Se presentó “La generación dispersa” en la Casa Central de la Cultura Popular

27 de marzo de 2015

La obra es una autobiografía de Teresa Godoy en sus tiempos como militante peronista villera y referente barrial.

La periodista Teresa Godoy presentó su libro “La generación dispersa”, en el que narra su pasado como militante peronista y referente de la Villa 21-24 de Barracas, en un emotivo acto que se realizó el jueves 26 de marzo en la Casa Central de la Cultura Popular, donde la autora se reencontró con viejos compañeros y familiares de desaparecidos del barrio.

Godoy nació en Yuty, Paraguay, pero residió gran parte de su vida en la Argentina, entre la ciudad de Montecarlo, en Misiones, y la Villa 21-24 de Barracas. En 1976 se exilió en Asunción. La obra lanzada es una autobiografía de sus tiempos de militancia, y conjuga historias de sus compañeros, paraguayos y argentinos, que desaparecieron o debieron exiliarse durante la última dictadura cívico militar.

Acompañaron a la autora en el acto, el subsecretario de Promoción de Derechos Culturales y Participación Popular, Emiliano Gareca; el director del Programa de Acceso Comunitario a la Justicia, Julián Axa; el director de la Casa, Mario Gómez; la coordinadora general del espacio, Julieta Chinchilla; y el padre Lorenzo de Vedia, conocido como “Toto”, de la Parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé.

La presentación se inició con el reencuentro imprevisto entre Godoy y algunos de sus compañeros de militancia, como la referente barrial Celia Báez, e incluso hijos y familiares de quienes aún permanecen desaparecidos. El protagonismo se corrió, por unos instantes, a un costado del anfiteatro, donde se multiplicaron los abrazos y las lágrimas mientras, de fondo, sonaba “La memoria”, de León Gieco.

Gareca le transmitió a Godoy el saludo de la ministra de Cultura de la Nación, Teresa Parodi, y resaltó el hecho de que la actividad se realizara en la Casa de la Cultura Popular, “un espacio donde el pueblo, el barrio, se piensa a sí mismo y se construye colectivamente desde la memoria”.

“Para nosotros es un orgullo y una emoción muy grande dar lugar a este tipo de iniciativas que recuerdan aquellos años de oscuridad que dejaron a tantos compañeros en el camino y que hoy debemos recordar para que no vuelva a suceder, y para seguir construyendo, junto al Gobierno nacional encabezado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el país que soñaron aquellos que hoy no están”, expresó el subsecretario.

Por su parte, el padre Toto manifestó que el trabajo de Godoy “ayuda a mantener viva la memoria en la Villa 21 reflejando el movimiento villero peronista, una rara combinación de frescura y alegría, memoria y dolor, pero, sobre todo, esperanza”. “Es importante saber que seguimos los sueños de muchos que no están y otros que quedaron muy lastimados”, destacó el párroco.

“Esta generación dispersa marcó a fuego a la Villa 21. Hace 39 años la sociedad ilustrada ninguneaba a las villas, y hoy, gracias a tantos que lucharon y a un Estado que busca tener una presencia real, la sociedad empezó a tomar conciencia. Celebramos, pero sabemos que aún queda mucho por andar”, sostuvo el sacerdote.

Godoy, al tomar la palabra, definió al libro como “una maravillosa y a la vez trágica historia” de la cual formó parte y sobrellevó en soledad durante 36 años. En el barrio de Barracas –según contó–, trabajó en política desde la comisión vecinal, donde aprendió a asumir el compromiso con acciones concretas, “buscando una sociedad con justicia social para todos”.

“Nuestra labor barrial y de militancia política molestaba a quienes detentaban entonces el poder en la Argentina. Una violenta represión entre marzo y abril de 1976 nos afectó de manera determinante y marcó nuestra vida para siempre. Nos dispersó por medio del secuestro, de los asesinatos, las desapariciones y el exilio”, recordó Godoy en referencia a la historia plasmada en su libro.

“Nosotros caminábamos, con toda la fuerza y el dinamismo de nuestra juventud, estos mismos pasillos. Muchos de nuestros sueños ustedes los han cumplido y lo siguen haciendo. Aunque falta mucho por hacer”, concluyó la autora.