Puntos de Cultura, desde la voz de las organizaciones

30 de mayo de 2016

El Programa ayuda a entidades que lleven a cabo proyectos socioculturales.

En el barrio Villa Club de Hurlingham, 250 chicos se acercan regularmente a tocar en una orquesta de música popular. El proyecto funciona gracias a la organización Yupana, que se dedica a la enseñanza de música, pero todavía no alcanzó su máximo potencial: “Nos faltan algunos instrumentos, como un bandoneón y un acordeón a piano. Queremos incorporarlos para que los chicos puedan conocerlos y tocarlos”, dijo Juan Carlos “Cachi”  Barroso, el director de la organización. Para paliar esa carencia, Barroso planea presentarse en el Programa Puntos de Cultura, una propuesta pensada para organizaciones que lleven a cabo proyectos socioculturales. El Programa acaba de lanzar su IV convocatoria abierta en la Casa Central de la Cultura Popular, en la Villa 21-14, y cuenta con una red de 450 entidades en todo el país. Su función es tender lazos, revalorizar la identidad local de los proyectos y fortalecer su trabajo, a través del apoyo económico y técnico. Este año, se otorgarán en total $16.800.000 para más de 220 Puntos.

“El impacto que esto puede tener es muy bonito, porque nosotros hacemos participar a la orquesta en festivales de escuelas del Estado, donde se celebran las fiestas patrias o los aniversarios de los colegios. Así los chicos logran un vínculo mucho más fluído con la sociedad”, contó Barroso, sobre los resultados que podrían obtener, a partir de ese apoyo para Yupana.

Del dial a la comunidad

Diego Benhabib es el coordinador del Programa y, por eso, uno de los que mejor conoce el abanico de historias que pasaron por Puntos de Cultura. Entre las que más lo impactó en estos cinco años de Programa, fue la de la organización cordobesa La Luciérnaga. “Es un Punto que empezó a hacer talleres artísticos con chicos en situación de vulnerabilidad y, a partir de ahí, tuvieron un crecimiento exponencial. Lograron hacer una radio comunitaria y desarrollar una serie de proyectos de inclusión. Tomaron el arte como herramienta de transformación social”, dijo Benhabib. El crecimiento de la organización fue tal que se convirtió en un gran centro cultural, con productoras audiovisuales y producción de contenidos propios, en relación con la vida cultural de su comunidad.

La experiencia de La Luciérnaga se parece a muchos otros Puntos de Cultura, sobre el uso de la comunicación audiovisual como forma de acercarse a las comunidades. Gustavo Videla, presidente de la Asociación Civil Latinoamericana de Nuñez, también tuvo una experiencia positiva. “Dentro del centro cultural que tenemos, funciona una radio online: Radio Rayuela. Esa fue una de las propuestas que presentamos. Cuando llegó el apoyo de Puntos de Cultura, nos sirvió para convalidar y fortalecer nuestras actividades y proyectos. Se empezó a acercar gente, cuyo perfil no era el de entrar a un centro cultural. Sirvió para darnos a conocer”, aseguró.

Historias positivas

El Circo de las Artes —una asociación civil de Tigre que se ocupa de organizar y promover el circo contemporáneo y la danza a través de la formación profesión— es otra de las organizaciones que ya pasó por la experiencia de Puntos de Cultura. “A través del programa, pudimos formar lazos con instituciones similares y con otras ramas de la cultura, a lo largo de todo el país. Eso es fundamental para nosotros porque proyectamos que nuestros artistas tengan posibilidades tanto en el campo local, como en el federal e internacional. También nos ayudó a comprar el material para armar unas gradas. De esa manera, pudimos convertir uno de nuestros espacios en uno teatral independiente. A partir de eso, se acercó un montón de gente que antes ni conocía nuestro trabajo”, compartió Ana Hepner, directora de El Circo de las Artes.

El grupo de teatro comunitario Matemurga, que reúne a más de 70 vecinos actores de Villa Crespo, ya forma parte del programa desde 2013. Andrea Hanna, una de sus integrantes, contó: “Los grupos de teatro comunitarios, como el nuestro, pertenecen a una red nacional de teatro que trabajan junto con, aproximademente, 50 grupos de todo el país, desde 2014. Puntos de Cultura vino a afianzar el trabajo que nosotros ya venimos realizando”. Y agregó: “El teatro comunitario, creado desde sus bases, es de vecinos para vecinos, de la comunidad para la comunidad. Hacemos teatro porque consideramos que el arte es un derecho de todos”.

Otro caso es el de Maluca Cirianni, quien dirige el Centro Cultural Casa Torquato Tasso de La Boca, en la calle Olavarría 740, que ya tiene 15 años de existencia. “Trabajamos básicamente en todas las disciplinas artísticas, con niños y adolescentes. En este momento, tenemos alrededor de 320 personas: 180 jóvenes y el resto son niños. Durante dos años fuimos parte de Puntos de Cultura; nos dio un empuje importante. Pudimos armar una sala de cine para el barrio, el programa nos financió la pantalla y toda la parte de sonido. Ahora tenemos mucha ilusión de que puedan seguir apoyándonos”, dijo. Además de artista plástica, Cirianni es psicóloga. Por eso, el centro cultural también funciona como un espacio de promoción de salud mental, para que muchos chicos y jóvenes puedan incluirse en alguna disciplina artística. Al respecto, Cirianni concluyó: “Nos pone muy contentos que los chicos puedan tener otros horizontes, inclusive laborales. Este es un proyecto grande; como somos una Asociación Civil sin fines de lucro y todas las actividades son gratuitas, necesitamos el apoyo del Estado. Nos pone muy contentos que esto continúe”.

Foto: Mauro Rico

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