Rupturas y transformaciones de la literatura argentina en la última década

06 de noviembre de 2015

Ese fue el enfoque de la charla que mantuvieron Gabriela Borrelli Azara y Claudio Zeiger durante el foro Imaginación Cultural

La poeta Gabriela Borrelli Azara y el periodista Claudio Zeiger conversaron el jueves 5 de noviembre acerca de los sucesos y las transformaciones ocurridos durante los últimos diez años en materia literaria en el país.

Lo hicieron en el panel titulado “La letra argentina bajo la lupa”, que dio cierre a la primera jornada del foro Imaginación Cultural, organizado por el Ministerio de Cultura de la Nación, por medio de la Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional; el Museo Nacional de Bellas Artes, donde tiene lugar la actividad, que concluye el viernes 6; y Radio Nacional Rock.

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El encuentro, de entrada libre y gratuita, tiene por objetivo reflexionar y debatir sobre el estado artístico de la última década.
Los panelistas, interpelados por el periodista Jorge Dorio, moderador de la charla, analizaron los hitos de la historia reciente que provocaron rupturas y modificaciones en la producción, la circulación y el consumo de literatura.

Para Zeiger, “es muy difícil trazar una línea férrea y decir que un ciclo político o un ciclo histórico coincide exactamente con una transformación de la literatura”.

“En el caso de otras artes es lo mismo -agregó el periodista-, pero hay una diferencia si se habla de políticas de Estado y de una materialidad, como la que se da en el cine. Hay una equidistancia de la literatura tanto del mercado como del Estado que la pone en otro lugar”.

En comparación con otras manifestaciones de la cultura, el editor de Página/12 aseguró que “la influencia de la literatura, en cualquier época, es más secreta y tiene que ver más con la circulación que con el efecto inmediato”. “Además, si uno toma el período que se quiere debatir, también hay que tener en cuenta el siglo XXI, así como el fin del siglo XX”.

En este sentido, Zeiger declaró: “Todos vivimos algo de la posliteratura, pero no en el siglo XXI, sino antes. El corte que puede pensarse hoy empieza con la salida de la dictadura. El gran emergente, el gran cambio, comienza ahí”.

A partir de esta afirmación, el periodista postuló que si la dictadura no hubiese sucedido en los términos en los que ocurrió, otra época de la literatura habría comenzado a mediados de los años 80. Pero el golpe de Estado y el genocidio cultural dejaron un hueco en el medio. “Un país que tiene escritores muertos no puede pretender que su literatura siga siendo la misma”, sintetizó.

Con respecto a los textos y a la circulación de libros, consideró que el corazón de la literatura argentina del siglo pasado murió entre los años 80 y 90: “Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, entre otros, que eran escritores centrales”. En su opinión, con ellos se terminó esa centralidad, y quienes iban camino a ocupar ese lugar ingresaron en una nueva forma de entender la literatura, como Ricardo Piglia, Juan José Saer, por mencionar algunos. “Creo que es ahí donde se produce el gran cambio de paradigma de la literatura, que todavía estamos viviendo”, declaró.

Por su parte, Borrelli, al hablar sobre las características y las transformaciones de la poesía, explicó que esta fue siempre más secreta. Pero destacó los “números contundentes que muestran la cantidad de poesía que se publicó en los últimos diez años”.

La autora también resaltó los nuevos espacios que encontró este género respecto de décadas anteriores: “En los 80 eran centrales los recitales de poesía, los encuentros. El ritmo de la poesía, lo que se estaba escribiendo y publicando, se iba a escuchar a un encuentro de poetas. Ahora los blogs y el Facebook pasaron a ser espacios donde circula la producción poética”.

Además, Borrelli mencionó como hito para comprender los cambios sustanciales de la literatura en los últimos diez años el relato ganador del premio “Nueva Novela” que Página/12 entregó en 2007. El texto galardonado se titula “Las Primas” y su autora, Aurora Venturini, tenía entonces 85 años, había sido íntima amiga de Evita Perón, llevaba editados más de 30 libros, había recibido numerosos reconocimientos y, sin embargo, nunca se había sabido de ella. Ninguna editorial importante se había interesado en su historia o en su trabajo.

“La literatura de Venturini produce un nuevo lector. Y su aparición marca la apertura de un nuevo corpus, otro tipo de lecturas”, aseveró la poeta.

Sobre el final del panel, la autora opinó que, en los últimos diez años, se ha ganado una gran masa de lectores, y se ha producido una revalorización de la literatura. A lo que Zeiger agregó de inmediato que eso se debió a la proliferación de bibliotecas públicas, a la educación y a las políticas culturales de Estado.