Colecciones digitales de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno
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Los expertos Sebastián Scolnik y Fernando Alvarado, ambos especialistas de la Institución, cuentan en esta nota sobre los materiales bibliográficos y tesoros históricos que, actualmente, pueden consultarse en línea. Además, nos adelantan las novedades de la BNMM para 2021.
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Si bien la Biblioteca Nacional Mariano Moreno ha restringido el acceso de los públicos -en relación con el modo presencial, debido a la actual pandemia-, no ha descontinuado su relación con los lectores ni las actividades culturales que año a año lleva adelante. Es por eso que muchas de estas acciones pasaron a la forma virtual -como las consultas bibliográficas por parte de investigadores y usuarios en general- y aquellas que ya se daban de manera digital (publicaciones y ediciones propias de la BNMM) se incrementaron aún más.  

Sebastián Scolnik, jefe de Publicaciones, y Fernando Alvarado, director de Servicios al Público -ambos de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno-, nos cuentan más sobre los materiales y tesoros a los que, actualmente, se puede acceder de manera digital.

-¿Cómo se conforma la colección de materiales bibliográficos y tesoros de la Biblioteca Nacional? 

-Sebastián Scolnik: La editorial de la Biblioteca Nacional comienza en 2006. Desde entonces, se han editado, a pesar de las interrupciones producidas en el período 2016-2019, unos cuatrocientos títulos que componen un catálogo heterogéneo respecto a los públicos lectores que imagina (infantil, investigador, crítico especializado, autodidacta y lectores de variada curiosidad) y no cesa de suponer como destinatario de las obras editadas. La prioridad, diríamos, está centrada en recuperar legados históricos que hacen a la memoria viva del país, y que conforman el vasto pasado de una Argentina que supo albergar, en su escritura consagrada y en los márgenes donde se desplegó una inteligencia crítica,  hecha de escritores e intelectuales, traductores y editores, revistas, librerías y ferias, militancias y disidencias. Hay, entonces, un conjunto de experiencias que nos anteceden, que no siempre encuentran ecos en el mercado del libro, y que la Biblioteca Nacional, retomando la hebra de los grandes momentos de la edición pública, independiente y popular que caracterizó la historia cultural argentina, se propone rescatar del olvido o de su consagración mercantil, contracara que suele banalizar los esfuerzos con que esas obras fueron imaginadas. De esa manera, se compone el catálogo: haciendo justicia a los nombres de la historia, independientemente de las clasificaciones con las que estos son juzgados, para reparar su ausencia y reponer su obra en ediciones austeras, de calidad y a bajo costo, recuperando su espíritu original y trayendo sus preocupaciones para que, en diálogo con los problemas del presente, se relean las páginas de las generaciones antepasadas.   

-Fernando Alvarado: El Tesoro de la Biblioteca Nacional está conformado por las colecciones que ingresaron en la institución a través de la historia y fueron seleccionadas de manera especial por su rareza, lujo o valor histórico: libros, folletos, primeras ediciones, incunables, impresos de las primera imprentas rioplatenses, periódicos del período revolucionario y documentos de la Colonia, entre otros. Muchos y variados fondos bibliográficos conforman estas colecciones: los de Azamor y Ramírez, Chorroarín, Manuel Belgrano, Miguel O’Gorman, José de San Martín, Mariano Balcarce, Amancio Alcorta, Ezequiel Leguina, Pedro Denegri, Mujica Láinez, Jorge Luis Borges, Antonio Santamarina y Dardo Cúneo, entre muchos otros. Se pueden hallar en este fondo documentos antiguos, obras del siglo XVIII y XIX, colecciones de exlibris, publicaciones periódicas de muchos años atrás y colecciones especiales de ciertos autores, como Cortázar y Borges.

-¿Qué se tiene en cuenta a la hora de adquirir/estudiar/publicar ese tipo de materiales para conservar en la institución?

-S. S.: La capacidad de contar un mundo que hoy es difícil de imaginar, la voluntad de fabular un horizonte político, cultural y poético que proponga, a través de lenguajes osados y fuera de los estereotipos más habituales, nuevas posibilidades de pensar la emancipación y la justicia colectiva, son parte de las consideraciones que se toman.  También la vocación de la Biblioteca por producir resonancias entre el pasado y los dilemas contemporáneos, diálogos problemáticos y no siempre evidentes, está en el deseo que mueve la tarea editorial. Y, por último, respetar uno de los objetivos primordiales de la BNMM, esto es, difundir los legados que atesora para que puedan estar disponibles para los públicos más amplios.  

-F. A.: Se tiene en cuenta la producción bibliográfica, hemerográfica, documental o multimedial argentina, ya que la Biblioteca Nacional Mariano Moreno tiene como misión custodiar, preservar, conservar, registrar y difundir la memoria del país o sobre el país representada en cualquier soporte o sustrato material.  El estudio constante de las colecciones existentes en el acervo de nuestra Biblioteca sumado a las políticas de carácter federal que se implementan para que todo autor argentino o autora argentina pueda depositar su obra en nuestra Institución marcan un horizonte claro a la hora de decidir sobre qué debe realmente la BNMN conversar y difundir. Siempre atentos a las consultas de los lectores, a las sugerencias, a los campos infinitos de lecturas que se abren a nivel mundial garantizando así la disposición plena de los materiales consultados. 

-¿Todo está digitalizado? ¿Qué se puede consultar en línea y de qué forma?

-S. S.: A pesar de que Ediciones Biblioteca Nacional tiene una apuesta esencial al libro impreso como un medio en el que el cuerpo físico de la escritura es mediador con el cuerpo lector, hay muchas cosas disponibles en la página web de la BNMM. La idea es ir subiendo progresivamente materiales, en la medida en que obtengamos las autorizaciones correspondientes. 

-F. A.: Actualmente se encuentran disponibles para la consulta en línea 52 mil títulos, cada uno puede contener varios ítems, como por ejemplo, al digitalizar una colección seriada, se cuenta como un título, pero se disponen a la consulta todos sus números. Estos pueden consultarse, a través del catálogo en línea con varios puntos de acceso: búsquedas generales con filtrado para materiales que se encuentran digitalizados y disponibles para consulta en línea, o la opción de ingresar a la sección de colecciones digitales para buscar solo dentro de estas mismas. Se continúan con las tareas de digitalización y se realizan planificaciones anuales donde cada Departamento lista los materiales a digitalizar según criterios de importancia bibliográfica, derechos de autor, demanda del material por parte de usuarios, factores técnicos para su digitalización, estado de conservación; entre otros.

-¿Qué habrá para 2021? 

-S. S.: Para el año que viene vamos a tener la “Colección de par en par”, dirigida por Horacio González. Se trata de una colección, compuesta por dos textos breves de distintos autores, en la que los prologuistas presentan la cuestión de un modo en el que ellos se complementan o son unidos por un hilo más o menos explícito, a menudo recorrido por relaciones impensadas. Unas veces como compañeros que se reenvían señas cómplices, otras rivalizando aún cuando no se lo hayan propuesto. Entre esos autores, van a estar Leopoldo Lugones, Arlt, Fogwill, Cambaceres, Martínez Estrada, Quiroga, Gorriti, Mansilla, entre otros. Otra colección del Museo del Libro y de la Lengua, dirigida por María Moreno, tiene que ver con tres títulos, actualmente en proceso, sobre la lengua mapuche, sobre los modos en que la lengua se esparce como residuo injurioso en los foros y redes sociales, y sobre el lenguaje inclusivo. Y una tercera colección “Centro de historieta”, que tendrá como protagonista a El negro Raúl (reproducción unitaria de la historieta original, considerada pionera en Argentina, de Arturo Lanteri; y a Medicinal Brutoski, ilustrado por Oski, a cargo de Judith Gociol. Por otra parte, la revista La Biblioteca, consagrada en el próximo número un conjunto de semblanzas, históricas y actuales, que trazan los rasgos más significativos de figuras esenciales para repensar los legados culturales del país. 

-F. A.: A pesar del giro organizativo que implicó la pandemia a nivel mundial, pudimos desde la BNMM continuar desarrollando tareas que encontrarán su cauce en 2021: vamos a seguir trabajando con la donación de la biblioteca de Raúl Alfonsín, con la donación de la biblioteca personal del gran poeta argentino Alberto Szpunberg, con la incorporación del valioso fondo perteneciente a la mítica librería porteña anticuaria Glyptodón, con la donación de la biblioteca del Museo de la Casa Rosada, continúan los especialistas trabajando sobre la donación de la biblioteca de Silvina Ocampo y Bioy Casares, estas líneas de trabajo implican un volumen aproximado de 95.000 piezas únicas, cuyo valor y preservación está en nuestras manos y que con gran responsabilidad y profesionalismo pondremos muy pronto a disposición de todos los usuarios y usuarias del país y del mundo.

Para más información, se puede ingresar a la web de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno.