Un análisis sobre las modernidades y la democracia

13 de octubre de 2012

Como parte del ciclo "Debates y Combates", expusieron Chantal Mouffe, Peter Wagner, Dilip Gaonkar y Héctor Hugo Trinchero.

En la segunda jornada del ciclo de filosofía y política “Debates y Combates”, organizado por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación, que se llevó a cabo el viernes 12 de octubre en Tecnópolis, se desarrolló la mesa “Modernidades múltiples y democracia”. Participaron la filósofa y política belga Chantal Mouffe; el politólogo alemán Peter Wagner, el doctor en Retórica y Comunicación de la India Dilip Gaonkar; y el antropólogo y decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, Héctor Hugo Trinchero.

Con el eje en la consigna “Democracia, derechos humanos y modernidades múltiples en un mundo multipolar”, Mouffe repasó algunas de las ideas centrales expuestas en sus obras: “los dos conceptos necesarios para comprender lo político son los de antagonismo y hegemonía. Todo orden es la articulación de prácticas hegemónicas sedimentadas; supone la exclusión de otras posibilidades, no es la expresión de una objetividad. Siempre hay alternativas a lo existente y todo orden es susceptible de ser desafiado por prácticas contra hegemónicas que intentarán desarmar una determinada articulación de poder para instalar otra forma de hegemonía”.

La académica belga también diferenció ‘lo político’ de ‘la política’: “entiendo lo político como la dimensión antagonista inherente a lo social; mientras que ‘la política’ hace referencia a discursos e instituciones a través de los cuales se crea un determinado orden que organiza la coexistencia humana en el contexto de la conflictividad derivada de lo político”. En este sentido, y en referencia al liberalismo, Mouffe destacó: “la utopía liberal no permite concebir la política de manera adecuada; y hace desaparecer lo político en su dimensión antagonista. Plantea que no hay ninguna razón para que no podamos ponernos de acuerdo. Tal negación solo conduce a la impotencia y a la violencia”.

A diferencia de los teóricos del liberalismo, Mouffe sostiene que la tarea democrática no debe excluir o negar el conflicto, sino lograr su “domesticación”. De este modo, propone transformar el antagonismo en “agonismo”, procurar una relación “nosotros/ellos” en la que los oponentes no se traten como “enemigos”, sino que se perciban y reconozcan a sí mismos como “adversarios” que comparten un espacio simbólico común. “Sobre la base de mi reflexión teórica, que enfatiza el agonismo, he criticado a los teóricos que abogan por la democracia cosmopolita, plantean una existencia más allá de la hegemonía y la soberanía, y niegan la dimensión de lo político. Ese cosmopolitismo se basa en la universalización del neoliberalismo occidental y no deja espacio a la pluralidad de alternativas legítimas”, manifestó.

Para concluir, sugirió: “debemos renunciar a la esperanza ilusoria de la unificación política del mundo. Debemos impulsar un mundo multipolar con diferencias, identidades, creencias y valores múltiples”.

A su turno, Peter Wagner propuso “reflexionar sobre la multipolaridad, pensar la modernidad e identificar algunas tensiones dentro de esta última, haciendo referencia a la permanente confrontación entre los hemisferios Norte y Sur”. El politólogo alemán fechó el punto inicial del movimiento multipolar en lá década del 60: “ocurrieron distintos hechos: el establecimiento y la extensión de la democracia, la generación de capacidades colectivas de toma de decisión, un nuevo compromiso con la solidaridad, la reflexión sobre la opresión histórica y la rectificación de las justicias sociales”.

Asímismo, aseguró: “también se produjo un proceso de deconstrucción con la desaparición de instituciones y la división internacional del trabajo. Debemos preguntarnos si existe una alternativa a esto, y la respuesta tiene que ver con las potencialidades de la reestructuración”. Y añadió: “si bien Europa está en crisis, no podemos pensar que no hay respuestas innovadoras, como las hubo en el sur en su momento, ni tampoco podemos asumir automáticamente que las soluciones provienen de ese hemisferio”.

En siguiente término, Dilip Gaonkar se refirió al modelo político de India: “comparada con las democracias occidentales, la de India es activa, pero también violenta. En las últimas décadas, aumentó la participación política y también la violencia. Grandes segmentos de la clase media comenzaron a militar en política, pero a partir de estas actividades también se generaron numerosos actos de violencia, motines y reclamos”. Gaonkar comparó la realidad de su país con la democracia estadounidense: “en India votan los menos ricos y educados; en las elecciones locales, hay una afluencia de un 90% de los votantes; votan más las mujeres que los hombres; y el pueblo ejerce su poder sobre los gobernantes, quienes les rinden cuentas. En mi país está muy claro que quienes están en el gobierno tienen poder de influir sobre la vida de la población, de ahí el aumento de las demandas”.

En relación con la democracia como forma de gobierno, aseveró: “decimos que la democracia aleja a las personas de la pobreza, pero también tiene un costado oscuro: la manipulación de las mayorías por parte de las minorías. Los sectores populares lo tienen claro, pero no se teoriza sobre eso, y es necesario comenzar a hacerlo”.

Por último, Héctor Hugo Trinchero analizó el vínculo entre conocimientos, políticas antropológicas, y las formas de concebir la modernidad o las modernidades. “Me interesa retomar cuestiones que vienen planteando algunos colegas latinoamericanos. Hay ciertas metáforas que son fuertes en el ámbito de la antropología y que se anclan en el discurso de la modernidad. Una de ellas plantea que otros pueblos se reflejan en el nuestro. Parece una metáfora muy democrática, pero un espejo no refleja la imagen del otro, sino que proyecta una imagen invertida que no permite asentarnos en nuestras identidades, en nuestras diferencias”, manifestó.

En el cierre, concluyó: “Si hay algo sobre lo que debemos reflexionar es la acumulación originaria, una idea fuerza que rige la sociedad moderna capitalista”.