Qué significa que el Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur sea un museo accesible
Qué significa que el Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur sea un museo accesible

Qué significa que el Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur sea un museo accesible

Ingrid Galzerano, responsable del Programa Accesibilidad del museo, explica con qué características tiene que cumplir una institución para ser considerada así

Emplazado en el Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA), el Museo Malvinas es ediliciamente accesible, y acompaña su contenido con maquetas en braille y táctiles, campanas acústicas, y aros para las personas que tienen implantes.

Ingrid Galzerano es la responsable del Programa Accesibilidad del Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur. Empezó a trabajar en el museo desde sus inicios, en el año 2014. Con el tiempo, “por afinidad y empatía”, comenzó a capacitarse en el tema de la accesibilidad y se sumergió en ese mundo, movilizada por lo social y humanístico.  

Galzerano cuenta qué se entiende por accesibilidad, quá hace del Malvinas un museo accesible, y arroja luz sobre las cuestiones que deben tenerse en cuenta a la hora de incluir y diseñar formatos que garanticen el acceso a la cultura a todos los públicos.

-¿A qué nos referimos, exactamente, cuando hablamos de "accesibilidad"?

-El término "accesibilidad" refiere a los derechos de las personas. Que un museo sea accesible significa que cualquier persona puede acceder a la cultura. Si tiene algo que mostrar, lo tiene que mostrar a todos los públicos. Si una persona con discapacidad visual visita el museo, esa persona tiene que poder acceder a cualquier contenido como cualquier otra. Si no es en forma auditiva, lo tiene que mostrar en forma táctil. Si el museo tiene el contenido dentro de una vitrina, sin audio guía, entonces no está siendo accesible para esa persona. A la palabra “accesible” muchas veces se la relaciona con lo edilicio solamente. Es decir, con la existencia de rampas, ascensores y más. Pero, en realidad, que un espacio sea accesible implica mucho más que eso. El contenido debe hablar para todos los públicos de manera tal que todos lo puedan entender. La cultura es para todos, de ahí que la accesibilidad deba ser autónoma.

-¿Qué significa que la accesibilidad sea autónoma?

-El museo puede ofrecer visitas guiadas, tener buena voluntad, pero no se puede reemplazar el derecho por el asistencialismo. Con la buena voluntad de personas o programas no hacemos un trabajo a largo plazo. La buena voluntad y la existencia de programas que hagan que el museo sea accesible es muy bueno, en un inicio, pero la accesibilidad es un derecho, de ahí que las muestras tengan que ser accesibles en forma permanente. Si el contenido de un museo está expuesto en vitrinas, sin alguna herramienta auditiva o táctil que lo acompañe, y el visitante es una persona con discapacidad visual, ¿entonces esa persona para qué visitó el museo? En ese caso, ese museo no tendría nada que ofrecerle a esa persona.

-Específicamente, ¿qué hace del Malvinas un museo accesible?

-Para el museo, trabajar de forma accesible significa trabajar para todos, no desde la discapacidad en sí, sino desde la capacidad de potenciar lo que cada persona tiene. El Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur fue concebido accesible desde su origen. Se trata de un museo moderno, ediliciamente accesible, tiene maquetas en braille y táctiles, campanas acústicas y aros para las personas que tienen implantes. Si bien es accesible desde su nacimiento, lo vamos haciendo más accesible cada día, agregando contenido en braille y audio guías y mejorando la autonomía de las personas.

-¿Qué actividades y talleres ofrece?

-El museo tiene un programa de accesibilidad que ofrece visitas guiadas multisensoriales para grupos con discapacidad, y puede acompañar también -en forma personalizada- al alumno que lo requiera, en el caso de que nos visite una escuela inclusiva. El Taller “Sentir Malvinas” refuerza el uso de todos los sentidos para acercarse al contenido. Los primeros sábados de cada mes, a las 15, se ofrece una visita para personas con discapacidad visual. Se ofrecen, además, muchísimas otras actividades durante todo el año que tal vez no son necesariamente pensadas para personas con discapacidad, pero no por eso excluyentes.

-¿Cómo debe ser la folletería de un museo para que sea accesible?

-Debería estar escrita con los formatos de lectura fácil, o sea, que todos podamos comprender en forma simple y clara lo que nos quieren decir, con letras en un tamaño y con un contraste apto para personas con visión reducida, y en braille.

-Con el objetivo de comunicar o compartir material con todos los públicos, ¿cuáles son los formatos en que deben producirse los contenidos para que los mismos sean realmente accesibles?

En todos los formatos que sean accesibles para todos los sentidos, para que cada persona experimente y acceda al contenido desde el sentido que más utilice y/o el que prefiera. Si no lo veo, lo toco, lo siento o lo huelo.

-Un museo accesible está, necesariamente, emplazado en el contexto de una ciudad. ¿Qué sucede con la accesibilidad en las calles?

-Si uno recorre las cuadras del barrio de uno, y observa cuántas ramas salen de los jardines o cuelgan de los balcones de los vecinos, por ejemplo, o cuántas tapas de luz están salidas, uno advertiría cuántas personas con discapacidad visual se podrían tropezar o golpear, porque el bastón solo mide el piso. Si una persona estaciona su auto y tapa la rampa, en ese mismo acto impone una barrera. Por eso las leyes no alcanzan, hay que concientizar a la sociedad. Se trata de ponerse en el lugar del otro. Y esto viene desde la concepción de las escuelas.  

-¿En qué sentido?

-El hecho de las escuelas estén divididas entre “especiales” y “comunes” hace que estemos criados en un mundo que nos divide. Los chicos no hacen diferencias, siempre que se los críe en la igualdad; las diferencias las crea la sociedad. Y hay barreras u obstáculos sociales que pone la sociedad y que vemos a diario.