Reflexiones sobre el patrimonio vivo, el turismo cultural y la sostenibilidad

13 de agosto de 2015

Boris Marañon Pimentel; Laura Emperarire; Carolina Crespo; Mónica Rotman; Solana Trucco y Hernán Morel, disertaron en el panel.

La dimensión económica, social y medioambiental del patrimonio cultural inmaterial y su sostenibilidad fueron temas de debate, el jueves 13 de agosto, durante el Primer Encuentro Nacional de Patrimonio Vivo, que organiza el Ministerio de Cultura de la Nación, a través de la Subsecretaría de Cultura Pública y Creatividad, en el Centro Cultural Kirchner, con entrada gratuita.

Los especialistas que disertaron en este panel –donde también se habló de biodiversidad, turismo cultural y prácticas del buen vivir– fueron Boris Marañon Pimentel, de Perú; Laura Emperarire, de Brasil; y los argentinos Carolina Crespo, Mónica Rotman, Solana Trucco y Hernán Morel. Algunos de los temas abordados fueron las dimensiones económicas.

Crespo –antropóloga social que investiga sobre patrimonio y memoria– se refirió a los aspectos del patrimonio inmaterial que permanecen invisibilizados en los proyectos turísticos, donde, en su opinión, “se ponen en juego pedagogías que silencian a los pueblos indígenas”.

En las políticas estatales de turismo –agregó Crespo– “hay una pedagogía de la mirada que exhibe a la cultura originaria dentro de marcos predefinidos, generando mecanismos de borramiento de las historias indígenas, silenciando sujetos y sucesos, y estableciendo formas previas del decir”.

Rotman, en tanto, habló sobre el proyecto de la Ley Nacional de Artesanías e hizo énfasis en la necesidad de contemplar tanto la dimensión laboral como la patrimonial de estos objetos.

En este sentido, sostuvo que el reconocimiento del artesano y su producto “no debe ser solamente retórico”. “Las creaciones deben ponerse en valor tangiblemente, coordinando estrategias conjuntas a largo plazo en las que intervengan todos los actores”, afirmó la antropóloga e investigadora del Conicet.

Trucco también hizo alusión a la ley de artesanía y otorgó relevancia a la inclusión de la mirada del artesano en su redacción. “Los artesanos deben ser reconocidos como trabajadores de la cultura”, aseveró al respecto.

Morel, por último, expuso sobre la declaración del tango como patrimonio de la humanidad y reflexionó sobre el aporte que debe hacerse desde el sector cultural para revalorizar este nombramiento.

“En un mundo dominado por la mera lógica del consumo, el secreto de la vigencia centenaria del tango es que siempre está dispuesto a dar más de lo que recibe”, consideró Morel, antropólogo e investigador especializado en el estudio del tango bailado en Buenos Aires.

“¿Cuál es la clave para que el tango siga siendo un patrimonio vivo y sostenible?”, planteó el especialista al auditorio. “Tal vez lo mejor sea abrir cada vez más puertas de entrada al género, puertas amplias que permitan comunicar el tango que se hace en nuestros días con el que hicieron quienes nos antecedieron. Ese sería un buen legado para los futuros tangueros”, concluyó.

Sobre el Primer Encuentro Nacional de Patrimonio Vivo
La actividad –que puede verse en vivo vía streaming ingresando en www.cultura.gob.ar– se realiza el 12 y 13 de agosto y reúne cerca de veinte expertos de ocho países, invitados a disertar en cinco mesas redondas. La programación incluye, además, charlas sobre procesos de patrimonialización de manifestaciones culturales inmateriales y un taller teórico-práctico sobre la salvaguardia de este patrimonio.

Participan disertantes internacionales –Agustín Ruiz Zamora (Chile), Gabriela López Moreno (Ecuador), Ana Gita (Brasil), Norma Campos Vera (Bolivia), Fabián Bedón Samaniego (Ecuador), Laura Emperaire (Francia-Brasil), Celio Turino (Brasil), Evelina Grunberg (Brasil), Enrique Pérez López (México) y Gabriela Pacheco Piñeyro (Uruguay)– y especialistas argentinos, entre ellos, Javier Bonga, Marcial Paredez, Alicia Martín, Ana María Gorosito, Hernán Morel, Marcelo Álvarez y Mónica Rotman.

Estas jornadas inauguran un espacio de discusión federal y democrático entre los diferentes actores sociales que hacen a este patrimonio, para promover el conocimiento y el respeto hacia las distintas prácticas culturales, en un país dotado de una gran riqueza y variedad de manifestaciones.