Santoro, Lindner y Jacoby analizaron el devenir de las artes visuales en la última década

07 de noviembre de 2015

Los artistas participaron de la mesa titulada “Bajar y subir cuadros”, del foro Imaginación Cultural

Los artistas visuales Daniel Santoro, Lux Lindner y Roberto Jacoby abrieron el viernes 6 de noviembre la última jornada del foro Imaginación Cultural, organizado por el Ministerio de Cultura de la Nación, mediante la Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, el Museo Nacional de Bellas Artes –donde tiene lugar este encuentro, de entrada gratuita–, y Radio Nacional Rock.  

La existencia de una nueva plástica, la relación del catálogo nacional con las tendencias globales, y la división de una escena regional y otra internacional fueron los ejes sobre los que giró el debate, titulado “Bajar y subir cuadros”. 

A partir de estos interrogantes, los panelistas, moderados por el periodista Jorge Dorio, conversaron sobre lo sucedido en los últimos años, signados por lo político y lo estético. 

Sobre el surgimiento de una plástica distinta, Santoro sostuvo que, en los últimos diez años, aparecieron numerosas prácticas, recursos y artefactos. “Se han creado nuevos soportes, como impresoras 3D, que facilitan las cosas, pero no sé si hay una plástica nueva o una evolución del lenguaje plástico”, expresó, aunque también reconoció que la expansión es indiscutible, porque “nunca le alcanza a un museo su superficie para exponer todo lo que los artistas le demandan”. 

Lindner comenzó su intervención aclarando que su mirada y opiniones podían diferir de las del resto, porque no cree tener la visión de los grandes artistas, y ejemplificó su postura declarando que, para él, “nacional y popular no son dos términos que estén necesariamente pegados”. “Yo me considero un artista nacional y no popular”, aseguró. 

Hecha esta aclaración, manifestó en torno al interrogante: “Lo que puedo comparar es si hay una plástica que se parece a lo que a mí me gustaría que hubiera como formas nuevas”. En su opinión, “desapareció cierta cosa política, activa, directa y no objetual. Apareció algo nuevo que después se evaporó”. 

A su turno, Jacoby observó que, en principio, “lo que hay es un cambio cuantitativo en relación con el desarrollo de las artes visuales”. “Es descomunal la cantidad de artistas, de galerías, el tamaño de las ferias, las becas, los subsidios, la cantidad de centros culturales nuevos, de lugares donde se hacen reuniones, seminarios”, enumeró. “No creo que haya otra parte del mundo en la que esto suceda, impulsado desde el Estado. Lo mismo pasa con la cantidad de teatros independientes o de películas”, consideró. 

En este sentido, el autor aclaró que las artes visuales se diferencian de otros tipos de manifestaciones culturales porque, en su mayoría, producen objetos para el mercado. Y, según explicó, ese mercado se expandió en todo el mundo, y no solamente en la Argentina. 

“Otra cosa que ha cambiado mucho –continuó Jacoby– es que los artistas argentinos son más competitivos internacionalmente. Hace diez años había muy poco artistas nacionales reconocidos en el exterior. Ahora hay muchísimos más que exponen en cualquier parte del mundo, que tienen galerías en tres o cuatro países; el argentino ya es un producto internacional”. 

Además, el creador mencionó otros cambios visibles en la última década, como la burocratización del sector, el avance de la curaduría y la aparición de colectivos de artistas autogestivos. “Este es un fenómeno interesante que tiene su estética y rasgos comunes. Muchos trabajan con materiales pobres, como basura, fotocopias, revistas de historietas, elementos accesibles. Y esa también es una cuestión vinculada con lo nacional, con la política y con el ser argentino”, explicó. 

Respecto de la existencia de una escena regional y una internacional, Santoro descree de esta división. “Todos los pequeños países actúan para esos amos que son los grandes países. Y todos los artistas muestran sus formas específicas con códigos políticos. Por eso no creo que haya dos escenas, sino una”, argumentó. 

Para concluir la disertación sobre los cambios en la última década de las artes plásticas, el autor del “Manual del niño peronista” declaró: “Hay un cuadro de vez en cuando, no hay una evolución hacia ningún lado, aunque eso choque con lo institucional”.