Nuevos modelos de producción y consumo en la industria musical

29 de septiembre de 2012

Especialistas dialogaron durante el Pre MICA Buenos Aires.

Tatu Estela, de Taringa! Música; Evelin Heidel, de Creative Commons y Fundación Vía Libre; Teresa Sempere García, de Libre Bus; Carla Sanguineti, de Discos Compartidos, y Lautaro Barceló, de Uf Caruf! Discos, dialogaron el sábado 29 de septiembre en la mesa “Nuevos modelos de circulación en la industria de la música. Legales y libres. Nuevas formas de producción, distribución, consumo y participación”, como parte del Pre MICA (Mercado de Industrias Culturales Argentinas) de la Provincia de Buenos Aires, que se desarrolla en La Plata del 27 al 29 de septiembre, organizado por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación y el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires.

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La charla, que contó con la moderación del periodista y director de De Garage, Juan Barberis, trazó un recorrido a partir de los nuevos escenarios, desafíos y posicionamientos posibles frente a las nuevas modalidades de circulación y consumo de la música.

Teresa Sempere García, una de las directoras de Libre Bus, comentó acerca del proyecto: “Libre Bus nació en Centroamérica el año pasado, aglutinó cinco países: Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala, y luego se extendió con una segunda parte de la experiencia, que terminamos ayer, luego de cinco semanas viajando, por Chile, Argentina, Uruguay y Paraguay. Se trata de un colectivo que fue recorriendo físicamente, con quince personas a bordo, las distintas comunidades, trabajando en los ejes que tienen que ver con cultura libre: libertad de expresión, para compartir, recursos educativos abiertos, biodiversidad y medio ambiente, con el objetivo de conocer y aglutinar nuevas propuestas, y fortalecer localmente los proyectos existentes en materia de software libre. El planteo era doble: llegábamos a un sitio y hacíamos actividades y charlas, y les dábamos la posibilidad a la gente de contarnos lo que estaban haciendo, para tejer redes”, resumió.

Lautaro Barceló, por su parte, integra junto a otros músicos el sello platense Uf Caruf! Discos, que trabaja de manera cooperativa con distintos artistas en herramientas de prensa, difusión, distribución, producción, armado de fechas, en principio para armar una identidad. “Empezamos trabajando con licencias libres. Cuando salió nuestro primer disco la discusión fue si ir a registrarlo, si subirlo a internet, qué modalidad elegir. En un principio llegamos a las licencias Creative Commons por el problema que nos causó tanta burocracia a la hora de tener canciones y querer mostrarlas. De esta manera, un día subimos las canciones a internet y en segundos teníamos las licencias, con la única condición de que cualquiera era libre de compartirlas, respetando su atribución, que era lo que buscábamos, y que es lo que la mayoría de los músicos independientes hoy en día buscan. Con el tiempo, hemos editado de manera digital unos diecinueve discos, y otras veinte reediciones, de músicos amigos del sello”, señaló.

Si bien la proliferación de las nuevas tecnologías de intercambio de archivos en Internet desafía a la industria de la música en varios aspectos, ésta, no obstante, tiene el respaldo de la ley, a pesar de la creciente politización de los ciudadanos que se oponen a las estrategias empleadas por los grandes sellos para reducir el riesgo de fracaso en el mercado. En este marco, empresas como Creative Commons, que sostiene el trabajo legal vinculado al sostenimiento de las licencias, adaptándolas a los marcos legislativos y normativos nacionales, y difunde todas aquellas experiencias que trabajan con estas licencias, con distintas actividades. Esto incluye el trabajo con bandas musicales independientes, artistas plásticos, producciones audiovisuales, universidades que licencian sus materiales con licencias abiertas, organismos del Estado. “Esta manera de trabajar nos ha permitido introducir la Ley de derecho de autor en campos que no podríamos haber llegado de otra manera”, afirmó su representante, Evelin Heidel.

Por otra parte, los músicos han comenzado los últimos años a escaparse cada vez más de las estructuras evidentemente caducas de la industria fonográfica y a independizarse, buscando nuevos espacios para su desarrollo y difusión, y nuevos modelos de mercado para su circulación. De esta manera, han surgido sitios donde se pueden conseguir fonogramas, tanto para su descarga, como es el caso de Discos Compartidos, como para su audio online, como es el caso de Taringa! Música. Tatu Estela, ingeniero de sonido y director de este último, explicó la experiencia del nuevo portal: “Nos parecía que alguien tenía que cambiar el paradigma de lo que está sucediendo en la actualidad con la música e Internet y tomar las cosas por otro lado. En vez de estar confrontando con las industrias y con las leyes, queríamos empezar a construir otra forma en la que los músicos pudieran vializar su música en Internet desde un lado más legal, protegiendo al artista y tratando de trabajar en conjunto”.

La página, que trabaja con todos los encauces legales, tanto a través de música licenciada como con canciones grabadas de forma independiente y sin licenciar, es una plataforma legal de vía streaming, es decir, permite escuchar la música online aunque no descargarla. “Básicamente, lo que intenta hacer este portal es cambiar el eje de la discusión y que la banda o solista ceda su música, entendiendo que a la gente le gusta compartir música, sin importar si esto afecta o no al artista, e intentando agarrar esa furia por compartir, para que lo haga a través del consentimiento del autor”. “Además, Taringa! Música provee al artista de estadísticas que contemplan edad, sexo y lugar de residencia de las personas que escuchan los discos, para entender cómo la gente está consumiendo la música y qué pueden hacer las bandas y solistas con esa data a la hora de realizar shows, ya no tan azarosamente”, finalizó.

Carla Sanguineti, de Discos Compartidos, por su parte, contó los inicios del proyecto, que comenzó con Sonido Ambiente, una productora audiovisual que realizaba video de músicos tocando en vivo en locaciones poco convencionales y que se fue desarrollando, deviniendo finalmente en Discos Compartidos, como resultado de una búsqueda por reunir nuevos músicos y “basado en la necesidad notable de la gente de buscar qué escuchar y de los músicos de darse a conocer”, explicó Sanguineti. “Hoy tenemos 550 discos subidos y otros 250 en espera por la gran demanda, y el portal sigue desarrollándose, incorporando nuevas herramientas, como el linkeo a videos de You Tube de las bandas seleccionadas para descargar material. Nuestro objetivo es solamente difusivo, no cobramos dinero ni alojamos discos”, agregó.

Lo cierto es que en la actualidad las bandas utilizan cada vez más como herramienta promocional la descarga gratuita de discos. Los distintos actores de la escena musical hablan de un cambio en las posibilidades de sustentabilidad. “Los que menos han vivido de la música desde los años ’50, con el auge del fonograma, son los músicos. Ha habido siempre un enriquecimiento superior de todos los intermediarios que intervienen en la industria musical que para el propio artista. Este momento de crisis es una gran oportunidad para un cambio, para instalar un nuevo paradigma”, afirmó Evelin Heidel. “Estamos en un momento de cambios muy auspiciosos, nosotros somos los que vamos a crear la escena sustentable”, agregó Lautaro Barceló.

A pesar de los vaticinios de la muerte del disco, Barceló afirma que ésta está tan distante “como la muerte de libro, ya que son objetos ya instalados como fetiches. En los conciertos, por ejemplo, se siguen vendiendo. La fuerza del vivo hace que uno se identifique y quiera apoyar a las bandas comprando el disco físico, independientemente de que pueda descargarlo gratuitamente”. Y agregó: “Lo que cambió es el lugar de distribución y difusión, no compiten los paradigmas”.

“El sistema tradicional, sin embargo, sigue teniendo su peso. La principal curaduría la siguen haciendo los grandes medios de comunicación. Por eso, el músico ya no puede ser solamente eso, debe adoptar distintos roles para lograr dar a conocer su música y poder vivir de su trabajo”, concluyó Evelin Heidel