Música tradicional rusa y tangos, de la mano de Bis-Quit

04 de julio de 2015

Forma parte de las actividades conjuntas que llevan adelante Argentina y Rusia. Se repetirá el domingo 5, en Mar del Plata

El sexteto ruso Bis-Quit brindó el viernes 3 de julio en La Cúpula del Centro Cultural Kirchner un espectáculo que fusionó música tradicional y popular rusa con canto lírico, improvisación contemporánea, tango y jazz.

El concierto forma parte de una serie de actividades culturales gratuitas que llevan adelante los ministerios de Cultura de la Argentina y de Rusa, en el marco de los festejos por el 130.° aniversario del Establecimiento de las Relaciones Diplomáticas entre ambas naciones, y se repetirá en Mar del Plata el domingo 5 de julio a las 19 en el Teatro Roxy Radio City, ubicado en San Luis 1742.

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La agrupación, nacida en San Petersburgo en 2002, está integrada por jóvenes músicos rusos: Aleksandr Soshnikov, en acordeón; Pavel Drap, en percusión; Oleksii Strelko, en saxo; Olga Evstafeva, en domra; Andrei Antipov, en bass balalaika, y Rustem Gafarov, en balalaika piccolo.

“En estos 13 años, hemos recorrido más de 60 países con nuestra música, llevando los elementos identitarios de la cultura rusa y sus instrumentos tradicionales”, contó Antipov, director musical del sexteto, que forma parte de una nueva camada de músicos populares que han sabido crear su propio estilo dentro de la música instrumental, fusionando géneros e instrumentos típicos de la región.

Del concierto, además, participaron la soprano Olga Pudova y el tenor Aleksandr Trofimov, del Teatro Mariinsky, quienes interpretaron junto con Bis-Quit los romances rusos “Los ojos negros”, de Florian Hermann y Evgeny Grebenka, “Troyka”, y “El ruiseñor”, de Alexander Alyabyev y Anton Delvig, así como las canciones tradicionales rusas “A lo largo de Piterskaya”, “Travushka-Muravushka”, “Cochero, no arrees al caballo” y “Valenki”, “todo con un enfoque moderno”, según explicó Antipov.

También hubo lugar para la música clásica, con reconocidas obras rusas, como “El vuelo del abejorro”, de Nikolái Rimsky- Kórsakov, y un bloque de música instrumental, que recorrió piezas originales del grupo y canciones populares de su país.

El cierre del espectáculo fue un homenaje a la música argentina, con el vals popular “Que nadie sepa mi sufrir”; una versión de “Por una cabeza”, tango de Alfredo Le Pera y Carlos Gardel, interpretada por Trofimov, y “Libertango”, de Ástor Piazzolla.

“Decidimos tocar con nuestros instrumentos tradicionales algunas obras del cancionero popular argentino, porque creemos que ese intercambio nos acerca. La cultura siempre es un puente que une a los países”, sostuvo Antipov.

“En Rusia se escucha mucho Piazzolla, somos fanáticos de la cultura argentina y del tango”, agregó la soprano Pudova. “Es muy importante para nosotros haber cruzado el mundo para llegar aquí esta noche”, concluyó.