Lo que nadie supo de lo que todos vieron

23 de mayo de 2016 Cine

Conocé los datos más curiosos de algunas de las películas más premiadas del cine nacional.

La tregua, de Sergio Renán (1974)

Fue la primera película argentina y también la primera sudamericana nominada al premio Oscar. Compitió con Gritos y susurros, de Ingmar Berman, La noche americana, de François Truffaut y Amarcord, de Federico Fellini que fue, finalmente, la ganadora.

Está inspirada en la novela homónima del escritor uruguayo, Mario Benedetti. Previo al rodaje, Sergio Renán había grabado una versión para TV de esa misma novela.

En 2015, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Argentina produjo una versión digitalizada de La tregua, con sonido e imagen restaurados.

En una de las escenas más recordadas del film, los protagonistas, Martín Santomé (Héctor Alterio) y Laura Avellaneda (Ana María Picchio) llegan empapados al departamento en el que transcurren sus encuentros. Entonces, él prepara un té mientras ella, casi desnuda, se abriga con una toalla. Martín la observa, ajeno al sonido del agua cayendo en la taza y reflexiona: “Así, exactamente así, es la felicidad”.

 

La historia oficial, de Luis Puenzo (1985)

Fue la primera película argentina que abordó, desde la ficción, el plan sistemático de apropiación de niños perpetrado por la última dictadura militar. Por razones presupuestarias, se filmó en la casa de Acassuso en la que Puenzo vivía con su mujer y sus tres hijos. Por lo que los continuistas se vieron obligados a extremar los cuidados para no romper el raccord. Puenzo escribió el guion junto a Aída Bortnik.

La historia oficial se estrenó en 1985 y, un año más tarde, obtuvo el Oscar y el Globo de Oro a la Mejor Película en lengua no inglesa, y el premio del Jurado Ecuménico del Festival de Cannes en el que, Norma Aleandro, además, fue elegida Mejor Actriz. También resultó elegida la Mejor Película Extranjera por Los Angeles Film Critics Association Awards y el Kansas City Film Critics Circle Awards, entre otros. En el ámbito nacional, se alzó con nueve premios Cóndor (Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actriz, Mejor Actor de reparto, Mejor Actriz de reparto, Mejor Revelación femenina, Mejor Guion original, Mejor Fotografía, Mejor Montaje).

Durante la dictadura, Luis Puenzo decidió dejar de filmar. Sin embargo, la guerra de Malvinas lo impulsó a volver a empuñar la cámara: “Cuando los chicos volvieron de la guerra y empezaron a saberse las atrocidades que se habían hecho con ellos, dije: Hay que filmar. Quería contar lo que había pasado desde el punto de vista del que no se había exiliado y me cautivó el tema de los chicos desaparecidos: sentía que era una síntesis muy precisa. Empecé a escribir desde el punto de vista de la abuela que lo buscaba, pero la historia no crecía, hasta que vi que tenía que escribir desde la madre apropiadora. Y ahí la película explotó”. (Clarín, marzo de 2016).

 

Esperando la carroza, de Alejandro Doria (1985)

Caso raro de película de culto y clásico nacional, al mismo tiempo. Habría que situarla dentro del grotesco costumbrista. Está inspirada en la pieza teatral homónima de Jacobo Langsner con quien Doria escribió la versión cinematográfica.

Antes de eso, se realizó una adaptación televisiva que Canal 9 estrenó en la década del 70, dentro del ciclo Alta comedia.

En la TV, Hedy Crilla interpretó el personaje de Mamá Cora. Para el film, Doria había imaginado a Niní Marshall; pero, finalmente, lo tomó Antonio Gasalla quien lo incluyó en su galería de esperpentos. Pedro Saborido (autor, productor y director de, entre otros, Peter Capusotto y sus videos) fue uno de los responsables del sonido de Esperando la carroza.

La casa en la que transcurre la historia, está situada en el barrio porteño de Vélez Sarsfield y fue declarada Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires. Algunas expresiones utilizadas por los personajes, se consagraron como latiguillos populares: “Yo hago puchero, ella hace puchero. Yo hago ravioles, ella hace ravioles. ¡Qué país!”, “Tres empanadas, una pobreza digna” y “Ahí lo tenés al pelotudo”.

 

El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella (2009)

Inspirada en la novela La pregunta de sus ojos, de Eduardo Sacheri, coguionista del film junto con Campanella. El año de su estreno, superó los 2.320.000 espectadores convirtiéndose en la película argentina más taquillera de las últimas tres décadas. Años después, Relatos salvajes superó ese récord.

Para la caracterización de Pablo Sandóval (Guillermo Francella), Juan José Campanella aplicó el look (el corte de pelo, los anteojos de color verdoso, vidrio de botella, y el marco grueso típico de la época) del exgobernador de Córdoba por la UCR, Eduardo Angeloz. “Cuando le pusimos a Guillermo los anteojos y el pelo de Angeloz, lo ví a Sandoval. Recién ahí, lo llamé y le dije que tenía una propuesta para hacerle. Nos encontramos a tomar un café y le mostré la foto. Guillermo se quedó. ‘¿De dónde sacaste esto? ¡Este es mi viejo!..’ ¡Fue increíble! No se había reconocido”, compartió el director.

Muchas escenas de la película fueron filmadas en el Palacio de Tribunales de la Ciudad de Buenos Aires y en los bares aledaños. Para ello, el equipo de producción tuvo que montar los sets durante horas de la noche y la madrugada, antes del horario de atención pública.

Por segunda vez, en una película de Campanella, Soledad Villamil y Ricardo Darín encarnaron a la pareja protagónica. La anterior había sido en El mismo amor, la misma lluvia (1999).

 

Metegol, de Juan José Campanella (2013)

“Me encantan los videojuegos… ¡Soy un nerd total! Me la paso frente a la computadora. La prendo antes de ir al baño y es lo primero que hago a la mañana…”, declaró Juan José Campanella cuando estrenó Metegol.

La película —que demandó cinco años de producción— fue animada en 3D y está basada en el cuento “Memorias de un wing derecho”, del Negro Fontanarrosa. Los responsables de la adaptación fueron Eduardo Saccheri (autor también del guión de El secreto de sus ojos, a partir de una novela de su autoría), Axel Kuschevatzky y Gastón Gorali (ambos productores), y el propio Campanella.

Al final del episodio “One day, one room” (en la tercera temporada de Dr. House), House y Wilson juegan un partido de metegol. Ese capítulo lo dirigió Juan José Campanella en 2007, cuando Metegol, la película, era apenas un proyecto. “Durante los siete días de preproducción, revisé todos los decorados a ver qué podía agregar. Pensaba en un contrapunto, en que sería bueno que Wilson y House hicieran algo divertido, ya que el diálogo que tenían no lo era. Cuando encontré el metegol, se lo propuse a Hugh Laurie y le gustó mucho la idea. De hecho, jugaba bastante bien”, recuerda el director.

 

Relatos salvajes, de Damián Szifron (2014)

Fue la película más taquillera de la historia del cine argentino: alcanzó 4 millones de espectadores solo en Argentina. La estructura del film (seis episodios independientes entre sí) está basada en la serie televisiva Cuentos asombrosos, creada y producida por Steven Spielberg.

Cuando Szifron le envió el guion a Ricardo Darín, este le dijo que se “veía” en dos historias. Tras leer el guion dos o tres veces, Darín concluyó que su “corazón está más cerca del personaje de Bombita”.

El sitio del puente donde transcurre el episodio “El más fuerte”, protagonizado por Leonardo Sbaraglia, es el kilómetro 60 de la ruta que une Cafayate y Salta, tal como lo menciona el personaje. Este puente cruza el río Las Conchas, en la zona de la Quebrada de las Conchas, provincia de Salta. No obstante, los tramos de carretera en los que se desplazan los vehículos pertenecen a la ruta 9 en la Quebrada de Humahuaca, provincia de Jujuy. También se muestran otros pueblos como Purmamarca y Angosto del Perchel.

“El más fuerte” generó controversia cuando la frase “Sos un negro resentido” (que pronuncia uno de los personajes) fue traducida al inglés como “You're a motherfucking wetback!”, en la que se suma al insulto el mote despectivo con que se atribuye a los inmigrantes ilegales (“webtack”, “espalda mojada”) que ingresan a EUA a través del Río Grande.