Las industrias culturales y la agenda digital

27 de marzo de 2015

En el marco del MICA Produce Buenos Aires, se realizó el Foro de Cultura Digital.

A 24 kilómetros al sur de la Ciudad de Buenos Aires y a 26 kilómetros al norte de La Plata se encuentra la localidad de Berazategui. De casas bajas y calles tranquilas, desde hace 25 años, la administración municipal apuesta fuerte por el desarrollo cultural. Así, en los barrios, la vinculación comunitaria se canaliza a través de diez centros culturales distribuidos en distintos puntos del distrito.

En pos de fortalecer las industrias culturales locales, para ampliar y descentralizar la capital, se desarrolla en “El Patio”, con entrada gratuita y hasta el sábado 28 de marzo, el Mercado de Industrias Culturales Argentinas (MICA) Produce Buenos Aires, un encuentro de productores culturales de la provincia y la ciudad de Buenos Aires, que organiza el Ministerio de Cultura de la Nación, a través de la Dirección Nacional de Industrias Culturales.

Una de las principales propuestas del encuentro fue el Foro de Cultura Digital, donde el viernes 27 de marzo disertaron la directora nacional de Industrias Culturales, Natalia Calcagno; la diputada nacional Liliana Mazure, del Frente para la Victoria; Julio Ludueña, miembro de Directores Argentinos Cinematográficos; Enrique Chaparro, de la Fundación Vía Libre; y Julián Andrade, coordinador del Centro de Producción Digital de la Dirección Provincial de Industrias Culturales e Innovación Creativa.

Uno de los ejes de reflexión fue la posibilidad de concebir una agenda nacional para la Cultura Digital que tome en cuenta el efecto del mundo digital en las industrias culturales. En esta línea, se avanzó hacia la elaboración de un temario que contemple cuestiones como la concentración económica que produce la penetración digital, la extranjerización, los derechos de autor y de propiedad intelectual, los beneficios económicos tanto de los servidores de internet, como de los artistas, productores y creadores de los bienes culturales.

Pasar de lo analógico a lo digital implica no solo pasar del papel a la pantalla, sino dar cuenta de un cambio cualitativo. “Estamos investigando con quienes hacen la cultura. Queremos ver dónde está la dificultad, dónde la ventaja y dónde tiene que intervenir el Estado; porque la penetración digital transformó toda la cadena de valor. No solo el acceso, sino también la producción”, manifestó Calcagno a propósito del Foro.

El programa Cultura Digital se creó en 2015, pero el interés por el tema partió años antes desde el Sistema de Información Cultural de la Argentina (SInCA), cuando todavía era coordinado por Calcagno. “Veíamos que cada vez resultaba más difícil hablar de las industrias culturales sin hablar de lo digital”, explicó Fernando Bercovich, coordinador del programa.

En 2013 se realizó el primer Foro de Cultura Digital en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Como cuenta Bercovich, “allí surgieron más preguntas que respuestas, y esto nos dio energía para seguir trabajando”. Este debate continuará próximamente en el MICA Produce Patagonia, luego en la región Centro y, por último, se realizará un Foro nacional en septiembre.

Si bien los usuarios tienen cada vez más acceso a la cultura, garantizando un derecho universal, es importante buscar el modo en que los artistas y los productores culturales puedan vivir de lo que hacen. En este sentido, es central definir quién gana con este nuevo modelo de negocio.

¿Quién tiene que pagarle al músico por la canción que escuchó un usuario en la web? ¿El cliente abonado o el servidor de internet? “Es más lo que factura el servidor de internet que lo que perciben juntos los sectores de libros, cine y música”, aseveró la directora nacional y agregó que los servidores tienen ganancias porque “están ofreciendo contenidos culturales y, por lo tanto, tendrían que resarcir de alguna manera a los autores".

El debate continúa porque los consumidores cada vez gastan más: se siguen vendido discos, se sacan más entradas de cine, se compran más libros, y se paga por internet. Cada vez se consume más cultura en diferentes formatos.