Las tensiones de la labor periodística, en perspectiva

06 de julio de 2012

Distintos periodistas culturales dialogaron en el Pre MICA Centro sobre las dificultades de su trabajo.

Organizado por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación, en la primera jornada del Pre MICA (Mercado de Industrias Culturales Argentinas) de la región Centro —que se desarrolla hasta el 7 de julio en Córdoba— se realizó la mesa "Tensiones de la cobertura de noticias culturales", con la participación de Ingrid Beck, periodista, escritora, y codirectora de la revista Barcelona; Karina Micheletto, periodista del diario Página 12 y especialista en música popular; Ivana Romero, redactora especial del diario Tiempo Argentino, docente y escritora; y Franco Rizzi, sociólogo y periodista de la revista cordobesa Deodoro. Alejandro Obeid, jefe de prensa de Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación, ofició de moderador. Durante la charla, los periodistas culturales reflexionaron sobre las dificultades de su labor profesional.

"¿Qué define la pertenencia de una noticia a la sección cultura de una publicación?", fue el tópico que abrió el debate. En primer lugar, Micheletto señaló que resulta difícil establecer qué noticia pertenece al área de Cultura o a la de espectáculos de un diario porque "los fenómenos que suceden en la órbita del espectáculo, también son fenómenos culturales!. Al tiempo, destacó que muchas de las tensiones que atraviesan el campo del periodismo cultural tienen que ver con la pauperización de la labor periodística: "los diarios se hacen con cada vez menos gente y el volumen de trabajo es el mismo, mientras que los editores y redactores son cada vez menos", explicó.

En la misma línea, Ingrid Beck señaló que "la profesión del periodista está muy pauperizada, hay una enorme precarización del oficio". Respecto de la cobertura de eventos en su revista, apuntó: "En Barcelona hacemos lo que nos canta. No hablamos de la farándula, salvo que nos sirva para hablar de otros temas. En algún momento matamos a algún arquitecto, hicimos necrológicas. Eso nos sirvió para plantear por ejemplo,´¿alguien conoce a César Pelli?´"

Por su parte, Romero, utilizó una metáfora para explicar la dificultad para establecer una división entre las secciones de cultura y espectáculos: "la persona no se define por tener cabeza, tronco extremidades, pero por algún lado ha que cortar".

La segunda parte de la charla giró en torno a dos cuestiones fundamentales de la labor periodística: la disyuntiva entre comunicar "lo popular" y lo masivo o las novedades provenientes de circuitos alternativos; y la construcción de la agenda mediática. Respecto de la primera cuestión, Micheletto señaló que "la tensión entre la cobertura de lo masivo y lo independiente está siempre. Cada vez que surge un fenómeno masivo, como Ricardo Arjona, por ejemplo, se genera la tensión entre si debe cubrirse o no y desde qué perspectiva". "Negar la existencia de un fenómeno monstruoso como ese no me parece muy inteligente", dijo Romero al referirse a la cuestión expuesta por la periodista de Página 12. "Una de las especificidades del periodismo cultural es que no solo se trata de lo que se dice, sino de quién lo dice. Se pide al periodista que informe, pero también se le demanda cierta belleza en la escritura", agregó.

A su turno, Franco Rizzi se refirió a las temáticas abordadas en la revista cultural en la que trabaja y a la influencia de los grandes medios en la construcción de las agendas mediáticas. "La relación política de nuestra revista con los grandes medios es mala. Nosotros tenemos nuestra propia agenda. Aunque a ellos los lean muchos y a nosotros unos pocos nos interesa dar batalla editorial, generar un debate sobre la mirada de los grandes medios sobre lo local". "Hay que dar batalla a los grandes medios. Hoy se están sacando a luz las operaciones de los grandes medios, sobre todo en cuanto a los vínculos políticos. Pero en cultura espectáculos esa batalla todavía no está dada", aseveró Romero. Al tiempo que señaló: "Desconfío de las señoras, de las periodistas de tailleur o traje. El periodismo es otra cosa, debe seguir siendo incómodo, contracultural".