Una tarde a puro hip hop

26 de septiembre de 2015

Crónica sabatina en Néctar, el festival que se desarrolla en Tecnópolis hasta el domingo 27 de septiembre

Acuarela de sábado por la tarde en el Festival Néctar, el encuentro de la cultura hip hop argentina: graffitis, skates, básquet callejero, diseño textil acorde, equipos de audio doble cassettera, zapatillas anchas, tatuajes, carteles de neón y, sobre todo, música y baile. La música, sobre los escenarios, el baile, en cada rincón. Una, dos, quince “pistas” improvisadas. Donde se juntan más de tres personas, aparece una pista nueva.

Néctar, organizado por el Ministerio de Cultura de la Nación, se desarrolla desde el viernes 25 hasta el domingo 27 de septiembre en Tecnópolis, el predio que parece mutar cada fin de semana para recibir una propuesta diferente. Todas gratuitas, todas masivas: todas inclusivas.

El público que recorre Néctar no tiene edad o, mejor dicho, tiene todas las edades. Muchos jóvenes y adolescentes, pero también familias, padres de edad madura y chicos chiquitos. El festival tiene propuestas para todos.

Hay un gran galpón con un escenario, muchos graffitis y muchísimos carteles de neón. En el escenario, el rapero Logan canta “arte callejero inunda la ciudad” y los espectadores levantan las manos y vitorean. También hay un círculo marcado en el piso, de unos tres metros de diámetro, en el que, por turnos, jóvenes bailan breakdance. A pocos pasos, un taller de serigrafía organizado por la fundación León Ferrari invita a reciclar prendas textiles.

Junto al galpón, una cancha de básquet callejero. De a ratos se juega a embocar al aro, pero también se usa, como cada rincón del predio, para bailar. De repente, se organiza un torneo de popping, el baile de movimientos robóticos.

Junto a la cancha, predios gastronómicos de por medio, un escenario al aire libre, sobre el que se está desarrollando el “Momento Michael Jackson”. El DJ Nico Cota se encarga de la música y unos diez bailarines imitan al Rey del Pop. “Me hubiese quedado 20 horas más –dice Cota después de la presentación-, se bailó tanto abajo como arriba del escenario, me emocionó ver a tanta gente enganchada. Este festival es espectacular, todas las personas más grossas de cada disciplina relacionada con el hip hop están acá”, concluye.

Finalmente, junto al escenario, se yergue la pista de skate que rebasa de niños, adolescentes y jóvenes que hacen sus pruebas mientras en las paredes exteriores se realiza un taller de graffiti.

El recorrido decanta nuevamente en el galpón, en cuyo escenario ahora rapea Kris Alaniz. “Todo lo que me gusta está mal, todo lo que amo es ilegal”, afirma en su canción, pero el contexto pareciera contradecirla: el hip hop está bien y es legal en Néctar.
Al finalizar su presentación, Kris Alaniz comenta: “Me encantó la respuesta del público. Apunto a hacer un hip hop a conciencia, un poco feminista, y me gustó ver a tantas mujeres escuchando mi mensaje”.

El día, que arrancó soleado y luego se nubló, que empezó cálido y ahora se puso frío, deja de a poco su lugar a la noche. En Néctar no parecen enterarse. El calor del baile no modifica las vestimentas conforme el termómetro desciende.

El sábado culmina, pero todavía queda mucho para el domingo: más música, más baile, talleres, básquet, skate y toda la cultura de hip hop en la última jornada de Néctar.