Más de mil personas celebraron a Aníbal Troilo en una Milonga en el Palais de Glace

12 de julio de 2014

El viernes 11 de julio, aniversario de Troilo y Día del Bandoneón, la Milonga Troilo x 100 recreó los bailes de la época dorada del tango.

El Ministerio de Cultura de la Nación organiza “Pichuco x 100. Aníbal Troilo 1914-2014”, para conmemorar con conciertos, milongas y exposiciones de entrada libre y gratuita el centenario del nacimiento del célebre bandoneonista y compositor de tango que supo llevar su música a cada rincón del país. El viernes 11 de julio, aniversario de Troilo y Día del Bandoneón, el Palais de Glace se vistió de tango para recrear, en La Milonga Troilo x 100, los bailes que se organizaban en esa misma pista en la época dorada del tango.

Entre las más de mil personas que colmaron el salón, había adultos a quienes la música de Troilo acompañó a lo largo de sus vidas y jóvenes que viven la nueva movida del tango y ven en Pichuco un referente.

Estuvieron presentes en este homenaje –del que también participa el Plan Nacional Igualdad Cultural, una iniciativa conjunta de los ministerios de Cultura y Planificación Federal–, la ministra del Cultura de la Nación, Teresa Parodi, junto con el director nacional de Artes, Rodolfo García. “La idea de este homenaje es hacer una fiesta en los lugares donde estuvo Troilo”, explicó la ministra. “Me emociona Pichuco tocando el bandoneón, hablando de su barrio. Me acuerdo de eso y me siento argentina. El tango es entrañable para la Argentina”, continuó Parodi. “Es importante que la cultura salga de los lugares estáticos, que se vea. El Ministerio va a ser ágil, moderno, con las respuestas que está esperando la gente, siempre mirando para delante”, detalló sobre el espíritu de su gestión.

En tanto, Rodolfo García destacó: “Aníbal Troilo es una de las figuras principales de nuestra música ciudadana y, en consecuencia, de la cultura nacional. Desde el Ministerio de Cultura, es un gran honor estar celebrando estos primeros cien años de Pichuco con diferentes actos, tanto aquí como en el interior del país”. Trazando una semblanza del célebre músico, lo definió como “un artista extraordinario, una guía para todos los jóvenes que hoy se dedican al tango; un gran compositor, bandoneonista único y una persona amada tanto por sus propios colegas como por el público que lo ha seguido durante tantos años”. Además, el funcionario adelantó que las celebraciones continuarán durante 2014.

Previo a que se largara la milonga, el homenaje comenzó con la apertura de una muestra de veinte bandoneones pertenecientes al Museo del Bandoneón, que componen una síntesis de la historia y la evolución del instrumento. Uno de los instrumentos exhibidos más destacados es el bandoneón nacional Fischer, presentado en 2013 en Tecnópolis y probado con gran aceptación por los grandes intérpretes. Como complemento, una muestra fotográfica y proyecciones narraron los momentos significativos en la vida de Troilo, en el recuerdo de sus amigos más íntimos.

Con los primeros temas, que hizo sonar el DJ Carlos Amaya, la pista se abrió para que el público saliera a bailar hasta el momento en que el conductor Juan Pablo Guerri dio la bienvenida y presentó a los jóvenes poetas Matías Mauricio y Mariano Pini, referentes del nuevo movimiento en el tango.

Sobre Pichuco, ambos letristas comentaron: “Era un poeta. Él tenía el berretín de los poetas y trabajó junto a grandes como Homero Manzi, Homero Expósito, entre otros”. Leyeron poemas de su autoría, dedicados a Aníbal Troilo, a los bailarines y a la Ciudad de Buenos Aires.

En cada intervalo, la música del DJ invitaba al público a poblar nuevamente la pista.
El momento de música en vivo llegó con la Orquesta Típica Fernández Fierro, que interpretó un amplio repertorio, que incluyó “Infierno porteño”, “Brujos y científicos”, “Siempre”, “6 puntos”, “En silencio”, “Las luces estadio”, “Azucena alcoba”, “Desierto”, “Demolición”, “Qué miran”, “Ya fue”, “Larga noche”, “Milonga en luto”, “Marejada”, “6,25”, “Puente Pueyrredón”, “Avenida Desmayo”, “Pegue su tren” y “Despedida”.

Yuri, integrante de la Orquesta, expresó: “El mejor homenaje que le podemos hacer a Pichuco es tocar música nueva, no quedarse en el pasado sino mirar hacia el futuro”.

"Antes del final, Julio Duplaa y Victoria Rosetti  bailaron “Guapeando”, entre otros temas, en tanto que Juan Fosatti y Gimena Aramburu hicieron una coreografía de “Gordo triste”. Y el Quinteto Real, bajo la conducción de César Salgán, cerró el fragmento de música en vivo con la interpretación de clásicos como “Canaro en París”, “La pulpera de Santa Lucía”, “Taquito militar”, “El choclo”, “Tierra querida”, además de “El entrerriano”, “Ensueños”, “Recuerdo”, “Ojos negros”, “La Puñalada”, “Milongas y milongueros”, “Hotel Victoria”, “Mano brava” y “El amanecer”, con lo que concluyó la milonga.