Homenaje al Libertador General José de San Martín

18 de agosto de 2013

Se realizan dos ceremonias el sábado 17 de agosto. Por la mañana, en la Catedral Metropolitana; y a la tarde en Plaza San Martín.

El sábado 17 de agosto se llevaron a cabo diversas ceremonias en honor al libertador y padre de la Patria, José de San Martín. Por la mañana, se realizó un acto en la Catedral Metropolitana, ante el mausoleo que guarda sus restos, y por la tarde, otra en Plaza San Martín.

Los homenajes estuvieron presedidas por el presidente del Instituto Nacional Sanmartiniano, Eduardo Emanuel García Caffi, y asitieron autoridades nacionales.

El 17 de agosto de 1850 a las 15 horas en Boulogne-sur-Mer, Francia, moría San Martín. Sus restos fueron repatriados en 1880 y desde entonces son custodiados en la Catedral Metropolitana por sus Granaderos a Caballo, que fueron creados por él.

El Gobierno Nacional, considerando que el recuerdo del Libertador, “debe mantenerse vivo en el espíritu de los argentinos todos los días y en todas las horas como justiciero homenaje, dictó el 2 de agosto de 1933, el Decreto n° 26.129 que dispuso que el día 17 de agosto, a las 15 horas, como homenaje a la memoria del General San Martín, se suspendieran durante cinco minutos las tareas en las reparticiones públicas; que la víspera de ese día, y que se dieran conferencias en todos los establecimientos nacionales de enseñanza, recordatorias del heroísmo, firmeza, desinterés y abnegación con que sirvió a su patria y a la causa de la libertad de Sudamérica”.

José de San Martín Nació en Yapeyú, perteneciente a las misiones jesuíticas (hoy provincia de Corrientes), el 25 de febrero de 1778. Desde su adolescencia formó parte de las filas del Ejército Real enfrentando las legiones napoleónicas. Enterado del estallido de la Revolución Emancipadora en su tierra natal, renunció a su carrera militar en España y comenzó a concebir su Plan Estratégico Continental para llevar la antorcha de la libertad a la América del Sur. Con la magistral Campaña de los Andes afirmó la Independencia a la Argentina, dio la independencia de Chile y Perú y colaboró con la de Ecuador. Para evitar un posible enfrentamiento en su patria, quiso ser fiel a su juramento de no empuñar su sable contra sus compatriotas en guerras internas, marchó al exilio voluntario en el Viejo Mundo.

En su mausoleo se encuentra escrito: «Triunfó en San Lorenzo, afirmó la Independencia Argentina, pasó los Andes, llevó su bandera emancipadora a Chile, al Perú y al Ecuador».