada por las inundiaciones. Ambas piezas se constituyeron como obras fundacionales del cine testimonial argentino que Birri produjo bajo el sello del Instituto de Cinematografía de la Universidad Nacional del Litoral

El cineasta consideraba que mostrar la pobreza y el sufrimiento de una comunidad, así como sus anhelos y fortalezas era una tarea de gran responsabilidad moral, estética y política; y que integrar esas miradas al cine era una actitud moral más que un estilo cinematográfico. Por tal motivo, junto a su experiencia docente y sus primeras películas, Birri fue asentando las bases de sus pensamientos en diferentes manifiestos como “Cine nacional, realista y crítico” (1958); “Un cine cósmico, delirante y lumpen” (1978) o en “Manifiesto de Santa Fe” (1962), donde dice lo siguiente:

“El subdesarrollo es un dato de hecho para Latinoamérica (…)  El cine de estos países participa de las características generales de esa superestructura, de esa sociedad, y la expresa, con todas sus deformaciones.

Da una imagen falsa de esa sociedad, de ese pueblo, escamotea al pueblo: no da una imagen de ese pueblo.

De ahí que darla sea un primer paso positivo: función del documental

¿Cómo da esa imagen el cine documental? La da como la realidad es y no puede darla de otra manera. (Esta es la función revolucionaria del documental social en Latinoamérica).

Y al testimoniar cómo es esta realidad - esta subrealidad, esta infelicidad - la niega. Reniega de ella. La denuncia. La enjuicia, la critica, la desmonta. Porque muestra las cosas como son, irrefutablemente, y no como querríamos que fueran. (O como nos quieren hacer creer - de buena o mala fe - que son). Como equilibrio a esta función de negación, el documental cumple otra de afirmación de los valores positivos de esa sociedad: de los valores del pueblo. Sus reservas de fuerzas, sus trabajos, sus alegrías, sus luchas, sus sueños.

Consecuencia y motivación del documento social: conocimiento, conciencia, toma de conciencia de la realidad.

Problematización. Cambio: de la subvida a la vida.

Conclusión: ponerse frente a la realidad con una cámara y documentarla (…)”

Con Los Inundados obtuvo el premio a la mejor opera prima en el Festival de Venecia. Esta experiencia inédita para el cine latinoamericano propició, años más tarde, la creación de la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV) en San Antonio de los Baños, Cuba, que consolidó la corriente denominada Nuevo Cine Latinoamericano, que integrarían a nivel continental el cubano Gutiérrez Alea, los brasileños Glauber Rocha, Nelson Pereira dos Santos, Mario Handler, los colombianos Carlos Alvarez, Marta Rodríguez y Jorge Silva, el boliviano Humberto Ríos; También los argentinos Raymundo Gleyzer, Pino Solanas, Gerardo Vallejo, Jorge Prelorán, entre tantos otros. Este movimiento tenía como horizonte la creación de una estética fílmica latinoamericana, "un cine desde el subdesarrollo que no se haga cómplice del subdesarrollo", definía Birri.

Birri fundó en 1986 la EICTV junto a Gabriel García Márquez y lograron convertirla en una de las escuelas audiovisuales más importantes de su tipo en el mundo. Si bien por sus aulas pasaron directores como George Lucas o Steven Spielberg, siempre fue una escuela pensada para tres mundos: América Latina, Asia y África.

"Cada error en la interpretación del hombre, comporta un error en la interpretación del mundo" desarrolla en su manifiesto por Nuevo Cine latinoamericano.

Birri dirigió la escuela hasta los años noventa. Antes y durante, sus rodajes y experimentaciones estéticas no pararon, como tampoco lo hicieron sus estadías en Brasil, México o Roma, esquivando las dictaduras militares argentinas. “Los golpes de estado son más veloces que yo”, decía Birri en 1982. En uno de sus exilios elabora ORG (1967-1976) una película experimental que le llevó más de diez años de trabajo y refleja el dolor del exilio.

Más tarde rodó Rafael Alberti, un retrato del poeta (1983); Remitente Nicaragua: carta al mundo (1985);  Mi hijo el Che. Un retrato de familia de don Ernesto Guevara (1985); Un señor muy viejo con unas alas enormes (1986); Che: ¿muerte de la utopía? (1997); El siglo del viento (1999) basado en el libro Memoria del fuego de Eduardo Galeano y donde el mismo Galeano participa.

Gabriel García Márquez, Fidel Castro y Fernado Birri en la inauguración de la EICTV. Foto: Adalberto Roque para AFP.

“Tiene más de siete vidas y miles de lenguas, responde al nombre de Fernando Birri, pero se llama también con todos los nombres de la gente que se lleva adentro” (Eduardo Galeano).

Birri murió el 27 de diciembre de 2017, en Roma, pero antes, con 86 años filmó su último largometraje, Fausto criollo y en 2013 participó en Paisajes devorados, la última película de Eliseo Subiela. Las últimas imágenes de su persona se las puede ver en Ata tu arado a una estrella, una pelicula de Carmen Guarini acerca de este ciudadano del cosmos y perseguidor de utopías: Fernando Birri.

Birri en el XXIII Festival Internacional de Cine en Guadalajara, México, en 2008.


“Ya no se más dónde empieza la palabra cine y dónde termina la palabra vida, tampoco sé más dónde termina la palabra poesía y donde empieza la palabra revolución”. (Fernando Birri, 1996)

 

 

Foto portada: Biblioteca Nacional "Mariano Moreno". Fuente: Franzoso, M. Fernando Birri: cine–poesía/Aimaretti, M., Bordigoni,L., y Campo, J. La Escuela Documental de Santa Fe: un ciempiés que camina /Editorial Documentos del Instituto de Cinematografía de la Universidad del Litoral /Asociación argentina de estudios sobre cine y audiovisual.