León Gieco y la Banda Sinfónica de Ciegos debutaron en el CCK

25 de septiembre de 2015

El 24 de septiembre ofrecieron su primer concierto, con obras clásicas y canciones del artista santafesino.

El cantautor León Gieco ofreció su primer concierto el 24 de septiembre en el Centro Cultural Kirchner, donde, acompañado por la también debutante Banda Sinfónica Nacional de Ciegos “Pascual Grisolía”, dirigida por José Luis Cladera, sonaron obras clásicas y reconocidas canciones del artista santafesino.

“Tenía muchas ganas de hacer una primera presentación en La Ballena Azul, pero no encontraba el formato, hasta que me llegó esta propuesta del CCK, que me pareció maravillosa. No podía ser más oportuna, ya que lo considero una continuidad de Mundo Alas y mi búsqueda de la antidiscriminación en el arte”, comentó Gieco emocionado.

En el inicio del espectáculo, la Banda Sinfónica interpretó dos piezas de gran impacto expresivo y sonoro: primero, “Segunda Suite op. 28”, de Gustav Holst, y luego “Divertimento para banda”, de Vincent Persichetti.

La noche siguió con “Habanera”, de Gerardo Di Giusto, donde se lució el pianista Gustavo Álvarez. El tema siguiente, “Canción del jangadero”, de Jaime Dávalos y Eduardo Falú, dio pie a la primera aparición sobre tablas de Gieco, quien interpretó la parte vocal junto con Cristian Alderete, trombonista en la Banda.

“Cuando hice mi primer acorde con la guitarra sobre el escenario, sentí que algo histórico estaba pasando en esta sala extraordinaria, dentro de un edificio que lleva un nombre tan significativo”, evocó el cantautor.

En la segunda parte del concierto, Gieco y la agrupación interpretaron distintas páginas compuestas por el cantautor, como “Cinco siglos igual”, con arreglos de Jorge Pascuale; “Canción para Carito”, arreglada por Pablo Martínez y con la participación de Jorge Sosa en acordeón ; y luego “La memoria”, solo con el aporte de los músicos de la Banda Gustavo Álvarez y Héctor Gómez.

Sobrevino luego un insert acústico en el que Gieco homenajeó a grandes referentes del folklore, acompañado por un excelente trío de guitarras. Se escucharon entonces “Cuando llegue el alba”, de Jorge Cafrune, y “Zamba para no morir”, de Hamlet Lima Quintana, Noberto Ambros y Alfredo Rosales, entre otros canciones.

“El ángel de la bicicleta” y “El país de la libertad” garantizaron un final a toda orquesta, que se completó con “Suite argentina”, a cargo de La Banda Sinfónica Nacional de Ciegos, y todos en escena ofrecieron una gran versión de “Solo le pido a Dios”, sucedida por la ovación del público que colmaba el auditorio.
“Nunca busco estas cosas, me aparecen y las disfruto como regalos de la vida, como cuando alguien me incluyó en Amnesty International y aparecí cantando junto con Peter Gabriel y Bruce Sprigststeen, o cuando Bono me invitó a cantar en La Plata con U2, o cuando la Negra Sosa me invitaba a compartir su escenario. Esto para mí tuvo esa envergadura”, ponderó Gieco lo sucedido.

Por su parte, el titular de la Banda contó: “Este proyecto fue una invitación del Ministerio para que la Banda Sinfónica Nacional de Ciegos tuviera una primera participación en esta gran sala, y nos consultaron si nos parecía posible reunir nuestra performance con la de un artista popular como León Gieco. De esta forma, logramos convocar nuevos públicos, que generalmente no se acercan a apreciar conciertos sinfónicos”.

Respecto de las piezas interpretadas, Cladera precisó: “Las obras que ejecutamos como orquesta, que fueron muy bien recibidas por los asistentes, pertenecen al repertorio de Holst y de Persichetti, pioneros del catálogo moderno. Y las canciones de León contaron con arreglos orquestales de Pascuale y Martínez, que trataron de respetar su espíritu, con el agregado del sonido orquestal”.

El director de la Banda Sinfónica Nacional de Ciegos se refirió a las discapacidades visuales de los integrantes de la agrupación y aclaró: “La mayoría son absolutamente ciegos, otros tienen una visión muy reducida y algunos tienen ceguera de un ojo. La orquesta se completa con unos diez integrantes contratados sin discapacidad visual, que son imprescindibles para completar la ejecución de ciertos instrumentos”.

“Estamos incentivando la difusión de nuestra actividad para que la población ciega se acerque y tenga ayuda en el estudio de la música sinfónica”, completó Cladera.

“He visto gente llorando de la emoción ante la música que estábamos compartiendo, porque todo esto tuvo ese componente extra que es la discapacidad, y eso es invalorable”, aportó Gieco.

El concierto de anoche en La Ballena Azul pudo seguirse en vivo a través del sitio oficial del CCK. A través de diez cámaras de alta definición y un óptimo sonido, se aseguró la excelencia de la transmisión.