Marcia Schvartz dialogó sobre arte con los vecinos de la Villa 21-24

29 de mayo de 2015

La cita fue en la Casa Central de la Cultura Popular, donde puede recorrerse su muestra “Marciamundi” hasta el 28 de junio

La artista plástica Marcia Schvartz ofreció el jueves 28 de junio una charla para los chicos, jóvenes y adultos que asisten a los talleres que se dictan en la Casa Central de la Cultura Popular, ubicada en la Villa 21-24 de Barracas, donde se exhibe su muestra “Marciamundi”, con entrada libre y gratuita, hasta el 28 de junio. 

Los estudiantes y los vecinos del barrio fueron acercándose de a poco al auditorio del espacio, que desde el 15 de mayo presenta el trabajo más reciente de Schvartz, compuesto por retratos en diversas técnicas, collages y una serie de acuarelas de pequeño formato. 

La artista recorrió su trayectoria acompañando la exposición con imágenes de sus obras, que iban proyectándose en la pantalla del auditorio. “Esto es una especie de retrospectiva, pero digital”, bromeó con el público. 

Junto con la coordinadora de la sala de exposiciones del espacio y también curadora de “Marciamundi”, Guadalupe Fernández, Schvartz se detuvo a analizar sus primeros trabajos, realizados durante su exilio en Barcelona entre fines de los años 70 y comienzos de los 80. “Ya en esa época trabajaba mucho con collages –recordó–. Y hoy lo sigo haciendo, es algo que nunca abandoné”. 

Luego decidió hacer retratos en pastel sobre papel y con modelo, porque se dio cuenta de que le faltaba experiencia “para dibujar la figura humana”. Así surgieron varios retratos que empezó a exhibir tras su regreso a Buenos Aires, en 1982. 

Por entonces, los personajes de los cuadros de Schvartz eran personalidades del arte y del underground porteño, como Batato Barea, Fernando Noy y Klaudia con K, pero también simples vecinos del barrio del Abasto, camioneros, colectiveros, carniceros. “El pintor es como un mirón”, apuntó. 

Ya en los años 90, comenzó su etapa “guaranítica”, en la que proliferaron las imágenes oníricas relacionadas con la naturaleza, el río y los pobladores del norte argentino, en busca de una identidad americana. “A la gente que me seguía en los 80 le dejó de gustar lo que yo hacía. Pero a mí no me importó. Estuve diez años pintando esto”, comentó la artista. 

Durante la exposición, también recordó su instalación de serigrafía “El río es nuestra sangre. Nuestro río es de sangre”, realizada junto con el grabador Fernando Bedoya en 1999, sobre los desaparecidos durante la última dictadura cívico militar. Hoy algunas de esas piezas forman parte de la colección del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti. 

Y se refirió, además, a la serie “Fondo”, que “no son pinturas, sino relieves” –precisó–, hechos con harina, resina poliéster, caracoles y otros elementos encontrados. “Aquí tomé el tema de la playa como un límite entre dos mundos: el mundo del mar y el mundo de la tierra. En el medio están todos los restos que trae el mar y todos los restos que tiramos nosotros”, explicó Schvartz. 

Cerca del final, la artista respondió preguntas del público, comentó detalles sobre su proceso de trabajo y repartió consejos para los más jóvenes que se inician en el arte: “Lo mejor es rodearse de amigos en la Escuela de Bellas Artes, o donde sea, pero que tengan la misma edad y los mismos intereses que uno, porque eso es muy estimulante”, sugirió. 

La muestra “Marciamundi” puede recorrerse en Av. Iriarte 3500, en la Ciudad de Buenos Aires, de martes a sábados de 10 a 21 y los domingos de 15 a 21, con entrada libre y gratuita, como todas las propuestas de la Casa Central de la Cultura Popular.