La construcción de identidades populares, en debate

08 de octubre de 2015

En el último panel del encuentro “El pueblo y la política”, expusieron Íñigo Errejón, Ernesto Villanueva y Emilce Cuda

La construcción de identidades populares fue el tema de debate en la última mesa del encuentro “El pueblo y la política”, organizado por el Ministerio de Cultura de la Nación en el Centro Cultural Kirchner para homenajear al pensador argentino Ernesto Laclau.

El panel estuvo integrado por el politólogo español y secretario político de Podemos, Íñigo Errejón Galván; el rector de la Universidad Nacional Arturo Jauretche, Ernesto Villanueva, y la teóloga Emilce Cuda.

El diálogo se abrió con una frase contundente de la moderadora, la psicoanalista Gloria Perelló: "Laclau fue el filósofo más grande que dio nuestro país y, a la vez, fue un intelectual comprometido", definió antes de cederle la palabra a Villanueva.

El rector de la Universidad Nacional Arturo Jauretche, quien contó que fue alumno de Laclau durante su formación, retomó la teoría laclausiana y planteó: "Las identidades no provienen de una esencia previa que se va revelando, sino que se constituyen en el espacio político: en las acciones, en las luchas, en los conflictos y en las significaciones sociales cambiantes".

Por eso, en vez de hablar de identidades populares, se refirió a identidades políticas populares, a las que caracterizó como "modos de relación cambiantes". En esta línea, postuló que, en la configuración de esas identidades, confluyen tres componentes: la memoria, los medios de comunicación hegemónicos, y las expectivas, proyectos y modos de pensar el futuro.

"Las identidades políticas culturales dependen de estos elementos, se configuran en los espacios de fisura de dichos elementos. De esas fisuras surgen las formas de pensar el presente", concluyó Villanueva.

A su turno, Cuda, quien fue colaboradora de Laclau, valoró los años trabajados junto al filósofo: “Algo de lo que aprendí con Ernesto y que sus discípulos seguimos sosteniendo es que se aprende con el otro. Nunca nos dijo que nosotros íbamos a formarnos con él”.

En ese sentido, y abordando ya el tema del panel, la teóloga sostuvo: “La identidad es una relación de mutuo, es un canto entre uno y otro; es un reconocimiento del otro solo por ser el otro. De esa relación se crea una identidad”.

Cuda también se explayó sobre el trabajo que Laclau realizó sobre el concepto de populismo: “Explicar el populismo es explicar el modo de constitución de la identidad; cómo un pueblo lucha por su reconocimiento y trata de afirmarse en su identidad en aquello que justamente la sociedad niega”, aseguró.

En su opinión, “se malinterpreta a Laclau cuando se lo presenta en los medios de comunicación como el cerebro que estaba pensando en dividir, fragmentar, hacer populismo, cuando, en realidad, trataba de entender cómo es el populismo”.

Finalmente, Errejón centró su discurso en los análisis que Laclau realizó en torno al concepto de hegemonía y en cómo desde esa perspectiva se puede explicar lo que sucede en el viejo continente.

“Una parte de la crisis civilizatoria en la que están inmersas las sociedades europeas tiene que ver con los tres elementos que para mí componen la hegemonía”, introdujo el político español.

Según su lectura, esos tres componentes son “la primacía intelectual y moral que postula, la fortaleza de ir cambiando en los aspectos menos relevantes cuando hace falta ceder y la capacidad de construir un terreno de juego tal que aquel que desafía esa hegemonía tiene que hacerlo según sus propias normas.

A su vez, el secretario político de Podemos confesó que, desde su partido, entienden muy útil comprender este enfoque, así como “poder dimensionar lo que ocurrió en la década de transformaciones y gobiernos nacionales y populares en América Latina, porque a través de estas experiencias pudieron pensar el atasco y colapso en el que estaban las sociedades europeas”.

El encuentro “El pueblo y la política” finalizó con un diálogo abierto protagonizado por el secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, Ricardo Forster, promotor de las jornadas, y el filósofo italiano Giacomo Marramao.