Anna Raimondo: “El feminismo en Argentina es inspirador. En Italia cuesta más”
Anna Raimondo: “El feminismo en Argentina es inspirador. En Italia cuesta más”

Anna Raimondo: “El feminismo en Argentina es inspirador. En Italia cuesta más”

Mujeres en la cultura
La artista italiana reivindica la política en toda actividad. Sus propuestas estéticas atraviesan las luchas de género y cuestionan los relatos patriarcales en las artes y otros ámbitos. Conocela en esta nota.
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Mujer, artista y feminista. Así se define Anna Raimondo, esta italiana que en su paso por Buenos Aires presentó la muestra “Seremos serias de la manera más alegre” en la Casa Nacional del Bicentenario. A través de una serie de videos, fotografías, audios e instalaciones, Raimondo compartió su trabajo que viene llevando adelante en varios países europeos desde una perspectiva de género. Formada en composición electroacústica, Raimondo propone obras con una estética siempre política, más allá de los medios de expresión que utiliza: videoarte, performances, arte sonoro experimental.

En cada una de sus producciones, hay una disposición tanto en la creación como en la expectación que comienza con la escucha y, a partir de ahí, se abre al diálogo con lo singular y lo ajeno, lugares y geograficidades del acontecer artístico que a su vez construyen algo más. Como señala la artista, es en su propia práctica en la que se reconoce la unicidad del Otro y, así, crea un tiempo y espacio para las autonarraciones: una gran red de contextos, cosmovisiones, ideas y voces.

Se trata, entonces, de una artista y su obra que nos invita a escuchar, pero ¿cuáles son esas narraciones? ¿Quiénes son esos Otros? ¿Qué nos cuentan esas voces? Anna Raimondo nos comparte su experiencia artística atravesada por la actual lucha feminista.

-¿Cómo empezó “Seremos serias de la manera más alegre”?
-Todo parte de una cita de la filósofa española María Zambrano. La leí en uno de sus libros, estaba en masculino, decía “serios”. Y cuando me invitaron a participar de una muestra acá en Argentina y con el actual contexto feminista, pensé que era el momento de ser serias, comprometidas. Además, cuando destaco esa parte de “la manera más alegre” para mí también es una propuesta estética y una forma de accesibilidad del arte. La ironía es también una forma de hacer más abierto lo que presento. La idea fue también poner en diálogo algunos de mis trabajos anteriores, reflejar mi propio feminismo y la ocupación de las mujeres en los espacios urbanos. De esta forma, poder abrir escenarios diferentes donde la construcción de la identidad sea el punto de partida. Creo que en las obras hay un dimensión muy lúdica, pero también a partir de ahí hay otras aristas que comienzan a surgir.

-Decís que es el momento de ponerse serias. ¿Creés que antes, al menos en las artes, no sucedía?
-No creo que tenga que ver con corrientes artísticas o determinadas personalidades. Hay artistas diferentes en todas las épocas, hay más comprometidos, menos comprometidos, etc.

Personalmente, y en este contexto que estamos viviendo, no podemos no ser serias, no podemos volver atrás. Entonces, en cuanto a lo que propongo y a nivel teórico, me gusta retomar a Foucault y su concepto de parresía. Es decir, esta práctica de decir la verdad sin retórica. Por eso los trabajos que presento algunos son más poéticos, más formales; pero otro son muy frontales. En este contexto, siento que no puedo alejarme de esta última mirada.

-¿Creés que las artes visuales ayudan a derribar ciertos relatos patriarcales, más allá de su frontalidad o poética?

-Sí, todo sirve. Yo soy mujer, artista y feminista. Creo que todo es político. Todo lo que hagamos tiene consecuencias políticas. Por supuesto, hablamos de escalas diferentes y objetivos distintos. Ya incluso como actuamos es una performance política. Entonces, partiendo desde aquí, creo que las artes por su propia densidad y peso tienen una gran posibilidad de transformación social, cultural, política.

Pero no solo las artes, las otras disciplinas también, depende siempre de cómo nos posicionamos en el mundo y qué queremos hacer. Con las artes en particular, creo que nos acercamos a los límites de lo que podría ser. Pasa también con la filosofía: abre escenarios, posibilidades y, por supuesto, cuestionamientos.  

-¿Cómo ves la nueva ola feminista que está sucediendo no solo en la Argentina, sino también en otros lugares del mundo?
-El feminismo en la Argentina es muy inspirador. En cuestiones de género, la Argentina está un poco más adelante que otro países. En Italia cuesta mucho más. Por ejemplo, allá existe la ley de aborto, es real, pero aún así es muy complicado que la mujeres pueden llegar a hacerlo, porque el movimiento provida hace mucha campaña para que no suceda. Por otra parte, un movimiento muy importante de lesbianas en Italia sacó un comunicado de prensa oficial, en el que dice que las mujeres trans no son mujeres. Entonces, yo creo que esas no son las luchas que tenemos que dar. Para mí, es todo lo contrario. Lo vuelvo a decir, para mí es inspirador lo que sucede en Argentina con leyes que defienden estas cuestiones.

-Visitaste muchos países y ciudades para mapear un cierto recorrido de experiencias a través de las mujeres. ¿De qué se trata y cómo configuraste ese tipo de geograficidades en el arte?  
-Ese es el eje de mi actual doctorado, sobre geografías urbanas y perspectivas de género. Parto desde un asunto muy simple: que la geografía como disciplina es masculinista, es de hombres para hombres y eso repercute en el conocimiento que eso genera, en la concepción del mapa de la ciudad. Ahora hay todo un movimiento no solo feminista, sino de geografía humanista que va más por la presencia del cuerpo, las anécdotas, las experiencias subjetivas. Me interesa ese tipo de mapas. Entonces, mi metodología es muy simple: cada vez que voy a una ciudad implemento mi proyecto, que se llama “Nuevas fronteras del bienestar del ecosistema vaginal”. Y le pido a un grupo de mujeres muy heterogéneo que me mapee los lugares más significativos para ellas. Entonces van saliendo muchas cosas sobre la propia construcción diaria que hacen cada una de estas mujeres. Me encantaría volver a la Argentina para hacer este proyecto aquí también.

Sobre Anna Raimondo

Nació en Nápoles (Italia), en 1981. Vive en Bruselas (Bélgica) y trabaja internacionalmente. La artista propone, a través de su obra, encuentros e intercambios que reflejan y cuestionan constantemente su perspectiva de género. Plantea un viaje hacia la diversidad social al tiempo que crea áreas posibles de interacción.

Su método de trabajo es flexible y variable, en un marco que acepta siempre lo accidental e imprevisible y que hace posible que ella misma sea parte de esos diálogos, al tiempo que transforma su arte en un lugar de confluencia. Es este proceso, justamente, el que más tarde dejará su huella en sus performances, videos, instalaciones de arte sonoro o creaciones radiofónicas.

Existe también un costado humorístico en la obra de Raimondo, tanto en las acciones en los espacios públicos como en sus creaciones plásticas. Una historia, una palabra, un gesto o un objeto cotidiano se convierten rápidamente en evidencia de una identidad múltiple y envolvente, al mismo tiempo revelada y cuestionada.