Una noche con Sarmiento

12 de abril de 2016 Museos

En su Casa Natal, en San Juan, los chicos pueden participar de una noche de aventuras en el lugar donde el prócer pasó su infancia.

Encender unas velas, decir unas palabras mágicas y esperar que suceda. Ahí, tras la puerta oscura, en plena noche, aparece “Dominguito” y su familia. Entonces sí, la imaginación se despierta y comienza “Una noche de aventura en la casa Sarmiento”, una original propuesta para chicos de entre 7 y 11 años del Museo Casa Natal de Sarmiento, en San Juan, que se lleva a cabo ocho veces al año en los meses de marzo, abril, octubre y noviembre.

Se trata de una iniciativa que invita a los chicos a dormir en la casa-museo del prócer y conocer la historia “de una manera más atractiva y vivencial, además de conocer la intimidad de un Domingo Faustino de 12 años”, explica Melina Santiago, una de las animadoras culturales que organiza la actividad.

Es, sobre todo, un viaje en el tiempo, un recorrido por la San Juan de 1823 a través de una recreación participativa basada en el libro “Recuerdos de provincia”, del mismo Sarmiento.

 

Bajo las estrellas

La actividad comienza a las 20.30, con juegos de integración a cargo de un profesor de educación física. Luego, se realiza una visita guiada por el sector familiar del Museo: la sala natal, la sala del telar, el dormitorio y la cocina.  

Allí, las animadoras les proponen a los niños probar si hay magia en el Museo y, tras decir unas palabras “mágicas”, las luces se apagan. Con velas encendidas, lo chicos recorren nuevamente la sala para corroborar si la magia funcionó. Es en ese momento que aparecen Doña Paula -la madre del prócer-, su hermana Bienvenida, “La Toribia” -la criada-, y el propio Dominguito.

Con la ayuda de los personajes, los pequeños visitantes reviven las costumbres y vivencias de la familia. Dominguito es el encargado de invitarlos a jugar con pelotas de trapo, con la payana, el balero, con trompos y con el tejo. Y Bienvenida les propone la ya extrañísima acción de escribir una carta con pluma y tinta lacrada.

“Me sorprendió mucho que hubieran tantas cosas que nosotros nunca habíamos visto”, dice Lourdes, una de las pequeñas viajantes en el tiempo. “Me gustó conocer a Sarmiento y su familia, revivir mucho de lo que vivió, y aprendí que hay que ser muy buena persona para hacer lo que él hizo”.

Otro de los objetivos de la actividad es revalorizar las comidas típicas. Para eso, los chicos cocinan empanadas o humitas y cenan todos juntos con la familia. “La Toribia” se ocupa de darle recetas tradicionales y Doña Paula se encarga de teñir lanas y enseñar cómo se hacían las prendas y artesanías de la época, alforjas, peleros y mantas.

“Las humitas no me gustan –explica Lourdes–, pero vine con dos  amigos que no las habían probado y a ellos les gustaron. Cuando llegaron a sus casas querían comer humitas y sus madres no sabían hacerlas. Pero mi mamá les pasó la receta y las pudieron cocinar”.

Cuando terminan las actividades, los chicos se van a dormir en carpas proporcionadas por la Infantería de la provincia y armadas para la ocasión en los jardines del Museo. Al día siguiente, la experiencia termina con un desayuno colectivo.



El origen de la propuesta

Por el título de la actividad se puede inferir que hay similitudes con el film 'Una noche en el museo', pero los organizadores lo plantean como una “experiencia educativa”, una manera de vivenciar la historia.“Los ocupantes de la Casa reciben a los chicos como anfitriones, y promueven un intercambio permanente con los niños que 'vienen del futuro'”, aclara Melina Santiago.

La idea original fue de la directora del Museo y museóloga, Mónica Arturo, que percibió durante las visitas guiadas que los chicos no conocían ni se imaginaban cómo había sido Domingo Faustino de niño. Tenían solo la imagen del Sarmiento adulto.“Queremos que los chicos puedan aprender la historia de esta casa de una forma diferente a la que se estudia a través de los libros. Por eso tomamos como período de tiempo el año 1823, antes de que a Sarmiento se lo lleven a San Luis”, explica la funcionaria.

La actividad está a cargo de los animadores culturales Melina Santiago, Arturo Sánchez y Laura Sánchez; el  profesor de Educación Física Javier Pes; y los actores Mercedes Prolongo, Valentina Viviani, Romina Pereyra y Julián Bartolomé.

Tanto la directora como los organizadores están satisfechos con el resultado: “Hemos comprobado que los niños después de la actividad vuelven a visitar el Museo con amigos o familiares para contarles lo que vivieron esa noche”, dicen.

En marzo y abril se organizaron cuatro noches -queda una oportunidad más, el viernes 15 de abril-, y en octubre y noviembre de 2016 se realizarán cuatro más. Para participar hay que inscribirse personalmente en el Museo o llamar al (0264) 4224603. A  partir de este año, “Una noche de aventura...” tiene un costo de $50.

A pesar de ser una experiencia única, los chicos coinciden en que vale la pena hacerla más de una vez. Como Lourdes, que no vacila en afirmar “¡Sí, volvería!”.