Ciclo gratuito de Cine Coreano
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Ciclo gratuito de Cine Coreano

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Se cumplen 100 años de cinematografía coreana y te invitamos a este ciclo con una selección de sus mejores películas y directores que se proyectarán del 8 al 30 de noviembre en el Auditorio de la Asociación de Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes
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¿Qué es? 

Organizado junto al Centro Cultural Coreano, con la colaboración del Korean Film Council (Kofic), el Korean Film Archive (KOFA) y el Comité del Centenario del Cine Coreano, celebramos los 100 años de esta cinematografía con una selección de auténticas obras maestras.

¿Por qué ir? 

No hay festival internacional que no tenga en su selección oficial uno o varios filmes surcoreanos. Nombres como los de Hong Sang-soo, Park Chan-wook, Bong Joon-ho, Lee Chang-dong o Kim Ki-duk forman parte del conocimiento cinéfilo universal, y con absoluto mérito.

Corea del Sur, en las últimas tres décadas especialmente pero ya desde hace un siglo, ha logrado un sistema de producción que genera títulos de enorme calidad tanto en el campo del cine más autoral o independiente como en el mainstream. 

¿Cuándo? Viernes y sábados del 8 al 30 de noviembre

¿Dónde? Auditorio de la Asociación de Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes, Av. Figueroa Alcorta 2280.

Programación

Película Día Horario
Aimless Bullet (Obaltan) Viernes 8 de noviembre 19:00
The Housemaid (La criada) Sábado 9 de noviembre 17:30
The Surrogate womb Sábado 9 de noviembre 20:00
The last witness Viernes 15 de noviembre 19:00
Pietá Sábado 16 de noviembre 17:30
Yourself and yours Sábado 16 de noviembre 20:00
Yourself and yours Sábado 23 de noviembre 17:30
Join Security Area Sábado 23 de noviembre 20:00
The host Viernes 29 de noviembre 19:00
Peppermint Candy Sábado 30 de noviembre 20:00

 

Las películas

  1. Obaltan. Corea del Sur, 1961. Duración: 110'. Dirección: Yu Hyun-mok.

    Para muchos, "Obaltan" es la mejor película producida en Corea del Sur, elección dificilísima ante la calidad y cantidad de esa filmografía. Melodrama sobre la disolución de una familia, el film incluye las secuelas de la Guerra de Corea en varios niveles, e incluye elementos del policial negro, una fuerte influencia en la puesta en escena elegante y metódica. También es un relato sobre el propio cine, tematizado como un elemento central en la trama, y sobre la desesperación ante la oscuridad de un destino. Obaltan se ha transformado en una de las piezas centrales para la historia de la cinematografía coreana.

  2. The Housemaid. Corea del Sur, 1960. Duración: 108'. Duración: Kim Ki-young.

    Una película de terror sin monstruo sobrenatural, o cuyo monstruo se esconde en lo aparentemente cotidiano. Una familia contrata a una sirvienta para sostener las tareas del hogar, pero esa mujer resulta alguien extraño que utiliza sus encantos y su propia psicopatía para llevar a todos los integrantes a la tragedia. Sin embargo, en una magistral vuelta de tuerca, el espectador se ve confrontado con sus propios deseos ocultos, con su necesidad de escuchar un relato de truculencias y sangre. Fábula irónica, narrada con perfección visual y con una historia que no evita el comentario social, se ha convertido en un verdadero clásico.

  3. The Surrogate Woman. Corea del Sur, 1987. Duración: 100'. Dirección: Im Kwon-taek. 

    Ambientada a fines del siglo XIX, este melodrama sobre clases sociales es una de las grandes películas de Im, uno de los realizadores más importantes del cine coreano contemporáneo. Un noble sin herederos varones, con la anuencia y el control de su mujer, toma una mujer sustituta solo para conseguir a ese hijo. Pero más allá de las reglas establecidas, la pareja se enamora y eso abre camino a la tragedia. Otro retrato social y crítico, va más allá de la época en que transcurre para ser metáfora del rol de las mujeres en la sociedad.

  4. The Last Witness. Corea del Sur, 1980. Duración: 158'. Dirección: Lee Doo-yong.

    El intento de resolver un crimen sin motivo aparente lleva a un detective a involucrarse en una trama mucho más compleja de lo que parece en un principio, y las leyes del policial de suspenso, que permanecen funcionando en la película todo el tiempo, se combinan con las del melodrama y la revisión del traumático pasado coreano. Parábola y paisaje social, esta película es una obra compleja cuya influencia se puede rastrear en una parte importante de la cinematografía surcoreana -un ejemplo notable es la célebre Memories of a Murder, de Bong Joon-ho.

  5. Peppermint Candy. Corea del Sur, 1999. Duración: 135'. Dirección: Lee Chang-dong.

    Todo comienza con un suicidio, y todo prosigue, en cronología inversa, mostrando dos décadas de la vida de este personaje, de tal modo que podamos comprender el porqué de una decisión trágica. Lee es, sin dudas, el maestro contemporáneo del melodrama (no solo coreano), además uno de los más justamente reconocidos en el circuito internacional, con premios en los grandes festivales. Peppermint Candy, su segundo largo, muestra también la habilidad de Lee como creador de relatos (es un cumplido novelista además) y la manera precisa de mostrar emociones complejas a pura puesta en escena.

  6. Yourself and Yours. Corea del Sur, 2016. Duración: 86'. Dirección: Hong Sang-soo.

    Un joven celoso, una prohibición y tentaciones varias. Hong no solo es uno de los realizadores más prolíficos de la actualidad (hasta tres títulos por año es su promedio), sino también quien mejor conoce las sutilezas del drama y la comedia románticos. Aquí, como en gran parte de su filmografía, recurre al relato en espejo, donde una situación de base, irónicamente, se refleja en la vida de uno de los protagonistas. Sutilmente autobiográfica -como todas las películas de este realizador notable- es también, de sus filmes recientes, uno de los más tiernos y emotivos.

  7. Join Security Area. Corea del Sur, 2000. Duración: 110'. Dirección: Park Chan-Wook.

    A Park lo conocemos entre otras películas por la notable Oldboy. Es un realizador que sabe cómo filmar la violencia y cómo sostener el suspenso, así como mantener los secretos de la historia para revelarlos como mazasos al espectador. Aquí tenemos un thriller de suspenso: dos soldados mueren en la “zona de seguridad” entre las dos Coreas. El acusado dice disparar en defensa propia; dos sobrevivientes, lo acusan de ataque premeditado. Una investigadora imparcial debe elucidar el asunto. La tensión del relato y la inventiva de Park hacen el resto: un cuento sobre un país quebrado contado con las armas del mejor entretenimiento.

  8. Pietá. Corea del Sur, 2012. Duración: 104'. Dirección: Kim Ki-Duk.

    Otro de los realizadores más importantes del cine contemporáneo, los films de Kim combinan violencia, poesía y cierta meditación metafísica sobre el estado del mundo. Aquí seguimos a un mafioso de poca monta que trabaja de herir personas para que reclamen un seguro. Ese mismo hombre, imprevistamente, es visitado por quien dice ser su madre, una mujer a la que casi no ha visto y que lo sigue a todas partes, lo que lleva a una extraña y emotiva transformación. Con humor irónico, cierta recurrencia en el sufrimiento físico como camino de redención y precisa puesta en escena, Kim relata una especie de renacimiento.

  9. The Host. Corea del Sur, 2006. Duración: 121'. Dirección: Bong Joon-ho.

    Una de las películas surcoreanas más exitosas de las últimas décadas, es al mismo tiempo la historia de una familia quebrada que se reencuentra ante la adversidad, una sátira a la burocracia estatal, una película de monstruos (ríanse de Godzilla: el “Host” es de los más terribles monstruos jamás imaginados por el cine) y un cuento de esperanza y heroísmo al que no le falta ni el comentario político ni la épica. Todo lo que puede dar el cine “de entretenimiento” (una etiqueta que debemos dejar de usar) combinado en una historia de profunda emoción, según Bong, último -y merecido- receptor de la Palma de Oro en Cannes.