Mística y ensambles, en el cierre del “Huella argentina” chaqueño

30 de agosto de 2015

Durante el último día, el sábado 29 de agosto, se mostró al público y a los colegas el trabajo realizado durante el encuentro

Dicen que los finales no siempre son los deseados. Del 26 al 29 de agosto, en estos días de encuentros inesperados, música e intercambio, nadie de los que participaron de “Huella argentina” en el Chaco soñaba con llegar al encumbrado final de este camino. Fueron cuatro jornadas donde todo ocurrió y donde la palabra “gracias” fue protagonista. “Gracias por esto” fue acaso una de las frases recurrentes entre los músicos convocados a vivir esta experiencia por el Plan Nacional Igualdad Cultural, una iniciativa conjunta de los ministerios nacionales de Cultura y Planificación Federal.

El sábado 29 fue el día del cierre y el momento de mostrar, ante el público y los colegas, los ensambles musicales que se formaron en estos días de charlas y talleres. Arrancó la pianista Lilian Saba, quien reunió a un grupo de artistas para tocar canciones clásicas, de autores populares, como Kelo Palacios (hijo de la inolvidable Margarita). “Coplas para la luna”, de la dupla Valladares-Moreno, también sonó al inicio de una noche que esperaba por Liliana Herrero para coronar el ciclo con honores.

“Venimos a mostrar el trabajo de los chicos; en estos días trabajamos y armamos este hermoso repertorio”, dijo Saba en la presentación.

Más tarde, pasaron al frente Patricio Hermosilla, Edgardo Cardozo, Matías Arriazu y Germán Kalber: también superaron la prueba, y el ensamble sonó a la perfección. Se sumó Lucas Monzón, y la música siguió fluyendo, a tal punto que Coqui Ortiz –quien ofició de presentador junto con Herrero– recordó “aquellos campamentos que se hacían hace tiempo en la Isla del Cerrito, que dejaron su huella en muchos músicos, varios de los cuales están hoy aquí”.

Herrero intervino para destacar a uno de los músicos en escena, Arriazu. “Es increíble, tiene una ductilidad enorme”, comentó.

El desfile de nombres siguió con los hermanos Nazareno y Facundo Duarte, una de las sorpresas de este “Huella” chaqueño. “Son el orgullo de estos días”, definió Ortiz, y no hubo mejor carta de presentación. “Río de los pájaros”, de Aníbal Sampayo, volvió a sonar, pero esta vez en una versión instrumental de los hermanos chaqueños.

El pianista formoseño Emanuel Álvarez interpretó una creación propia, “De allá lejos”, junto con Monzón. Luego, Verónica Varela y Sergio Díaz trajeron a esta edición de “Huella argentina” la palabra y el mensaje de Aledo Luis Meloni, a través de su obra “Cosechero”.

Para cerrar esta primera parte, Varela y Kalber dieron rienda suelta a las emociones con una versión muy lograda de “Te´i de olvidar”, de Andrés Chazarreta.

Nahuel Pennisi volvió a marcar la diferencia con su enorme voz y su particular manera de tocar la guitarra. Cantó “Romance de la luna tucumana” con otra voz fundamental en estos encuentros, la de Luna Monti, e instalaron un clima de silencio y conmoción.

Para el cierre, Herrero –la artista necesaria, la entrerriana que encuentra en el Chaco un segundo hogar– tomó la posta y logró su cometido: cantar junto con sus amigos y colegas, y permitir que “Huella argentina” alcance su cima musical.

“Cantemos a ese hombre centenario, cantemos a Meloni”, anunció antes de interpretar “Arbolito del querer”, con letra del coplero y escritor, y música de Ortiz. “Ellos son de acá, son de ustedes y son míos también”, expresó.

La noche seguía creciendo y las emociones se iban mezclando, entre la tristeza por el inminente final, el cansancio lógico de estos días de actividades y la alegría de haber sido testigos de un encuentro irrepetible.

Para apuntalar estos sentimientos, Herrero invitó a Paloma Ortiz a cantar “Palabras para Julia”, del español Paco Ibáñez. “Ella, con su voz cristalina de los años jóvenes, y yo, con la voz de la vejez a cuestas”, introdujo. El resultado fue el esperado: un correr de lágrimas y una celebración a la música en su mayor expresión, que sin duda dejó estos días en el Chaco una huella imborrable.

A la hora del balance final, Herrero sentenció: “‘Huella argentina’ es un encuentro increíble, una extraordinaria comunidad musical que nos permite pensarnos a nosotros mismos. Siento una alegría enorme cuando estas cosas suceden; me parece que es una promesa magnífica para nosotros mismos, para la música, para la memoria musical y poética de este país, y para la patria”.