Una biblioteca llena de ideas para innovar

30 de agosto de 2016 Innovación

Bibliotecarios, gestores culturales y alumnos de escuelas secundarias participaron en Jujuy del segundo Festival de Ideas

Un café administrado por estudiantes que funcione dentro de una biblioteca popular; dejar libros en los medios de transporte de media distancia; una red de catálogos de libros de autores regionales compartidos entre bibliotecas; un aula virtual para transmitir conocimientos y oficios: esos son algunos de los proyectos que nacieron del encuentro entre bibliotecarios, gestores culturales, lectores y alumnos de escuelas secundarias que se juntaron en mesas de trabajo en San Salvador de Jujuy para hablar sobre las necesidades y oportunidades de las bibliotecas populares. El encuentro sucedió en el contexto del Festival de Ideas, un programa que empezó en mayo en Mar del Plata y que va a itinerar por distintos puntos del país a lo largo del año. En cada fecha, se van a discutir diferentes temas, siempre con el concepto de innovación como objetivo principal.

El Festival de Ideas en Jujuy tuvo a la Biblioteca Popular de esa ciudad como anfitriona y convocó a bibliotecarios y alumnos de localidades de toda la región. También participaron miembros de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares. La jornada empezó con una bienvenida de parte de Alejandrina D’Elía, Directora Nacional de Innovación Cultural en Subsecretaría de Economía Creativa, y Andrés Gribnicow, Subsecretario de Economía Creativa. “Las bibliotecas populares trabajan desde siempre en la construcción de redes, en acercarse al público, comunicar y armar acuerdos con otras instituciones”, dijo Gribnicow en la presentación.

De las necesidades a las soluciones

Pasada la bienvenida, empezó el trabajo en las mesas. Cada una estuvo compuesta por representantes de los diferentes grupos: estudiantes, gestores, bibliotecarios y lectores. Además, contaron con mentores propuestos por la Subsecretaría de Economía Creativa. El primer paso fue que los integrantes de cada grupo se presentaran y contaran los problemas específicos que que registraban en torno a las bibliotecas en sus comunidades. La falta de capacidad para atraer a los jóvenes fue uno de los temas que más se repitió mesa a mesa. “A mí me encanta leer pero no voy a las bibliotecas. Si no compro el libro, lo descargo y lo leo en el celular. Entonces, más allá de buscar soluciones dentro de las bibliotecas, es necesario y salir y ver en qué están los jóvenes, qué les interesa y cómo atraerlos. Quizás hacer actividades fuera de la biblioteca sea una manera de después meterlos adentro”, planteó Andrea Condorí, estudiante de diseño gráfico de San Salvador de Jujuy.

La segunda parte del encuentro -después del almuerzo, en el que el intercambio de experiencias continuó en conversaciones informales- consistió en transformar a esas necesidades específicas en proyectos innovadores que respondieran a ellas. Los ejes temáticos fueron contenidos, comunicación, redes, modelos de gestión y experiencia de usuario.

Maria Rosa Quiste, bibliotecaria a cargo de la la biblioteca de una escuela primaria, fue una de las participantes de los grupos de trabajo. “Vine porque quiero aprender cosas nuevas para implementar en la biblioteca. Quiero pensar qué cosas no estoy haciendo bien y cómo puedo aprovechar los recursos para mejorarla”, dijo, mientras debatía ideas con sus compañeros de mesa.

De la idea a la práctica

Hacia el final de la tarde, llegó el momento de presentar los proyectos que se habían diseñado en las mesas. Cada grupo tenía cinco minutos para que dos de sus integrantes expusieran frente a los demás asistentes y un jurado formado por cinco referentes de bibliotecas. En esta instancia, las ideas sueltas que habían estado en el punto de partida de cada grupo -en forma de post its y anotaciones informales- ya estaban materializadas en afiches que reflejaban planes de acción concretos. Después de la deliberación, se anunciaron los tres proyectos ganadores, que tendrán un encuentro de mentoreo para acompañar su desembarco en la práctica.

Tramemos fue uno de las iniciativas elegidas por el jurado. Se trata de un proyecto que busca generar redes entre bibliotecas sin distinguir sus características, sin importar si son barriales, escolares, universitarias, populares, municipales o provinciales. “Es un universo disperso y la unión va a resultar en más visibilidad para el trabajo de las bibliotecas. Llegamos a la conclusión de que nuestra fortaleza es la voluntad de trabajo en equipo y nuestra debilidad, los problemas de conectividad. Queremos generar una agenda de trabajo colaborativo en la que participemos todas las bibliotecas. A partir de esa unión, proponemos acciones junto a socios estratégicos -como los medios de comunicación y personalidades de la cultura-. Nos gustaría realizar encuentros en los barrios, muestras de arte y voluntariado cultural en hospitales”, dijeron desde el equipo.

Libros desencadenados fue otro de los seleccionados. La propuesta de este grupo fue hacer girar a una serie de libros de biblioteca en biblioteca y de socio en socio a través de una caja en la que se colocan y que tiene que circular por veinte manos hasta que vuelve a su biblioteca de origen. Al final del proceso, los veinte lectores por los que ese libro pasó se encuentran.

El último de los ganadores fue Romper el silencio. El objetivo de este proyecto es que la labor de las bibliotecas salga a la calle de maneras atractivas, para poder llamar la atención, sobre todo, de los jóvenes. “La gente y la biblioteca están disociadas, alejadas. Si sacamos la biblioteca a la calle, con música, talleres y juegos, podemos volver a unirlos”, dijo Marta, una de las expositoras de la mesa de trabajo de la que resultó esa idea.

Otros proyectos presentados tocaron el tema de la digitalización de los catálogos y de libros de los que quedan pocos ejemplares, la edición de materiales producidos por adolescentes dentro de las bibliotecas -libros de animé y audiolibros, por ejemplo- y la creación de aulas virtuales desde las que se dicten cursos. Más allá de los resultados particulares, todos los participantes se llevaron lo mismo: ideas y una red de contactos para seguir trabajando.