Sasturain, Spiner y Ragone reflexionaron sobre cómo trasladar la literatura al cine

27 de septiembre de 2012

Charla sobre la industria editorial en el Pre MICA Buenos Aires.

El escritor, periodista y guionista Juan Sasturain; el director de cine y productor Fernando Spiner; y la productora cinematográfica Vanessa Ragone dialogaron el jueves 27 de septiembre en la mesa “Del libro al guión cinematográfico”, durante la primera jornada del Pre MICA (Mercado de Industrias Culturales Argentinas) de la Provincia de Buenos Aires, encuentro que, organizado por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación y el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, se realiza del 27 al 29 de septiembre en el Teatro Argentino de La Plata.

Ver todas las imágenes del Pre MICA Buenos Aires

Ver todos los videos del Pre MICA Buenos Aires

La mesa, en la que se analizó en el proceso de adaptación de una obra literaria a la pantalla grande, fue una de las actividades referidas a la industria editorial y estuvo moderada por la coordinadora de este sector del Pre MICA, Vanina Colagiovanni.

Sasturain, autor del volumen de relatos llevado al filme “Zenitram” (la historia de un héroe marginal que lucha contra una multinacional extranjera para recuperar el acceso gratuito al agua en una Buenos Aires decadente), reflexionó sobre esta experiencia: “Me sentí terriblemente halagado de que Luis ‘Coco’ Barone quisiera llevar mi obra al cine. Para un narrador es muy gratificante ver un relato suyo convertido en película”. A esto, agregó: “Como autor, permanecí saludablemente al margen, y hoy veo la película con una absoluta distancia. El filme es una creación colectiva, donde reconozco cosas mías y de otros, y es bueno acostumbrarse a la posibilidad de desapropiarse de una obra”.

Además, el escritor detalló las sucesivas modificaciones e intervenciones que sufrieron tanto el proyecto como el guión cinematográfico de “Zenitram”, que, además, retomó elementos de otro relato de Sasturain, “Los sentidos del agua”. “Este filme y su recorrido es un lindísimo ejemplo de cómo muchas veces se produce en las condiciones más disímiles”, sintetizó.

Por su parte, Spiner, realizador de cine y televisión, contó cómo se gestó la adaptación cinematográfica del filme “Aballay, el hombre sin miedo”, un western gauchesco basado en el cuento del mendocino Antonio Di Benedetto. La cinta fue seleccionada en 2011 para competir por una nominación en los premios Oscar, y, además, ganó ocho estatuillas Sur, recibió el premio Concurso del Bicentenario del INCAA y fue declarada de Interés del Bicentenario por la Presidencia de la Nación.

“Es inevitable que, al leer novelas o cuentos, un realizador piense si es posible adaptarlos a una película”, sostuvo Spiner. Además, relató la anécdota que lo acercó al western cuando, al volver de Italia, donde estudió cine, alquiló una casa en el Delta, en la que había vivido hasta su muerte Hugo Fregonese. “Allí entré en contacto con su sobrina, quien, cada mes, cuando la visitaba para pagarle el alquiler, me regalaba algo de su tío. Así descubrí el mundo del gran western gauchesco y fui acercándome al director argentino que hizo la carrera más importante en Hollywood y dentro de este género en nuestro país”, comentó. “A principios de los 90 ‒continuó el cineasta‒, regresé a Roma, y allí llegó a mis manos un libro de Di Benedetto, ‘Caballo en el salitral’, en el que se incluía el cuento ‘Aballay’. Lo leí e, inmediatamente, entendí que esa era la película que quería hacer”.

Ragone, realizadora y productora cinematográfica, fue cofundadora en 2006 de Haddock Films, una de las productoras argentinas de mayor proyección internacional. Desde allí produjo cintas como “El secreto de sus ojos”, basada en la novela “La pregunta de sus ojos”, de Eduardo Sacheri, y dirigida por Juan José Campanella; y “Las viudas de los jueves”, de Marcelo Piñeyro, sobre la novela homónima de Claudia Piñeiro.

Acerca de cómo producir una película surgida de la adaptación de una obra literaria, Ragone explicó: “En la compra de los derechos de obras literarias, primero se paga una opción para tener tiempo de trabajar sobre el proyecto, y luego, si el proyecto se hace, se compran los derechos. Es un camino largo el de obtener los derechos de autor para trabajar sobre una obra literaria y transmitirla a otro lenguaje”.

Además, Ragone contó el trabajo de escritura de “El secreto de sus ojos”: “Me pareció muy generoso por parte del autor adecuarse a las necesidades del director. Campanella necesitaba contar cosas que en el libro no estaban. La dupla logró sortear uno de los grandes problemas del trabajo de adaptación de una obra literaria al cine: convertir la película en una obra diferente, para que no sea sometida a constante comparación”.

En el cierre de su exposición, la productora auguró un futuro auspicioso para la literatura argentina en el cine nacional. “En estos últimos años, descubrí en autores clásicos y noveles cuentos, novelas y poemas que pueden pensarse como proyectos cinematográficos. La literatura argentina es de gran riqueza; todo el tiempo encuentro algo que me interesa llevar a la pantalla grande, incluso con los riesgos que la transcripción implica”.