La comunicación y el consumo cultural en la era digital

15 de octubre de 2015

Debatieron Casciari, Fernández, Capilé y Zuazo durante la primera jornada del Foro de Cultura Digital

Los comunicadores Hernán Casciari, José Luis Fernández y Pablo Capilé, y la licenciada en Ciencias Políticas Natalia Zuazo debatieron alrededor del tópico “El medio es el mensaje. Mutaciones de la cultura en la era digital”, durante la primera jornada del Foro de Cultura Digital que organiza el Ministerio de Cultura de la Nación el 14 y 15 de octubre en el Centro Cultural Kirchner (CCK), con entrada gratuita.

La charla giró en torno a la modificación de los patrones del consumo cultural y la soberanía digital. Además, reflexionaron acerca de cómo se deben adaptar los creadores y gestores culturales a las nuevas condiciones y posibilidades de la cultura en la era de internet.

Pablo Capilé, uno de los fundadores y activistas de la red Fora do Eixo y del medio de comunicación autogestionado Mídia Ninja, de Brasil, hizo un recorrido por el desarrollo del movimiento del que forma parte. “Comenzamos nuestra discusión de la cultura digital en Brasil dentro de la universidad, pensando en cómo organizar algunos debates que se estaban dando y cómo acompañar el ritmo de desarrollo de la cultura digital. Imaginamos la posibilidad de generar ámbitos vitales (comunidades urbanas) donde la gente pudiera convivir y desarrollar nuevas dinámicas socioculturales. Necesitábamos generar una transición entre el ‘tiempo analógico’ del siglo XX, con la dinámica temporal del siglo XXI. Nos mudamos a casas comunes desde donde repensar las modalidades temporales de nuestra generación y pensarnos colectivamente”.

La red Fora do Eixo, formada en el año 2005 por un grupo de productores y artistas brasileños con el objetivo de crear un circuito cultural para intercambiar actividades artísticas y conocimientos relacionados a la producción de eventos, hoy abarca distintas áreas, formas de expresión y trabajo, a partir de la creación de las Casas Fora do Eixo, residencias colectivas que operan sobre la base de la colaboración.

“Enfrentamos la crisis fonográfica en Brasil organizando pequeños festivales, entendiendo que necesitábamos generar alternativas y soportes para nuestros artistas durante todo el año, y le sumamos dispositivos de comunicación y ámbitos virtuales para acompañar el desarrollo de las iniciativas musicales. De esta manera generamos circuitos y conectamos pequeñas iniciativas de los distintos estados, formando una gran polifonía, atendiendo aquello que la industria no llegaba a atender. En el 2002, realizamos festivales en 5 ciudades; en el 2007, había más de 5000 eventos en 50 ciudades y 30 mil artistas involucrados en esta metodología de trabajo participativa, constituyendo en cuatro años el mayor circuito musical de Brasil con las herramientas de la cultura digital”.

“Luego, empezamos a dialogar con los pueblos indígenas, los campesinos, los movimientos de los sin tierra, desde la música, lo audiovisual y lo literario, en la búsqueda de un circuito cultural alternativo y diverso, generando una disputa desde un movimiento social de cultura”, continuó Capilé. “En ese momento, emergió el campo político de lo cultural y comenzamos a dar las discusiones desde ese lugar y a tener incidencia desde la cultura en el debate político. Intervenimos en el proceso electoral presidencial y colocamos nuestra estructura a disposición de Dilma (Rousseff). Conseguimos los dos millones de diferencia entre Dilma y Aécio Neves, y así pedimos el retorno del Ministro Juca Ferreira, que había salido cuatro años atrás, retomando el protagonismo del Ministerio, aprobando una nueva ley de derecho autoral y el marco civil regulatorio de Internet, una de las grandes conquistas populares en la historia reciente del Brasil”, sintetizó.

En este sentido, también contó: “A partir de aplicaciones generamos instancias participativas donde la gente indicaba qué regulaciones faltaban, vinculadas a la apropiación de los ámbitos digitales para los desarrollos culturales”.

Sobre el final de su ponencia, indicó: “Construimos una gran red en un país de dimensiones continentales, una plataforma transversal que comenzó a conectar distintos movimientos en todo el país y generamos autonomía presionando desde afuera hacia adentro. Pequeñas iniciativas pueden generar grandes espacios si entendemos que la potencia es mucho más interesante que el compromiso con lo inviable”.

A continuación, Hernán Casciari, periodista y escritor, fundador de la Editorial Orsai, indagó acerca de cómo cambia la interacción entre el escritor y el lector en la era digital.

“En algún momento, descubrí que ya no quería escribir más como antes, a solas, viendo crecer las páginas sin mostrarle a nadie cada capítulo, cada cuento, sin la invasión permanente de los lectores, sin la adrenalina del borrador a la vista”, introdujo.

“Desde el año 2003, todo lo que escribí terminó siempre en la publicación digital inmediata. Sin intermediarios entre el gesto de escribir y de leer. La audiencia virtual es muy veloz. Es muy gratificante ese murmullo de voces cuando la trama todavía está humeando y las ideas todavía calientes, hay una sensación de veredicto”, continuó Casciari. “No sé si la práctica de la literatura en directo es mejor o peor que otros sistemas narrativos, pero a mí me resulta más divertida la inmediatez que la espera, el lector despierto y conmigo que el lector dormido y lejano”, contó.

Luego, el escritor propuso responder a la pregunta inicial con una historia surgida de su obra más conocida en la red: “Weblog de una mujer gorda”, que luego fue editada en papel y llevada al teatro con el título “Más respeto, que soy tu madre”. (Ver historia)

Finalmente, Casciari sostuvo: “Entendí que escribir en directo, sin el proceso tradicional de la publicación en papel, sin la firma de un autor en la portada de un libro, podía devolverte relatos increíbles; aunque no fueran tuyos”.

La periodista especializada en tecnopolítica Natalia Zuazo, por su parte, repasó el proceso de escritura de su libro “Guerras de internet”, en el que muestra cómo funciona la Red, cuál es su historia, quiénes la controlan, y qué hacen las empresas y los gobiernos con nuestros datos.

“La historia de internet está escrita desde dos lugares: desde el optimismo tecnológico, que ve a internet como una posibilidad de democracia, y desde el miedo, donde todo lo que se refiere a internet está visto desde un panorama de control. En el medio, veía que lo que faltaba era información”, contó. “En el inicio de mi investigación me di cuenta de que poco sabemos sobre cómo funciona el poder en el mundo digital. Si entendemos lo material, lo que se oculta, y las contradicciones, entendemos el poder”.

Además, aseveró: “Los dueños de las empresas de tecnología, telecomunicaciones e internet ocupan lugares muy importantes en las listas de millonarios del mundo”.

El libro cuenta también cuestiones técnicas y específicas del mundo digital: qué son los caños y los proveedores de internet, cómo se usa la tecnología para controlarnos, quién hace las leyes de internet, dónde están nuestros datos, quién y cómo los manejan, quién escribe los códigos que manejan nuestras vidas y cómo controlamos la información.

“La red no es un espacio neutral, la infrastructura determina los usos y las decisiones locales sobre la tecnología son sumamente importantes. La política necesita asesores tecnológicos interesados en la política, porque sino el espacio de debate se hace muy restringido”, sostuvo Zuazo.

“Estamos empezando a hablar de cuestiones que antes no hablábamos, tomando decisiones y cuestionando nuestras propias condiciones de producción. Y, en definitiva, eso es una forma de hacer política”, concluyó.

Por último, el comunicador y especialista en semiótica José Luis Fernández, realizó un análisis vinculado a la mediatización del sonido, relfexionando sobre las plataformas multimedias, relacionado a radios y música.

“Ya pasamos el momento de fascinación por el acceso y la revolución tecnológica. Ahora estamos en un momento de tensión entre el networking y el broadcasting, donde la movilidad está en el centro de la escena y donde el centro de la escena tiene a lo colaborativo, desde el punto de vista de la producción y la fabricación de productos culturales. Hoy hay modos muy particulares y diferentes de pensar lo colaborativo en lo digital, sobre todo en la música”, sostuvo.

Además, afirmó: “El futuro es la construcción de lugares de oferta multimediática, multisoporte y multigénero. Las radios tienden a pegarse a ese modelo de radio expandida, donde la radio es una oferta gráfico-audiovisual”. En este marco, citó el caso de la radio y plataforma virtual Vórterix, que pasó de ser un modelo de grilla interactiva a uno audiovisual interactivo, donde lo importante es la interacción y la centralidad, y donde, sostuvo Fernández, “lo sonoro queda lateralizado”, deduciendo de esta manera la necesidad de “decidir un modelo de negocios o interacción, entendiendo primero el medio y las plataformas. No se debe responder con el sentido común de los verosímiles mediáticos, académicos o empresarios”.

El Foro de Cultura Digital, organizado por la Dirección Nacional de Industrias Culturales, se propone reflexionar acerca de los problemas y desafíos que enfrentan las industrias culturales argentinas en la era digital y avanzar en la conformación de una agenda local que contemple tanto los derechos e intereses de los usuarios de internet, como los de los productores culturales.

La inscripción a las charlas es gratuita, hasta agotar la capacidad de la sala, y se realiza desde el micrositio del programa Cultura Digital: digital.cultura.gob.ar. El encuentro también puede seguirse en vivo por streaming desde las páginas web del Ministerio de Cultura de la Nación, del CCK, y del programa Cultura Digital.