¿Cómo llegó a Buenos Aires El Pensador, de Rodin?
¿Cómo llegó a Buenos Aires El Pensador, de Rodin?

¿Cómo llegó a Buenos Aires El Pensador, de Rodin?

¿Es la original? ¿La realizó el escultor francés? ¿En qué año llegó a nuestro país y dónde se la puede apreciar? Enterate en esta nota

Un hombre desnudo, sentado sobre una roca, con los pies recogidos y la cabeza apoyada en el dorso de la mano, quizá, sea la escultura más célebre del artista francés, Auguste Rodin (1840-1917). Realizada en 1880 y conocida como El pensador, el escultor ideó la pieza para una de las alegorías y personajes de La puerta del Infierno: aquella obra monumental inspirada en la Divina comedia, de Dante Alighieri.

Antes de ser conocida como El pensador, la escultura se titulada El poeta. La figura estaba concebida como un creador que observaba a los condenados —aquellos representados en el texto de Alighieri—, vagando por los diferentes círculos del infierno. Esta pieza original solo medía 0,70 cm y fue en 1903, cuando se reprodujo a una escala mayor: casi 1,90 cm. Desde allí, la escultura adquirió la fama que hoy todavía conserva

En relación con la forma, analistas de la producción de Rodin aseguran que se liberó de ciertos accesorios pensados para la Puerta. Esto fue lo que le otorgó un carácter mucho más universal. Y, si bien sus contemporáneos criticaron la obra del artistas por su acentuada musculatura, la cual se alejaba de los parámetros estéticos para una alegoría o representación de la mente, su cuerpo y desnudez pudieron atravesar las barreras del tiempo y no estar vinculados a ninguna época en particular. En este sentido, el propio escultor expresó:

“Mi idea fue representar al hombre como símbolo de la humanidad. Al hombre rudo y laborioso que se detiene en plena tarea a pensar y a ejercer una facultad que lo distingue de los brutos”.

La instalación de El pensador delante del Panteón de París, en 1906, fue todo un éxito. En 1922, la escultura se trasladó al Museo Rodin de aquella misma ciudad francesa.

El pensador en Buenos Aires

Gracias a la gestión del primer director del Museo Nacional de Bellas Artes, el pintor e historiador del arte Eduardo Schiaffino, se realizó una copia de la obra francesa que vino directamente de París, en 1907.

Si bien iba a ser emplazada en las escalinatas del Congreso de la Nación, la demora que supuso la construcción del edificio hizo que la pieza —fundida en bronce a partir del molde original y que también lleva la firma de Rodin— quedara instalada definitivamente en la Plaza aledaña, a espaldas de la fachada principal del organismo gubernamental. Fue exhibida por primera vez allí, durante el Centenario de la Revolución de Mayo.

A fines de mayo de este año, y después de más de un siglo ahí instalada, la obra fue retirada por el Ministerio de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad de Buenos Aires para su restauración. Además de realizarle una limpieza superficial y devolverle el aspecto original, se duplicó la altura del pedestal. De esta forma, se puede apreciar mejor y con mayor perspectiva por quienes circulen por la Plaza del Congreso.

Luego de tres meses de trabajo, y junto con autoridades y expertos del Museo Rodin de Francia, la escultura volvió a su sitio original, para seguir inspirando y reflexionando sobre el poder del pensamiento y la razón.