Rayuela, un universo en relectura

26 de agosto de 2014

Daniel Link, Héctor Schmucler y Martín Prieto recorrieron páginas e ideas de una novela fundamental, que ya cumplió medio siglo de vigencia.

En el segundo día de las Jornadas Internacionales “Lecturas y relecturas de Julio Cortázar”, la mayor novela del autor argentino, nacido un día como hoy hace un siglo, fue centro de las exposiciones y reflexiones de la mesa “El universo de Rayuela”, de la que participaron el escritor, crítico y docente Daniel Link; el sociólogo y semiólogo Héctor Schmucler; y Martín Prieto, crítico y docente de la cátedra de Literatura Argentina, de la Universidad de Rosario.

“Natural” fue el título de la ponencia con la que Prieto abrió la mesa, la segunda programada para hoy. Allí, desarrolló su relación personal con la escritura de Cortázar y dio cuenta de la imposibilidad de volver a las lecturas del gran escritor argentino que marcaron sus primeros pasos en la literatura, incluso ya en el ámbito académico. En su exposición, ancló esas lecturas en el lugar de la iniciación, el de un lector joven empapado de sensibilidad, y no en el lector ya “separado” de aquella literatura, separación que él piensa profundamente pasional.

En oposición a esta juventud, el crítico apela a una transición, a la cual llama “el círculo adulto y restrictivo acerca de lo que se puede leer y de lo que no se puede leer”, y vuelve a su imposibilidad de releer a Cortázar: “No pude someter mi experiencia de la intemperie, de la juventud, de la pasión, de la maravillosa libertad, de la ingenuidad y de la naturaleza a una frustrante y contraprueba moral”.

Por su parte, Link centró su ponencia en la relación de Rayuela con las vanguardias. En el comienzo de su presentación, propone que las dos grandes preguntas que se formulan en la novela son esenciales para comprenderla en relación con las vanguardias: “En Rayuela hay dos preguntas fundamentales y que funcionan en espejo. La primera, ¿Encontraría a la Maga?, es uno de los pocos comienzos que la literatura argentina ha hecho célebres. La segunda, no tan conocida pero igualmente importante: ¿Seguiría tocando el piano Berthe Trépat? Y en ese pequeñísimo sistema de preguntas gemelas aparecen los disturbios, los pequeños escándalos gramaticales y retóricos que sostienen la novela como rayuela”.

Para Link, “lo que se hace con el lenguaje hay que entenderlo como una protesta contra el mundo. O, lo que es lo mismo, Rayuela construye un espacio textual solidario del espacio urbano que constituye su sueño y contradictorio respecto de lo que lo horroriza”. “Rayuela es el luto de la vanguardia, en un universo ya irremediablemente pop, que habla de nuestros terrores, deseos, y perplejidades políticas”.

Héctor Schmucler, en tanto, dio el tono anecdótico a la mesa, en la que evocó la relación personal que mantuvo con el escritor, al tiempo que devolvió a Rayuela la potencia trágica de los clásicos literarios, que adentran al lector en las grandes preguntas sobre la existencia consciente de ser humano. Su ponencia, titulada “La perseverancia de Rayuela”, arrancó con la pregunta sobre qué sería el universo de la novela. En este sentido, el semiólogo revaloriza lo que llama “la eterna obra de Cortázar”, en la cual lee la trascendencia que se cristaliza en la literatura de los grandes escritores y poetas: “Este acto es la perseverancia, que no es la insistencia, ni la persistencia, sino un acto de voluntad de perseverar. ¿Y quién persevera? El texto”.