Vox Dei presentó “La Biblia sinfónica” en La Ballena Azul

10 de diciembre de 2015

La reconocida banda ofreció un espectáculo en el que recorrió clásicos de su repertorio

El legendario grupo Vox Dei, de la mano de sus miembros originales Ricardo Soulé y Willy Quiroga, presentó el miércoles 9 de diciembre en La Ballena Azul del Centro Cultural Kirchner (CCK) su espectáculo “La Biblia sinfónica”, junto con la Orquesta y el Coro Polifónico Municipal de Tres de Febrero.

“La Biblia” es conocida como de la primera ópera del rock nacional, compuesta y presentada por el grupo en el Teatro Alvear en 1971. En la versión ofrecida en el CCK, los músicos que estrenaron la obra en aquel momento sumaron la participación del guitarrista Nacho Smilari, el baterista Simón Quiroga –hijo de Willy– y la vocalista Vicky Soulé, hija de Ricardo.

El espectáculo arrancó con el llamado “Viejo testamento”, con las canciones “Génesis”, “Moisés” y “Las guerras”. Luego llegó un gran momento para el público, con la interpretación del clásico “Libros sapienciales”. El espectáculo continuó con el “Nuevo testamento”, donde se destacaron la versión de “Cristo, muerte y resurrección” y el vibrante final con “Apocalipsis”.

Los bises fueron dos clásicos de la banda, “Es una nube, no hay duda” y “Presente” –una de las más grandes canciones del rock nacional–, con coros y a toda orquesta.

Al término del concierto, Ricardo Soulé contó sus sensaciones: “Estoy muy feliz por haber tenido esta oportunidad, y especialmente agradecido a la gente que se comprometió con este proyecto. Me llena de felicidad la forma en que lo recibió el público”.

“Estuvimos rodeados de músicos excepcionales, no solamente dentro de la banda, sino por los miembros de la Orquesta Sinfónica Municipal de Tres de Febrero: las partes de la obra que contaron con arreglos orquestales quedaron de la mejor manera”, agregó Soulé.

Por su parte, Willy Quiroga aseguró: “La experiencia fue única y la oportunidad de tocar acá ha sido espectacular”. “No es fácil integrar a una banda de rock con coros y cuerdas –dijo–, y acá se logró, con una gran tarea del técnico de sonido. Porque en esta sala, con esta acústica, todo se magnifica. La Ballena Azul es realmente una obra monumental, enorme y con un sonido fuera de serie”.

Por último, Vicky Soulé se refirió a lo vivido sobre el escenario como “algo inigualable”. “El trabajo de la orquesta y el coro fue maravilloso, y todos sentimos una gran emoción”, comentó. “El público estaba muy perceptivo y compenetrado; te daban ganas de seguir tocando, porque, además, en este escenario, a pesar de sus dimensiones, la gente se siente muy cerca, y pueden verse los rostros y las sensaciones. Eso no pasa en otras grandes salas”, concluyó.