Natalio Botana: “Mi proyecto es seguir estudiando y escribiendo hasta el último día”

07 de junio de 2016 Letras

La Academia Nacional de Periodismo le otorgó el galardón Pluma de Honor 2016 por su trayectoria y aporte cultural

En reconocimiento por su trayectoria académica y contribución a la cultura argentina, este 7 de junio —en celebración por el Día del Periodista— la Academia Nacional de Periodismo le concedió al politólogo argentino, Natalio Botana, el Premio Pluma de Honor 2016 en el Auditorio Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno.

“Este premio significa mucho porque es el reconocimiento de una trayectoria de muchos años. A través de mi actividad universitaria –enseño Historia y Ciencia Política– he escrito algunos libros: mi vida se volcó al área pública de la discusión en torno a problemas que nos invitan a opinar y a sustentar con argumentos racionales el sostenimiento de nuestra democracia que empezó en 1983. Eso me acompañó toda la vida y participé intensamente con artículos de opinión en la prensa escrita”, cuenta Natalio Botana en agradecimiento por la distinción.

Desde la creación del Premio en 2008, Botana se convirtió en la octava personalidad en recibirlo: Julio María Sanguinetti, Joaquín “Quino” Salvador Lavado, Santiago Kovadloff, Beatriz Sarlo, Rodolfo Terragno, entre otros, son algunos de los distinguidos por este galardón que, como señala la Academia Nacional de Periodismo, “celebra y destaca, anualmente, el esfuerzo y la creatividad de quienes contribuyen a consolidar la misión de la prensa como institución social y cultural”.

Natalio Botana nació en Buenos Aires en 1937 y es sobrino del recordado periodista uruguayo que fundó el diario Crítica en 1913. Doctor en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad de Lovaina (Bélgica), comenzó escribiendo en la prensa argentina en la revista Criterio. Desde 1981 colabora asiduamente en La Nación, y desde la década de los 90, en Clarín.

“Siempre participé como columnista. La ventaja que nos dan los diarios argentinos es que existe este tipo de espacios de opinión: un vehículo muy importante para hacer conocer el propio pensamiento a una ciudadanía mucho más amplia”, destaca Botana sobre su colaboración y participación en los medios gráficos.

Por otra parte, el ejercicio de la docencia continúa siendo uno de sus grandes pilares académicos: es profesor emérito de la Universidad Torcuato Di Tella; miembro de Número de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, y de la Academia Nacional de la Historia (Argentina), y miembro correspondiente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, y de la Real Academia de la Historia (España). A través de todos estos años de entrega y producción intelectual y cultural, Botana recuerda dos momentos cruciales de su vida profesional y personal: “Lo peor que le tocó vivir a la Argentina en el siglo XX fue la década del 70; y lo mejor, 1983: el momento más importante para nuestra generación fue cuando nos lanzamos a la aventura de instaurar una democracia, con la victoria de Raúl Alfonsín”.

Botana no pierde ni un momento en continuar reflexionando sobre la actualidad; y hace una suerte de balance entre sus comienzos en la prensa nacional y los medios digitales que, con el tiempo, se sumaron a una forma distinta de comunicar: “El periodismo tiene que adaptarse, como todas las actividades humanas a comienzos del siglo XXI, a una colosal revolución tecnológica que están cambiando las categorías de tiempo y espacio. Está introduciendo nuevos elementos a la vida pública, hasta hace muy pocos años desconocidos, como las redes sociales. Eso significa que hay que llevar adelante un proceso de adaptación constante. Pero lo que más le aconsejo a los jóvenes periodistas que se inician en esta carrera es que cultiven la razón, la disciplina que exige conocer con efectividad lo que pasa”.

Actualmente, acaba de publicarse su nuevo libro, Repúblicas y monarquías. La encrucijada de la Independencia (Edhasa), donde aborda  procesos y cruces de la Independencia entre 1816 y 1820. Allí, una vez más, despliega su erudición de naturaleza histórica, como ya ha realizado en otras ediciones como El orden conservador (1974); La tradición republicana (1984); La libertad política y su historia (1991), entre otros. Y, a propósito de su producción en la escena cultural argentina, asegura: “Mi proyecto es seguir estudiando y escribiendo hasta el último día”.

Texto: Gabriel Tripodi