El Nunca Más, presente siempre, y al alcance de todos y todas
El Nunca Más, presente siempre, y al alcance de todos y todas

El Nunca Más, presente siempre, y al alcance de todos y todas

El Ministerio de Cultura de la Nación -a través de la Secretaría de Gestión Cultural y el Programa Libros y Casas- pone en circulación 14.000 ejemplares de la última edición impresa de El Nunca más.

El Ministerio de Cultura de la Nación -a través de la Secretaría de Gestión Cultural y el Programa Libros y Casas- pone en circulación la última edición impresa de El Nunca más. Se trata de 14 mil ejemplares con el prólogo de la edición de 2006, escrito con motivo del trigésimo aniversario del golpe por el entonces Secretario de Derechos Humanos, Dr. Eduardo Luis Duhalde.

El Nunca más es una versión reducida del informe de la CONADEP que se viene editando y publicando en la colección de Libros y Casas desde 2007. El material fue redactado y compilado por las periodistas Alejandra Dandán y Victoria Ginzberg, y en la presente edición se incluye material fotográfico del Archivo General de la Memoria y ARGRA (Asociación de Reporteros Gráficos de Argentina).

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A comienzos de 2017, las autoridades de ese momento eliminaron el prólogo, discontinuaron la publicación y retiraron de la colección El Nunca más. Además de dejar abandonados en un depósito los ejemplares impresos. Gracias a la resistencia y la lucha de los trabajadores y trabajadoras de Cultura esto no llegó a concretarse y hoy serán puestos nuevamente en circulación para que este al alcance de todas y todos los argentinos. El intento de evitar su impresión, eliminar el prólogo y finalmente eludir su circulación, son políticas del silencio. Recuperarlo, es un símbolo de reparación y de lucha por la memoria, la verdad y la justicia para que nunca más vuelva a existir el terrorismo de Estado en la Argentina. La memoria la cuidamos entre todas, todos y todes.

En el sitio web de Libros y Casas se puede descargar todo el material, incluido un cuadernillo diseñado especialmente para mediadores y mediadoras de lectura. El mismo cuenta con una guía práctica con distintas propuestas de acercamiento y sensibilización, relevamiento, producción de contenidos e intervención en espacios públicos a partir de los siguientes ejes: identidad; rol de las mujeres; libertad de expresión; censura en el mundo del libro y la lectura; y situación latinoamericana y comunidad.

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Sobre Libros y Casas

El programa forma parte de la Dirección Nacional de Formación Cultural y su objetivo es acercar libros a los hogares y democratizar el acceso a la lectura, aportando a la formación de pensamiento crítico y la construcción de ciudadanía. La colección contiene recopilaciones de crónicas, cuentos fantásticos y policiales, títulos para chicos y chicas, libros ilustrados y mucho material que busca promover la lectura, conocer a nuestros autores y autoras, nuestra historia y nuestros derechos.

Prólogo a la edición del 2006

Nuestro país está viviendo un momento histórico en el ámbito de los derechos humanos, treinta años después del golpe de Estado que instauró la más sangrienta dictadura militar de nuestra historia. Esta circunstancia excepcional es el resultado de la confluencia entre la decisión política del gobierno nacional, que ha hecho de los derechos humanos el pilar fundamental de las políticas públicas, y las inclaudicables exigencias de verdad, justicia y memoria mantenidas por nuestro pueblo a lo largo de las últimas tres décadas.

A partir del restablecimiento de las instituciones constitucionales, el 10 de diciembre de 1983, hubo grandes hitos como el informe de la Conadep, que hoy vuelve a reeditarse, y el juicio a los integrantes de las tres primeras juntas militares, entre otros procesos judiciales. Hubo también pronunciados retrocesos como las llamadas leyes de “punto final” y de “obediencia debida” y los indultos presidenciales a condenados y procesados por la Justicia Federal.

Las exigencias de verdad, justicia y memoria están hoy instaladas como demandas centrales de vastos sectores sociales. Como lo afirmaban las Madres de Plaza de Mayo ya bajo la dictadura militar, cuando planteaban los dilemas de la verdadera reconciliación nacional, “el silencio no será una respuesta ni el tiempo cerrará las heridas”.

Por ello, recordar el pasado reciente con la reedición del NUNCA MÁS este año del 30 aniversario del golpe de Estado de 1976 tiene un significado particular cuando, a instancias del Poder Ejecutivo, el Congreso ha anulado las leyes de impunidad y una Corte Suprema renovada las ha declarado inconstitucionales y ha confirmado el carácter imprescriptible de los crímenes de lesa humanidad.

Reafirmar el valor de la ética y de los derechos humanos en la profunda crisis heredada de la dictadura militar y de las políticas neoliberales no es una retórica declaración de principios en la Argentina posterior a los estallidos sociales de diciembre de 2001.

Se trata de afianzar la ética de la responsabilidad en todos los órdenes de la actividad pública y la única manera de otorgar a las políticas públicas un contenido de justicia real y concreto.

Hace dos años, el 24 de marzo de 2004, se firmó en el predio de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) el acuerdo para establecer el Espacio de la Memoria entre el Gobierno nacional y el de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que puso fin de manera simbólica a cualquier intento de justificación de los crímenes de lesa humanidad cometidos por el terrorismo de Estado.

Es preciso dejar claramente establecido –porque lo requiere la construcción del futuro sobre bases firmes– que es inaceptable pretender justificar el terrorismo de Estado como una suerte de juego de violencias contrapuestas, como si fuera posible buscar una simetría justificatoria en la acción de particulares frente al apartamiento de los fines propios de la Nación y del Estado que son irrenunciables.

Por otra parte, el terrorismo de Estado fue desencadenado de manera masiva y sistemática por la Junta Militar a partir del 24 de marzo de 1976, cuando no existían desafíos estratégicos de seguridad para el statu quo, porque la guerrilla ya había sido derrotada militarmente. La dictadura se propuso imponer un sistema económico de tipo neoliberal y arrasar con las conquistas sociales de muchas décadas, que la resistencia popular impedía fueran conculcadas. La pedagogía del terror convirtió a los militares golpistas en señores de la vida y la muerte de todos los habitantes del país. En la aplicación de estas políticas, con la finalidad de evitar el resurgimiento de los movimientos políticos y sociales, la dictadura hizo desaparecer a 30.000 personas, conforme a la doctrina de la seguridad nacional, al servicio del privilegio y de intereses extranacionales. Disciplinar a la sociedad ahogando en sangre toda disidencia o contestación fue su propósito manifiesto. Obreros, dirigentes de comisiones internas de fábricas, sindicalistas, periodistas, abogados, psicólogos, profesores universitarios, docentes, estudiantes, niños, jóvenes, hombres y mujeres de todas las edades y estamentos sociales fueron su blanco. Los testimonios y la documentación recogidos en el NUNCA MÁS son un testimonio hoy más vigente que nunca de esa tragedia.

Es responsabilidad de las instituciones constitucionales de la República el recuerdo permanente de esta cruel etapa de la historia argentina como ejercicio colectivo de la memoria, con el fin de enseñar a las actuales y futuras generaciones las consecuencias irreparables que trae aparejada la sustitución del Estado de Derecho por la aplicación de la violencia ilegal por quienes ejercen el poder del Estado, para evitar que el olvido sea caldo de cultivo de su futura repetición.

La enseñanza de la historia no encuentra sustento en el odio o en la división en bandos enfrentados del pueblo argentino, sino que, por el contrario, busca unir a la sociedad tras las banderas de la justicia, la verdad y la memoria en defensa de los derechos humanos, la democracia y el orden republicano.

Actualmente tenemos por delante la inmensa tarea de revertir una situación de impunidad y de injusticia social, lo que supone vencer la hostilidad de poderosos sectores que con su complicidad de ayer y de hoy con el terrorismo de Estado y las políticas neoliberales la hicieron posible. Por ello, al mismo tiempo nos interpelan los grandes desafíos de continuar haciendo de la Argentina, frente a esas fuertes resistencias, no solo un país más democrático y menos autoritario, sino también más igualitario y más equitativo.

El NUNCA MÁS del Estado y de la sociedad argentina debe dirigirse tanto a los crímenes del terrorismo de Estado –la desaparición forzada, la apropiación de niños, los asesinatos y la tortura– como a las injusticias sociales que son una afrenta a la dignidad humana.

EL NUNCA MÁS es un vasto programa a realizar por el Estado nacional, por las provincias y municipios y por la sociedad argentina en su conjunto, si queremos construir una Nación realmente integrada y un país más justo y más humano para todos.

Marzo de 2006

SECRETARÍA DE DERECHOS HUMANOS DE LA NACIÓN