José Luis Cladera: “La Banda Sinfónica Nacional de Ciegos es única en el mundo”

01 de junio de 2016 Música

El funcionamiento de la orquesta según su director

El primer paso es que cada músico memorice la parte que le toca interpretar. Es un proceso íntimo e individual, en el que se trabaja con partituras que están en braille. Después, la totalidad de las partes se junta en el ensayo grupal. José Luis Cladera, el director de la Banda Sinfónica Nacional de Ciegos, es el encargado de que lo que antes eran sonidos separados sean, ahora, mucho más que la suma de las partes.

A pesar de que la mayoría de los músicos a quienes dirige son ciegos, Cladera hace los gestos visuales como cualquier director. Algunos músicos tienen resto de visión y hay ocho sin dificultades visuales, contratados para cubrir algunas partes. A esos gestos, suma otros sonoros: son pistas, guías para conducir a sus músicos y que todos estén ubicados en el mismo tiempo. “Así hacemos el primer encuentro con la obra, sumando la totalidad de las partes, hasta llegar al puerto que nos propusimos. Después sigue una tarea de deconstrucción: dividimos la obra en fragmentos y, una vez que tenemos bien trabajados esos segmentos estructurales, vamos haciendo nuevas pasadas de la obra completa. De esa forma, el músico va incorporando lo que recibe de sus compañeros a lo que ya había aprendido de forma individual. Una vez que la pieza está bien memorizada, comienza la sintonía fina: pulimos y buscamos planos en los distintos tópicos de los parámetros musicales”. Así es como trabaja y se prepara la Banda para sus presentaciones, explica Cladera –que llegó al rol de director en 2011, después de haber dirigido la Banda Sinfónica de la Ciudad de Buenos Aires, entre otros ensambles, bandas y orquestas–.

Este jueves, la Banda subirá al escenario del Centro Nacional de la Música –en México 564, Ciudad de Buenos Aires–, para un concierto didáctico que forma parte del programa “Que nadie quede afuera”, destinado a escuelas especiales, con chicos y jóvenes con discapacidad. ¿En qué consiste un concierto didáctico? “Un maestro de ceremonia cuenta detalles de la Banda Sinfónica Nacional de Ciegos. Habla sobre su historia, de cómo está conformada y cuáles son las familias instrumentales. Luego se interpreta una obra de apertura, con ejemplos de cada uno de los instrumentos, en formato individual, dúos y tríos. Se detalla la particularidad y el mecanismo de emisión de cada instrumento y se hace un cierre a toda Banda”, dice Cladera.

69 años de trayectoria

El germen para que la Banda Sinfónica Nacional de Ciegos existiera fue cuando Pascual Grisolía, en 1939, creó una escuela de instrumentos de vientos en el Patronato Nacional de Ciegos. Ocho años después, el 15 de octubre de 1947, la Sinfónica dio su concierto inaugural. Hoy, ya lleva 69 años de una trayectoria que incluye presentaciones en todo el país, además de una función pedagógica.

El repertorio que interpreta la Banda –a la que se ingresa por concurso y se gana por currículum y antecedentes– tiene el énfasis puesto en la música nacional y latinoamericana. “Tenemos una visión bastante ecléctica, hacemos desde música académica hasta obras relacionadas con el cine, música ciudadana, como es el tanto, y hasta tenemos arreglos sinfónicos de música popular y jazz. Tratamos de tender puentes hacia públicos diversos y de distintas generaciones”, explica Cladera. Y agrega sobre la formación: “Si tenemos en cuenta que es un organismo sinfónico, conorgánico, estándar y que tiene la conformación profesional adecuada –además de estar dentro de los cánones universales de las sinfónicas–, la Banda Sinfónica Nacional de Ciegos es única en el mundo. Está integrada por 82 músicos, tres de copistería, sin contar el cuerpo artístico, técnico ni administrativo”.

 

De Buenos Aires al resto del país

Gerardo Késsler tiene 32 años, es ciego desde los 18 e integra, desde hace 10 años, la Banda Sinfónica Nacional de Ciegos como solista, en el cargo de primer saxo alto. “Me encanta la música y disfruto lo que hago cada día. Me permite vivir de lo que quiero y eso, sobre todo en condición de discapacidad, no es tan sencillo. La Banda me dio la posibilidad de tener un trabajo digno”, dice. Késsler ya tocaba la guitarra informalmente. Cuando perdió la visión, empezó a estudiar música académica de manera más profesional.

Una de las cosas que resalta como positivas de su trabajo es la posibilidad de tocar en el interior del país. “Tiene una magia distinta. Nos permite estar en contacto con gente que, quizá, no conoce la Banda ni ha estado en contacto con un organismo de este tipo. Nos reciben con un amor muy grande, me llena el alma”, comenta.

Santa Fe, Córdoba, San Juan, Tucumán, Catamarca, La Rioja, Río Negro y Buenos Aires son algunas de las provincias donde la Banda Sinfónica Nacional de Ciegos se presentó en los últimos años. Concluye cladera: “Somos un organismo itinerante. En cada lugar donde actuamos, sentimos una magia muy particular. Lo relaciono con el grado de pertenencia que siente cada músico. Además, no existen en muchos lugares orquestas sinfónicas con la característica de que los músicos sean personas ciegas que han llegado a estos niveles de profesionalidad”.