La Orquesta Escuela Juvenil de San Telmo, en el ciclo Cultura y Escuela Pública

15 de junio de 2015

El elenco realizó un concierto de folklore, tango, música clásica, jazz y rock, en el colegio "Guillermo Rawson".

Chicos y jóvenes de entre 7 y 18 años, integrantes de la Orquesta Escuela Juvenil de San Telmo (OESAT), ofrecieron el lunes 15 de junio un concierto en el colegio primario “Guillermo Rawson”, como parte del ciclo Cultura y Escuela Pública, organizado por el programa Cultura en los Sindicatos, que impulsa el Ministerio de Cultura de la Nación, y la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE).

Pese a la fría mañana, en el patio de la escuela la temperatura era cálida. Los estudiantes, sentados, aguardaban impacientes mientras, sobre el escenario, los músicos, tan chicos como ellos, se preparaban para comenzar.

Con los primeros acordes, empezaron a dibujarse las sonrisas de los alumnos, que escuchaban atentos los sonidos de los violines, cellos, violas, clarinetes, flautas y bombos.

El repertorio, salpicado de géneros y estilos, incluyó folklore, tango, música clásica, jazz, rock y hasta la canción de la película "Piratas del Caribe". "Variando los géneros, los chicos incorporan diferentes recursos técnicos, lo que es bueno para su formación", explicó luego del concierto Clara Ackermann, la directora de la orquesta, cuyos miembros –entre clases individuales, teoría musical y ensayos generales– hacen música tres veces por semana.

Entre pieza y pieza, Ackermann mostraba a la audiencia los diferentes instrumentos y la variedad de sonidos y técnicas de ejecución de cada uno. Debajo del escenario, los chicos respondían con entusiasmo a las intervenciones de la directora.

El coordinador de los Programas de Orquestas y Ensambles Infantiles y Juveniles del Ministerio de Cultura, Eduardo Tacconi, detalló el doble valor didáctico del concierto: "Para los integrantes de las orquestas infantiles y juveniles es muy bueno poder tocar, subir al escenario e interpretar las obras que tanto ensayan. Pero, además, la experiencia es enriquecedora para los chicos de la escuela, que ven a sus pares aprendiendo y tocando música".

Antes de concluir la actividad, Ackermann invitó a los estudiantes a suplantarla en el rol de conductora. En la primera ocasión, solo una mano tímida se levantó para ofrecerse. Minutos después, casi la totalidad del público pedía a los gritos subir al escenario.

Al culminar el programa, los "plateístas" vivaron a la orquesta al grito de "¡otra, otra!". Sonó nada menos que "Libertango", de Astor Piazzolla, y el patio de la escuela se llenó de música por última vez. Los intérpretes saludaron con reverencias y el público aplaudió de pie. La escuela, que retomó la actividad habitual, había vivido una mañana especial.